Argentina: “bolita”, “chilote”, “yorugua”, “brasuca” y “paragua”, gentilicios apócrifos.
(Por Flavio Dalostto)
Gentilicios apócrifos.
En ciertas partes de Argentina se utilizan gentilicios paralelos para designar a los migrantes de los países limítrofes. Algunos son como juegos de palabras, y encierran características reales o ficticias, que se quieren resaltar sobre los vecinos latinoamericanos. “yoruguas” por uruguayos, “brasucas” por brasileños, “paraguas” por paraguayos, “bolitas” por bolivianos y “chilotes” por chilenos.
¿“Yorugua” o uruguayos?
“Yorugua” es la inversión de las sílabas de uruguayo (yo-uru-gua), en el dialecto lunfardo de los porteños de la Ciudad de Buenos Aires. “Al verde” se dice, o sea “Al revés”. Es casi un lenguaje tanguero. Aparentemente, no tiene una connotación peyorativa, y se usa en un sentido “simpático” para referirse a los uruguayos. Éstos, en Argentina, también se autodenominan así. Sin embargo, llama la atención la similitud entre la palabra construida “yorugua” (uruguayo al revés) con Yoruba, nombre de una etnia y lenguaje africanos que vinieron a América, secuestrados por los esclavistas españoles de la época Colonial. Los yorubas, hoy constituyen el 30% de la población de Nigeria y se contabilizan en 40 millones de personas en África; también tienen millones de descendientes en el Continente Americano, merced a la esclavitud. Los yorubas tienen una compleja mitología, y la influencia de su religión y cultura se extiende por una amplia región africana y en muchos países de América, formando sincretismos con la religión Cristiana. Hubo y hay una fuerte influencia de la cultura yoruba, en Uruguay, que constituye una de las principales raíces de los negros uruguayos; por lo que no sería extraño que “yorugua” fuese un juego de palabras creado entre “yourugua” (uruguayo al revés) y yoruba (negro uruguayo). Más allá del posible origen africano de la Palabra, aparentemente, hoy no reviste una connotación desvalorizante, aunque en el pasado sí pudo tenerla.
¿“Brasucas” o brasileños?
Con el término “brasuca”, que se usa para referirse a los brasileños, pasa lo del término “yorugua”. A veces se usa como despreciativo, el origen de la palabra es desconocido; pero ya hay un montón de Asociaciones Brasileñas que lo usan para auto-identificarse. Así que si ellos no se quejan... Igual, sospecho, que al igual que “yorugua”, en su origen, el término debió significar algo agraviante. Me permito, sospechar cual es la palabra que dio origen a “brasuca”. Para mí “brasuca” es “brazo de azúcar”, relacionándolo con el trabajo semi-esclavo de los hombres que cortaban la caña de azúcar en Brasil. También podría venir de “bracero”, que es el nombre que se les da a los trabajadores migrantes que realizan tareas agrícolas a destajo. La despectividad original del término reside en hacer un juego de palabras entre brasileño y brazo, como si aquellos no tuvieran cabeza para pensar y solo fueran “brazos” para trabajar. Igual que en el caso de “yorugua”, hoy no tiene un significado racista en sí mismo, y ellos mismos lo usan para auto-referirse.
¿“Paraguas” o paraguayos?
Aquí también me voy a arriesgar, y a plantear una hipótesis sobre el término “paraguas” utilizado para referirse a los paraguayos en Argentina: a mí me parece que tiene que ver con el sombrero campesino, de alas anchas, imprescindible para trabajar en la agricultura, sin que el sol tropical del paraguay te asesine al mediodía o a la siesta. Como la mayoría de los paraguayos que migraron Argentina, provenían del entorno rural, huyendo de la miseria a la que los sometió la estructura feudal en su país, habría surgido ese juego de palabras. Los “paraguas” serían aquellos que usan un sombrero grande como un paraguas, o sea campesinos. El término alude al origen rural del migrante paraguayo. En ciertos lugares de Argentina, se considera al campesino como bruto, ignorante o salvaje. Incluso dentro de mi país, ciertas provincialidades son “ridiculizadas” y “remedadas” en su forma de hablar en programas de televisión y en los chistes. Es el caso de los correntinos, cordobeses y santiagueños, con cuyo modo de hablar se han despanzado de la risa varias generaciones de televidentes. Con “paragua” también está pasando lo de “yorugua” y “brasuca”. Se usa con cierta normalidad, pero no hay grupos paraguayos que se autoidentifican con este “gentilicio”. Al menos, yo no tuve noticias.
