EN ARGENTINA:
Más de la mitad de la población es pobre
Más de la mitad de la población es pobre
La pobreza afecta a más de la mitad de la población del país, ya que hay 18,5 millones de personas que no tienen ingresos suficientes para satisfacer un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias (salud, educación, vivienda) consideradas esenciales.
De los 18,5 millones de pobres, 8,7 millones se encuentran en una situación de indigencia, es decir, que no pueden cubrir los gastos de la canasta básica de alimentos.
Además, según los datos oficiales, cuatro de cada seis menores de 14 años son pobres.
Las cifras surgen de proyectar para todo el país los resultados del relevamiento realizado en mayo por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) que arrojó que para el total urbano (23,5 millones de personas) el 53 por ciento de la población se encuentra bajo la línea de pobreza, lo que representa al 41,4 por ciento de los hogares.
Por su parte, el nivel de la indigencia afectó al 18 por ciento de las viviendas y al 24,8 por ciento de las personas. Se considera como indigentes a quienes que no cuentan con los recursos para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer el umbral mínimo de necesidasdes energéticas y proteicas.
En números concretos, 2,816 millones de hogares se encuentran debajo de la línea de pobreza y en ellos residen una población aproximada de 12,4 millones de personas personas.
De este total de hogares, hay 1,2 millones en los cuales habitan 5,8 millones de personas se encuentran en una situación de indigencia".
Esto significa que se sumaron al ejército de pobres 5,2 millones de personas con respecto a la anterior medición de octubre de 2001.
En el contexto de la actual recesión, los datos reflejan que la pobreza se incrementa al mismo ritmo que la suba de precios que encarece la canasta básica de consumo alimentario. Un dato dramático es que cuatro de cada seis menores de 14 años son pobres.
La región del noreste argentino es la más afectada por la pobreza donde alcanza al 69,8 por ciento de la población, y el 59,4 por ciento de los hogares, mientras que el 38,8 por ciento de las personas de esa zona es indigente, lo que representa el 30,7 por ciento de las viviendas.
Le siguieron en el ranking: la región cuyana donde el 54,9 por ciento de la población es pobre, y el 24,7 por ciento de las personas es indigente; en la zona pampeana alcanza a 52,7 por ciento y 25,1 por ciento respectivamente; y en la patagonia la pobreza afectó al 39,1 por ciento de los habitantes, y la indigencia al 15,4 por ciento.
El sondeo confirmó los datos difundidos en julio sobre el aglomerado del Gran Buenos Aires (Capital Federal y 19 partidos del Conurbano) donde la tasa de hogares por debajo de la línea de pobreza alcanzó a 37,7 por ciento, y al 49,7 por ciento de la población.
En la región bonaerense, el 22,7 por ciento de la población vive bajo la línea de indigencia, o sea el 16 por ciento de los hogares.
En la ciudad de Buenos Aires, padece pobreza el 19,8 por ciento de las personas.
En cambio, en el conurbano 1 que encierra solamente a San Isidro y Vicente López, la pobreza alcanza a 23,3 por ciento de las personas.
Según las cifras oficiales, el ingreso promedio en los 28 aglomerados urbanos de los hogares pobres indigentes es de 146 pesos, mientras en los pobres no indigentes se ubicó en 420 pesos, frente a los 1.114 pesos de los no pobres.
ESTADÍSTICAS DEL HAMBRE
1. Alrededor de 24.000 personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre. Esto representa una reducción de 35.000 personas al día hace diez años y de 41.000 personas al día hace veinte años. Un 75% de los fallecidos son niños menores de cinco años.
2. Hoy en día, un 10% de los niños de los países en desarrollo mueren antes de cumplir cinco años. Esto representa una reducción de un 28% hace cincuenta años.
3. La hambruna y las guerras causan sólo un 10% de las muertes por hambre, aun cuando éstas tienden a ser de las que se escuchan con mayor frecuencia. La mayoría de las muertes por hambre se deben a desnutrición crónica. Las familias sencillamente no consiguen suficientes alimentos. Esto, a su vez, se debe a la extrema pobreza.
4. Además de la muerte, la desnutrición crónica también causa discapacidades visuales, desgano, crecimiento deficiente y una susceptibilidad mucho mayor a padecer enfermedades. Las personas con desnutrición grave son incapaces de funcionar siquiera a un nivel básico.
5. Se estima que unos 800 millones de personas en el mundo sufren de hambre y desnutrición, una cantidad cerca de 100 veces mayor que el número de personas que efectivamente mueren por esas causas al año.
6. A menudo sólo se necesitan unos pocos y sencillos recursos para que la gente pobre pueda cultivar los alimentos necesarios para volverse autosuficiente. Estos recursos incluyen semillas de calidad, herramientas adecuadas y acceso al agua. También resulta útil mejorar las técnicas de cultivo de la tierra y de almacenamiento de alimentos.
7. Muchos expertos en el tema del hambre opinan que, a fin de cuentas, la educación constituye la mejor manera de reducir el hambre. La gente que tiene acceso a la educación cuenta con los mejores medios para salir del círculo de pobreza que causa el hambre.
