“Nosotros no usamos a los pobres; los expresamos políticamente.” Un texto de Pepe Mujica.
Reproduzco a continuación una nota publicada en Miradas al Sur de hoy, en la cual Pepe Mujica desnuda la hipocresía de la derecha y el uso eufemístico de un concepto de la teoría política.
¡Más populista será tu abuela!
Por Pepe Mujica.
Parece que una nueva y terrible amenaza se cierne sobre Uruguay: se llama José Mujica y es portador de un virus tenebroso: el “populismo”. No exagero: lean los diarios y se van a encontrar con el resumen de la teoría formulada por el economista Talvi, del Instituto Ceres. Se van a enterar de que en nuestro pobre país hay un tercio de la población que por falta de educación no sirve para nada, sólo aspira a que el Estado les dé todo y por definición votan a quien tiene pinta de ser bueno para hacer llover dinero público sobre sus cabezas.
Un saltito más en la teoría y nos enteramos de que esa manga de inútiles reconocen a sus líderes por lo mal que se vistan, lo toscos que son para hablar y la falta de alfombras en sus viviendas.
No nombraron a nadie, faltaba más. Probablemente se referían a Ignacio de Posadas o a Pedro Bordaberry.
Pero como yo tengo manía de persecución y además me gusta hacerme la víctima, se me ha metido en la cabeza que se referían a mí. Por lo que me apuro a contestarle, al economista Talvi, que más populista será su abuela.
Estoy enterado de que en mundo del análisis político se usa la palabra populismo en más de un sentido y que en algún contexto puede considerarse hasta un elogio.
No es a esa versión a la que se refirió Talvi ni menos los diarios. Dijeron “populismo” en el sentido de todos los días, el que está asociado a políticos más bien baratos, que consiguen votos prometiéndole el paraíso a los pobres y, una vez en el poder, usan el Estado para regalarles un tiempo de prosperidad mentirosa, hasta que todo revienta. Antes, durante y después, ellos viven como bacanes.
A mí que me revisen. Ese “populismo” es frívolo, cortoplacista y orientado al poder por el poder mismo; le importa un comino el destino de la gente. Nosotros no hacemos más que aburrir repitiendo que el camino que vale recorrer es largo y lento de recorrer, que hay que estudiar y hay que laburar a cara de perro.
¡Dónde vieron esos tipos a un populista que se queje de que en su país le labura poco! ¡Mire que resulté chambón para demagogo!
Que se quede tranquilo Talvi y los periodistas que lo amplifican: estamos bien vacunados contra ese “populismo”. En todo caso busquen entre los blancos y colorados que andan prometiendo peces de colores por todos lados. Tienen larga experiencia en eso de engañar a los pobres prometiéndoles favores personales. Hay un libro algo viejo de Germán Rama, llamado El club político, donde explica con lujo de detalles cómo la red de clubes blancos y colorados opera como verdadero sistema de ventanillas dedicadas a comprarle votos a los desgraciados, a cambio de la ilusión de un empleo o una jubilación.
Nosotros no usamos a los pobres. Si los expresamos políticamente, es porque sienten que nos importan y vamos a hacer todo lo posible, de buena fe, para que mejoren. Tal como sucedió con Lula en Brasil. Populista, nada. Pero que tampoco crean que nos van a correr agitando la palabrita y que vamos a renunciar a empujar en dirección a una sociedad solidaria. Para ser sincero, creo que esto, y no el “populismo” es lo que de verdad los preocupa.
Pepe Mujica
en Miradas al Sur, junio 07/06/09 pg 18