¿“Bolitas” o bolivianos?
A diferencia de “yorugua”, “brasuca” y “paragua”, que no tienen significaciones actuales racistas; aunque bien pudieron tenerlas en el pasado, como juegos de palabras hirientes, para otra época (“yorugua”=negro / “brasuca”=trabajador semi-esclavo / “paragua”=campesino); el término “bolita” jamás ha sido reinvindicado por ningún boliviano, porque es muy evidente el juego de palabras indisimulado que encierra. No creo que el término “bolita” se use para referirse a “todos” los bolivianos. Dudo que un boliviano alto, rubión y de piel clara sea denominado así. No. La palabra tiene una fuerte connotación hacia lo indígena, hacia los bolivianos de origen indio. Las principales razas indígenas de Bolivia, como la Aymara, la Quechua y la Guaraní, son de estatura más baja en comparación con otras; el tórax de la gente del altiplano es más ancho y abovedado; a lo que hay que agregarle una postura corporal servidumbral, como arrollada, sobre todo, en décadas anteriores, producto del sometimiento racista sufrido. Una actitud de peón a patrón, de estar acostumbrado desde hace siglos a “agachar la cabeza”. Todos estos elementos son los que convergieron para crear el perverso juego de palabras boliviano/“bolita”. Cuando se dice “bolita” se está diciendo también: INDIO/PETIZO/RECHONCHO/SERVIL, de una manera despreciativa. Así que veo difícil que algún boliviano lo reivindique para sí. Los argentinos suelen llamar o apodar a sus amigos uruguayos, brasileños o paraguayos: “yoruguas”, “brasucas” o “paraguas”, diciéndoles estos “gentilicios” delante de ellos, a la cara, con la mayor naturalidad. En cambio ningún argentino llama a su amigo “bolita”. Y menos si ese boliviano no reúne las características antropológicas antes descriptas. El término “bolita” se utiliza en Argentina en lugar de canica. Nadie dice: “Vamos a jugar a las canicas”. Se dice: “Vamos a jugar a las bolitas”. Podría ser que el gentilicio apócrifo con que se alude a los miembros de la colectividad boliviana, tenga que ver con el carácter migrante de éstos. Entonces “bolita” también aludiría al nomadismo de buena parte del pueblo boliviano en Argentina “se mueven cono bolitas, rodando aquí y allá”, y podría ser otro significado encubierto. Sin embargo, ese carácter aludiría a los primeros bolivianos que ingresaron a Argentina, buscando trabajo. Hace décadas, la colectividad estaría constituida por “trabajadores golondrinas”. Hoy, seguramente lo sigue siendo un sector de la bolivianidad argentina; pero la mayoría están muy arraigados al suelo argentino, sobre todo los que se dedican al comercio.
¿“Chilotes” o chilenos?
Aquí es importante aclarar dos cosas: una, que los chilotes son los descendientes mestizos de indios Huilliches y españoles que habitan la Isla de Chiloé, en la costa de Chile. Chilenos serían todos los que habitan en Chile; pero antiguamente los habitantes de la Isla de Chiloé, los chilotes, se referían como chilenos a los del Continente. Es decir, que hasta hace unas décadas estaba muy claro que chilenos eran los de tierra firme y chilotes eran los de la Isla. En general, los chilotes fueron despreciados por cierta parte de la sociedad “continental” chilena. La isla cultivadora de papa, una especie de Irlanda del Sur, está llena de latifundios improductivos y minifundios insuficientes. Por eso el pueblo chilote emigró hacia el sur de Chile y a la Patagonia Argentina. Se especula que hasta medio millón de chilotes viven fuera de su isla original. Tienen muchos hijos y cultivan las tierras de colonos alemanes [...]. En Argentina el término “chilote”, con connotaciones bien despreciativas, aparentemente se generaliza y se extiende a “todos” los chilenos, pero esto no es así. Pasa como con “bolita”. No cualquier boliviano es llamado “bolita” y no cualquier chileno es llamado “chilote”. El término se refiere a chileno de origen indígena, nómade y campesino. “Chilote”, con ese sufijo que señala desprecio, como en muchachote (muchacho tosco), masacote (masa tosca, pegoteada), grandote y grandulote (grande de más, malformado); vendría a significar chileno tosco, malformado, falso chileno, chileno no verdadero, casi chileno.