Fuentes (por párrafo):
1) El Proyecto Hambre, Naciones Unidas;
2) CARE;
3) The Institute for Food and Development Policy;
4) Programa Mundial de Alimentación de las Naciones Unidas (PMA);
5) Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO);
6) Oxfam;
7) Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)
Cómo se llegó a la situación de hambre en la Argentina
El punto de partida del desplome fue el Rodrigazo de 1975, cuando cayeron los salarios. Hubo una mejoría entre 1991 y 1994, pero después se multiplicaron los índices de desempleo.
En el “granero del mundo” hay hambre.
A pesar de las cosechas y exportaciones récords de granos, carnes y alimentos, la pobreza golpea a 20 millones de argentinos.
Con planes sociales en marcha, la desnutrición infantil crece de manera galopante.
Con una gran capacidad ociosa, más del 40% de la fuerza laboral –5 millones de personas– tiene problemas de empleo porque está desocupado o trabaja pocas horas. Y, de los que trabajan, más de una cuarta parte gana tan poco que vive por debajo de la línea de pobreza.
Los descarnados datos a setiembre marcan que el 55% de los argentinos –20 millones de personas– vive en un hogar pobre porque no tiene ingresos para comprar una canasta básica de alimentos y servicios.
Y de esos 20 millones, casi el 40% es indigente porque no puede comprar los alimentos básicos, a pesar de los planes alimentarios y sociales en vigencia.
En las provincias del norte argentino, como Formosa, la pobreza supera el 80% .
Y en Tucumán, Salta o Jujuy ronda entre el 65 y el 75% de la población. En el Gran Buenos Aires golpea a más del 60% –casi seis millones de personas– y en la “próspera” ciudad de Buenos Aires supera el 20% de los porteños. Según la encuesta 2002 del Banco Mundial, en las áreas rurales la pobreza es del 72,6% .
El mayor peso de la pobreza recae en los niños: los menores de 14 años que viven en hogares pobres suman 7,5 millones: el 74,3 % de la población infantil.
Hasta mediados de la década del 70 la pobreza era una cuestión marginal en la Argentina, pero ya comprendía al 8 % de la población concentrada en los llamados “bolsones de pobreza” en torno a las “villas miseria” . Una alta proporción de los asalariados y toda la clase media estaba al margen de ese flagelo y disponía de una ascendente movilidad social.
A finales de los años 70 y en los 80, la pobreza fue creciendo porque la economía estaba estancada y los bruscos aumentos de precios licuaban rápidamente los ingresos de los asalariados. Fueron los años de alta inflación y devaluación de la moneda.
El punto de partida del desplome económico y social vino con el Rodrigazo de 1975 (megadevaluación del peso) que inició un proceso de pauperización creciente que englobó a la casi totalidad de la clase media y que la literatura sociológica bautizó como los “nuevos pobres” . Los salarios y los ingresos de la población comenzaron a caer en forma sostenida.
En el 80 la pobreza subió al 20% . Y pegó un salto espectacular por el deterioro del salario con la hiperinflación de 1989/90.
Sin recuperar los niveles de mediados
A mediados de la década del 70, los pobres eran el 8% de la población.
Ahora son el 55%
de 1985, a partir de 1991 los ingresos de la población tuvieron una mejora por la baja de la inflación y por el boom de créditos, lo que ayudó a bajar la pobreza. Pero esta mejoría sólo duró hasta mediados de 1994. Desde entonces la situación empeoró en forma sostenida, agigantada, además, por el crecimiento de la brecha entre los que más y menos ganan.
Familias, ingresos y niveles de pobreza
La estadística oficial argentina considera que las familias tipo –matrimonio y dos hijos– que ganan menos de 711 pesos por mes son pobres.
Esto significa que, con 5,90 pesos promedio por día para cada uno, no tienen ingresos para comprar una canasta básica de alimentos, vestimenta y otras necesidades.
Se estima que la alimentación y los gastos elementales del jefe de familia equivalen a 230 pesos, el de la esposa, a 170 pesos, una hija de 8 años, 165 pesos, y un hijo de 5 años, 146 pesos.
Si la familia estuviese compuesta de un tercer hijo, el núcleo familiar pasaría a ser pobre si ganara menos de 773 pesos mensuales.
En cambio, se considera que las familias que tienen un solo hijo son pobres si ganan menos de 561 pesos por mes.
Estos datos corresponden a la Capital y el Gran Buenos Aires. En el resto del país, salvo en la Patagonia, los valores son más bajos porque varía tanto la composición de la canasta de alimentos y servicios como los precios de los productos. Pero los salarios también son inferiores.
En cambio, es indigente el adulto que gana menos de 103 pesos mes, equivalente a una canasta sólo de alimentos básicos. Y es indigente la familia de 4 integrantes que gana menos de 320 pesos mensuales.
UN PROBLEMA DE TODOS SIN SOLUCION...

