La inolvidable pelea que protagonizaron hace 85 años el campeón mundial de los pesos pesados, el norteamericano Jack Dempsey y su retador, el bonaerense Luis Angel Firpo, derivó en que el 14 de septiembre haya sido designado en la Argentina como "el día del boxeador".
Ocurrió en 1923, en el Polo Grounds de la ciudad de Nueva York, y esos dos rounds que duró la llamada "Pelea del siglo" fueron tan vibrantes que el recuerdo permanece imborrable, pese a las limitadas maneras de reproducción técnica que había por aquella época. Firpo, un guapo de Junín, tiró a Dempsey fuera del ring en ese primer asalto, con un gancho de derecha.
Los 100 mil aficionados presentes estaban perplejos. El norteamericano salió despedido del cuadrilátero, entre las cuerdas, y fue ayudado a reincorporarse por un cronista, Jack
Lawrence, y por un operador de Western Union, Perry Grogan.
El sorprendido "Asesino de Manassa", ante la permisividad del árbitro local, Johnny Galagher, tuvo una chance más de supervivencia, ya que nohubo cuenta de protección y la vuelta al ring se estiró hasta 17 segundos, según manifestaron testigos de la escena.
Lo cierto es que el primer round siguió y el bonaerense, que pesó para ese combate 87,300 kilogramos, cayó en siete oportunidades. Dempsey, quien registró en la balanza un pesaje de 98,200 kg., finiquitó la tarea en el segundo round (de los quince estipulados) y retuvo así la corona mundial que había expuesto.
En Buenos Aires, miles de aficionados se agolparon frente a los periódicos porteños para escuchar por los altoparlantes el combate transmitido desde el mismo Polo Grounds y que muchas personas creyeron en un primer momento que Firpo había sido el ganador, luego de esa acción histórica de sacar con un golpe a su rival fuera del ring.
La memorable labor de Firpo hizo que las autoridades de Buenos Aires legalizaran el boxeo profesional que hasta entonces estaba prohibido y que sólo se practicaba clandestinamente.
http://www.libertadnoticias.com.ar/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=5050
Cuando Firpo tiró a Dempsey
Rubén Alejandro Fraga.
“Vino la pelea Firpo-Dempsey y en cada casa se lloró y hubo indignaciones brutales, seguidas de una humillada melancolía casi colonial”. Así dice un fragmento de Circe (1951), de Julio Cortázar, en el que hace referencia a la llamada “pelea del siglo” por el cetro mundial de todos los pesos, que se disputó el viernes 14 de setiembre de 1923, ante unos 85 mil espectadores, en el estadio Polo Ground de Nueva York. Aquel día, del que hoy se cumplen 85 años, el campeón mundial Jack Dempsey venció al pugilista argentino Luis Ángel Firpo, apodado “el Toro Salvaje de las Pampas” por la guapeza con que suplía sus escasos recursos técnicos.
“Yo tenía en ese momento nueve años y aquello fue como una tragedia nacional, porque en la Argentina se consideró un robo al país aquella pelea. No faltaron los que pedían romper las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Aquella pelea creo que definió mi pasión por el boxeo, porque yo quedé muy impresionado por lo de Firpo y empecé a interesarme por ese deporte que, en esos años ocupaba mucho espacio en los periódicos”, contó el autor de Rayuela.
Y no fue el único que se hizo amante del “viril deporte de los puños” a partir de Firpo y aquellos segundos memorables para el deporte argentino: al conjuro de aquel coloso el boxeo sacó patente de identidad y dejó de ser una práctica marginal y prohibida. Firpo fue el primer boxeador argentino que llegó a disputar un campeonato mundial y el que con sus hazañas en el exterior marcó el rumbo del pugilismo nacional.