Palabras que evolucionan su significado, o lo invierten.
De todos modos no se puede generalizar. Todo depende de cómo se usa la palabra y el contexto que lo acompaña. La palabra “negro”, por ejemplo en Argentina puede referirse a alguien muy querido “mi negro”, “che, negro”; o alguien muy despreciado “ése es un negro de m...”. Hay palabras que en su origen tuvieron una clara intención desvalorativa; pero con el correr del tiempo, fueron reivindicadas por sus víctimas y re-significadas, dándoles un valor positivo. Es el caso de indio, negro, gay. En argentino, entre amigos se dice: “pero mirá que sos hijo de puta...”. Y nadie se enoja. Pero si no es entre amigos, se convierte en un insulto. Depende del contexto y la intención.
Palabras hirientes preocupantemente naturalizadas.
El otro día me encontré con un compañero, militante social de muchos años, que admira a Evo y está a favor del proceso de cambio boliviano. No tiene nada contra los indios o los bolivianos. Todo lo contrario, tiene mucha admiración por Bolivia. Sin embargo, mientras charlábamos sobre Evo, él dijo: “claro, porque los bolitas...”. Y no dijo nada malo o negativo sobre los bolivianos, todo lo contrario. Él usó con total naturalidad el término “bolitas”, en vez de bolivianos. No había la menor mala intención en él; pero me sorprendió cómo el término se ha extendido aún entre los amigos de Bolivia.
Fuente.
(Por Flavio Dalostto)
Gentilicios apócrifos.
En ciertas partes de Argentina se utilizan gentilicios paralelos para designar a los migrantes de los países limítrofes. Algunos son como juegos de palabras, y encierran características reales o ficticias, que se quieren resaltar sobre los vecinos latinoamericanos. “yoruguas” por uruguayos, “brasucas” por brasileños, “paraguas” por paraguayos, “bolitas” por bolivianos y “chilotes” por chilenos.
¿“Yorugua” o uruguayos?
“Yorugua” es la inversión de las sílabas de uruguayo (yo-uru-gua), en el dialecto lunfardo de los porteños de la Ciudad de Buenos Aires. “Al verde” se dice, o sea “Al revés”. Es casi un lenguaje tanguero. Aparentemente, no tiene una connotación peyorativa, y se usa en un sentido “simpático” para referirse a los uruguayos. Éstos, en Argentina, también se autodenominan así. Sin embargo, llama la atención la similitud entre la palabra construida “yorugua” (uruguayo al revés) con Yoruba, nombre de una etnia y lenguaje africanos que vinieron a América, secuestrados por los esclavistas españoles de la época Colonial. Los yorubas, hoy constituyen el 30% de la población de Nigeria y se contabilizan en 40 millones de personas en África; también tienen millones de descendientes en el Continente Americano, merced a la esclavitud. Los yorubas tienen una compleja mitología, y la influencia de su religión y cultura se extiende por una amplia región africana y en muchos países de América, formando sincretismos con la religión Cristiana. Hubo y hay una fuerte influencia de la cultura yoruba, en Uruguay, que constituye una de las principales raíces de los negros uruguayos; por lo que no sería extraño que “yorugua” fuese un juego de palabras creado entre “yourugua” (uruguayo al revés) y yoruba (negro uruguayo). Más allá del posible origen africano de la Palabra, aparentemente, hoy no reviste una connotación desvalorizante, aunque en el pasado sí pudo tenerla.
¿“Brasucas” o brasileños?
