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Grassi condenado a 15 años de prisión
Los jueces dictaron veredicto condenatorio por algunos de los hechos que se imputan al cura. No irá a la cárcel hasta tanto quede firme la sentencia y no podrá acercarse a los jóvenes denunciantes y a otros chicos en lugares privados o a solas. Seguidores del sacerdote protagonizaron disturbios en las puertas del tribunal.
Julio César Grassi fue condenado hoy a 15 años de prisión por el Tribunal Oral número 1 de Morón, en la causa que se le seguía por abuso sexual y corrupción de menores denunciados por tres jóvenes de la Fundación Felices Los Niños.
Los jueces Luis Andueza, Jorge Carrera y Mario Gómez diron a conocer la sentencia, después de haber encabezado 200 audiencias desde el 19 de agosto de 2008, hace más de nueve meses.
Si bien no irá a la cárcel, el cura tiene prohibido salir del país.
Tras la lectura de la sentencia, grupos de partidarios de Grassi generaron disturbios en las puertas del Tribunal de Morón, donde debió intervenir la policía para calmar la situación.
También se registraron crisis de nervios y desmayos entre la gente que esperaba la lectura del dictamen.
En declaraciones a la prensa en los tribunales de Morón, donde se lleva a cabo el juicio oral que se le sigue por 17 hechos de abuso sexual, corrupción de menores y amenazas, el letrado de Grassi admitió esta mañana el estado de nervios que atraviesa el sacerdote, aunque a la vez intentó matizar con que "está sereno, por supuesto, dentro de la serenidad que se puede tener en estas circunstancias".
Grassi está imputado de 17 hechos de abuso y corrupción de menores ocurridos antes de 2002. Durante el proceso judicial, declararon los peritos psiquiatras y psicólogos que analizaron a los tres denunciantes, "Ezequiel", "Gabriel" y "Luis". Los tres jóvenes eran menores en el momento de los supuestos abuso y violación y estaban a cargo de Grassi en la sede de la Fundación Felices Los Niños, en Hurlingham.
Al margen de las declaraciones de los denunciantes y de los peritos que apoyaron los dichos de los tres jóvenes, durante el juicio no se realizaron peritajes físicos que acrediten las declaraciones de los denunciantes, ni exámenes de ADN, ni hubo testigos directos. En cambio, sí se realizó un examen físico al sacerdote, en octubre pasado, para confirmar las descripciones que hizo del cura uno de los denunciantes
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