La Justicia pampeana recibió unas actuaciones desde Capital Federal a raíz de una denuncia por pornografía infantil. El correo electrónico con ese material salió de una computadora santarroseña.
Una investigación internacional por pornografía infantil tuvo una derivación hacia La Pampa. Se trata de un caso que comenzó en el año 2004 en Australia y que hace poco recaló en Argentina. Una derivación más fuerte tuvo lugar en la ciudad de Bariloche, donde hay varios miembros de una conocida familia involucrados.
La jueza Florencia Maza confirmó ayer que su Juzgado recibió una actuaciones originadas en Buenos Aires que tienen relación con una red de pornografía infantil. La causa aún está en su Juzgado, esperando que el fiscal dictamine si le corresponde investigar a ese tribunal o al que estuvo de turno la quincena anterior. El fiscal también podría opinar si además de la Justicia provincial corresponde que el caso llegue a la Justicia Federal, que tiene competencia para investigar otro tipo de delitos.
Según comentó la magistrada, esta derivación de la causa comenzó en Buenos Aires cuando una persona recibió un correo electrónico que contenía imágenes de pornografía infantil. Esa persona radicó la denuncia ante la Justicia Federal de Capital Federal, que solicitó la ayuda de un departamento especializado en este tipo de delitos de la Policía Federal. Con esa intervención, logró determinarse que el IP de la computadora que emitió el correo electrónico. El IP corresponde a una computadora ubicada en Santa Rosa. El IP es una identificación que posee cada equipo informático, un número de varios dígitos que le permite acceder a la red de internet. Algo similar al número de teléfono: una secuencia numérica que le permite conectarse a la red telefónica. Determinando ese número, se puede conocer toda la actividad realizada desde esa computadora.
En este tipo de casos, la Justicia pampeana puede investigar una figura delictiva que se denomina "exhibiciones obscenas". Situaciones más graves, como trata de personas, prostitución, prostitución infantil, corresponden a la Justicia Federal. Por ello, la causa también podría extenderse al Juzgado Federal pampeano.
"La Policía Federal hizo un trabajo muy minucioso y muy prolijo. Por eso, podemos saber que este material fue enviado a Buenos Aires desde Santa Rosa", destacó la jueza pampeana.
Bariloche.
La investigación comenzó en el año 2004 en Australia y está repercutiendo, con fuerza, en la ciudad rionegrina de Bariloche. Hay tres imputados que pertenecen a una tradicional familia de Bariloche.
El juez de instrucción rionegrino Miguel Gaimaro Pozzi resolvió tomar declaración indagatoria a fines de agosto a los tres imputados en la causa que investiga una posible conexión local con una red de pedofilia. El magistrado fijó esa fecha porque estima que para entonces ya estarán los informes definitivos de las pericias que personal del Gabinete de Telemática de la Policía de Río Negro, con la colaboración del Departamento de Informática del Poder Judicial, está realizando sobre el material secuestrado en el domicilio de los sospechosos.
Las pericias en Bariloche comenzaron a principios de julio, siguieron durante la feria judicial, pero aún están lejos de terminar debido a la gran cantidad de material secuestrado. Mientras dure el proceso, los imputados se encuentran bajo libertad provisional y el juez ordenó la prohibición de salir del país.
A los tres se los acusa, por ahora, del presunto delito de distribución, facilitación, divulgación de material de pornografía infantil, que es excarcelable.
La causa se originó en 2004 con una investigación de la Policía Federal de Australia, que detuvo a un sujeto de apellido Gillam, quien tenía en su poder abundante material de pornografía infantil que presuntamente recibía y distribuía. Los investigadores lograron establecer que el IP (dirección) que utilizaba el detenido para intercambiar las imágenes y videos tenía registrado la presencia de usuarios de Brasil y Argentina.
La investigación avanzó, en forma conjunta con Interpol, de Londres, quienes detectaron imágenes de pornografía infantil, procedentes de un domicilio de Bariloche desde 2004. [/size][/b]
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