Con el término “brasuca”, que se usa para referirse a los brasileños, pasa lo del término “yorugua”. A veces se usa como despreciativo, el origen de la palabra es desconocido; pero ya hay un montón de Asociaciones Brasileñas que lo usan para auto-identificarse. Así que si ellos no se quejan... Igual, sospecho, que al igual que “yorugua”, en su origen, el término debió significar algo agraviante. Me permito, sospechar cual es la palabra que dio origen a “brasuca”. Para mí “brasuca” es “brazo de azúcar”, relacionándolo con el trabajo semi-esclavo de los hombres que cortaban la caña de azúcar en Brasil. También podría venir de “bracero”, que es el nombre que se les da a los trabajadores migrantes que realizan tareas agrícolas a destajo. La despectividad original del término reside en hacer un juego de palabras entre brasileño y brazo, como si aquellos no tuvieran cabeza para pensar y solo fueran “brazos” para trabajar. Igual que en el caso de “yorugua”, hoy no tiene un significado racista en sí mismo, y ellos mismos lo usan para auto-referirse.
¿“Paraguas” o paraguayos?
Aquí también me voy a arriesgar, y a plantear una hipótesis sobre el término “paraguas” utilizado para referirse a los paraguayos en Argentina: a mí me parece que tiene que ver con el sombrero campesino, de alas anchas, imprescindible para trabajar en la agricultura, sin que el sol tropical del paraguay te asesine al mediodía o a la siesta. Como la mayoría de los paraguayos que migraron Argentina, provenían del entorno rural, huyendo de la miseria a la que los sometió la estructura feudal en su país, habría surgido ese juego de palabras. Los “paraguas” serían aquellos que usan un sombrero grande como un paraguas, o sea campesinos. El término alude al origen rural del migrante paraguayo. En ciertos lugares de Argentina, se considera al campesino como bruto, ignorante o salvaje. Incluso dentro de mi país, ciertas provincialidades son “ridiculizadas” y “remedadas” en su forma de hablar en programas de televisión y en los chistes. Es el caso de los correntinos, cordobeses y santiagueños, con cuyo modo de hablar se han despanzado de la risa varias generaciones de televidentes. Con “paragua” también está pasando lo de “yorugua” y “brasuca”. Se usa con cierta normalidad, pero no hay grupos paraguayos que se autoidentifican con este “gentilicio”. Al menos, yo no tuve noticias.
¿“Bolitas” o bolivianos?
A diferencia de “yorugua”, “brasuca” y “paragua”, que no tienen significaciones actuales racistas; aunque bien pudieron tenerlas en el pasado, como juegos de palabras hirientes, para otra época (“yorugua”=negro / “brasuca”=trabajador semi-esclavo / “paragua”=campesino); el término “bolita” jamás ha sido reinvindicado por ningún boliviano, porque es muy evidente el juego de palabras indisimulado que encierra. No creo que el término “bolita” se use para referirse a “todos” los bolivianos. Dudo que un boliviano alto, rubión y de piel clara sea denominado así. No. La palabra tiene una fuerte connotación hacia lo indígena, hacia los bolivianos de origen indio. Las principales razas indígenas de Bolivia, como la Aymara, la Quechua y la Guaraní, son de estatura más baja en comparación con otras; el tórax de la gente del altiplano es más ancho y abovedado; a lo que hay que agregarle una postura corporal servidumbral, como arrollada, sobre todo, en décadas anteriores, producto del sometimiento racista sufrido. Una actitud de peón a patrón, de estar acostumbrado desde hace siglos a “agachar la cabeza”. Todos estos elementos son los que convergieron para crear el perverso juego de palabras boliviano/“bolita”. Cuando se dice “bolita” se está diciendo también: INDIO/PETIZO/RECHONCHO/SERVIL, de una manera despreciativa. Así que veo difícil que algún boliviano lo reivindique para sí. Los argentinos suelen llamar o apodar a sus amigos uruguayos, brasileños o paraguayos: “yoruguas”, “brasucas” o “paraguas”, diciéndoles estos “gentilicios” delante de ellos, a la cara, con la mayor naturalidad. En cambio ningún argentino llama a su amigo “bolita”. Y menos si ese boliviano no reúne las características antropológicas antes descriptas. El término “bolita” se utiliza en Argentina en lugar de canica. Nadie dice: “Vamos a jugar a las canicas”. Se dice: “Vamos a jugar a las bolitas”. Podría ser que el gentilicio apócrifo con que se alude a los miembros de la colectividad boliviana, tenga que ver con el carácter migrante de éstos. Entonces “bolita” también aludiría al nomadismo de buena parte del pueblo boliviano en Argentina “se mueven cono bolitas, rodando aquí y allá”, y podría ser otro significado encubierto. Sin embargo, ese carácter aludiría a los primeros bolivianos que ingresaron a Argentina, buscando trabajo. Hace décadas, la colectividad estaría constituida por “trabajadores golondrinas”. Hoy, seguramente lo sigue siendo un sector de la bolivianidad argentina; pero la mayoría están muy arraigados al suelo argentino, sobre todo los que se dedican al comercio.
¿“Chilotes” o chilenos?
Aquí es importante aclarar dos cosas: una, que los chilotes son los descendientes mestizos de indios Huilliches y españoles que habitan la Isla de Chiloé, en la costa de Chile. Chilenos serían todos los que habitan en Chile; pero antiguamente los habitantes de la Isla de Chiloé, los chilotes, se referían como chilenos a los del Continente. Es decir, que hasta hace unas décadas estaba muy claro que chilenos eran los de tierra firme y chilotes eran los de la Isla. En general, los chilotes fueron despreciados por cierta parte de la sociedad “continental” chilena. La isla cultivadora de papa, una especie de Irlanda del Sur, está llena de latifundios improductivos y minifundios insuficientes. Por eso el pueblo chilote emigró hacia el sur de Chile y a la Patagonia Argentina. Se especula que hasta medio millón de chilotes viven fuera de su isla original. Tienen muchos hijos y cultivan las tierras de colonos alemanes [...]. En Argentina el término “chilote”, con connotaciones bien despreciativas, aparentemente se generaliza y se extiende a “todos” los chilenos, pero esto no es así. Pasa como con “bolita”. No cualquier boliviano es llamado “bolita” y no cualquier chileno es llamado “chilote”. El término se refiere a chileno de origen indígena, nómade y campesino. “Chilote”, con ese sufijo que señala desprecio, como en muchachote (muchacho tosco), masacote (masa tosca, pegoteada), grandote y grandulote (grande de más, malformado); vendría a significar chileno tosco, malformado, falso chileno, chileno no verdadero, casi chileno.
Palabras que evolucionan su significado, o lo invierten.
De todos modos no se puede generalizar. Todo depende de cómo se usa la palabra y el contexto que lo acompaña. La palabra “negro”, por ejemplo en Argentina puede referirse a alguien muy querido “mi negro”, “che, negro”; o alguien muy despreciado “ése es un negro de m...”. Hay palabras que en su origen tuvieron una clara intención desvalorativa; pero con el correr del tiempo, fueron reivindicadas por sus víctimas y re-significadas, dándoles un valor positivo. Es el caso de indio, negro, gay. En argentino, entre amigos se dice: “pero mirá que sos hijo de puta...”. Y nadie se enoja. Pero si no es entre amigos, se convierte en un insulto. Depende del contexto y la intención.
Palabras hirientes preocupantemente naturalizadas.
El otro día me encontré con un compañero, militante social de muchos años, que admira a Evo y está a favor del proceso de cambio boliviano. No tiene nada contra los indios o los bolivianos. Todo lo contrario, tiene mucha admiración por Bolivia. Sin embargo, mientras charlábamos sobre Evo, él dijo: “claro, porque los bolitas...”. Y no dijo nada malo o negativo sobre los bolivianos, todo lo contrario. Él usó con total naturalidad el término “bolitas”, en vez de bolivianos. No había la menor mala intención en él; pero me sorprendió cómo el término se ha extendido aún entre los amigos de Bolivia.
Fuente.
Flavio Dalostto es un escritor, poeta y pensador argentino, residente en la provincia de Santa Fe. Nació el 25 de enero de 1966. Es docente de niños y de adultos, especializándose en educación intercultural ya que trabaja con grupos aborígenes de las etnias mocoví y toba. ( Wikipedia )