En aquel legendario combate, Firpo, quien había subido al cuadrilátero con el húmero fracturado sin que nadie lo supiera, cayó siete veces a la lona durante el primer round y dos en el segundo, en el cual perdió por nocaut ante el imbatible “Matador de Manassa”, un invicto estadounidense ante cuyo poder habían caído todos cuantos intentaron arrebatarle el título mundial de los pesados que había conquistado unos años antes al batir al gigantesco Jess Willard.
Pero lo insólito fue que a los dos minutos y medio del primer round, tras su séptima caída, Firpo se recuperó y con un golpe poco ortodoxo lanzó a Dempsey fuera del ring. Con la ayuda de asistentes y periodistas el campeón subió tras 17 segundos, beneficiado por la pasividad del árbitro de la pelea, Johnny Gallagher, quien, presionado por el público, no atinó a realizar la cuenta reglamentaria. Hubo mucha controversia por ese hecho y Gallagher fue suspendido durante cinco semanas por la Comisión Municipal de Nueva York, aunque no se modificó el resultado de la pelea. Con todo, Firpo se transformó en el primer “campeón moral” para los aficionados argentinos.
Por este extraordinario episodio se fijó el 14 de setiembre como Día del Boxeador en la Argentina. Firpo ganó 31 peleas, empató siete y perdió cuatro. Había nacido en Junín, provincia de Buenos Aires, el 11 de octubre de 1894 y falleció el 7 de agosto de 1960 por un paro cardíaco, dejando tras su corpulenta figura una leyenda que aún perdura.
Ocurrió en 1923, en el Polo Grounds de la ciudad de Nueva York, y esos dos rounds que duró la llamada "Pelea del siglo" fueron tan vibrantes que el recuerdo permanece imborrable, pese a las limitadas maneras de reproducción técnica que había por aquella época. Firpo, un guapo de Junín, tiró a Dempsey fuera del ring en ese primer asalto, con un gancho de derecha.
Los 100 mil aficionados presentes estaban perplejos. El norteamericano salió despedido del cuadrilátero, entre las cuerdas, y fue ayudado a reincorporarse por un cronista, Jack
Lawrence, y por un operador de Western Union, Perry Grogan.
El sorprendido "Asesino de Manassa", ante la permisividad del árbitro local, Johnny Galagher, tuvo una chance más de supervivencia, ya que nohubo cuenta de protección y la vuelta al ring se estiró hasta 17 segundos, según manifestaron testigos de la escena.
Lo cierto es que el primer round siguió y el bonaerense, que pesó para ese combate 87,300 kilogramos, cayó en siete oportunidades. Dempsey, quien registró en la balanza un pesaje de 98,200 kg., finiquitó la tarea en el segundo round (de los quince estipulados) y retuvo así la corona mundial que había expuesto.
En Buenos Aires, miles de aficionados se agolparon frente a los periódicos porteños para escuchar por los altoparlantes el combate transmitido desde el mismo Polo Grounds y que muchas personas creyeron en un primer momento que Firpo había sido el ganador, luego de esa acción histórica de sacar con un golpe a su rival fuera del ring.
La memorable labor de Firpo hizo que las autoridades de Buenos Aires legalizaran el boxeo profesional que hasta entonces estaba prohibido y que sólo se practicaba clandestinamente.
http://www.libertadnoticias.com.ar/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=5050

"Dempsey y Firpo", litografía de George Wesley Bellows, 1924, en la que se muestra cuando Firpo, de un golpe, tira fuera del ring a su adversario
Cuando Firpo tiró a Dempsey
Rubén Alejandro Fraga.
“Vino la pelea Firpo-Dempsey y en cada casa se lloró y hubo indignaciones brutales, seguidas de una humillada melancolía casi colonial”. Así dice un fragmento de Circe (1951), de Julio Cortázar, en el que hace referencia a la llamada “pelea del siglo” por el cetro mundial de todos los pesos, que se disputó el viernes 14 de setiembre de 1923, ante unos 85 mil espectadores, en el estadio Polo Ground de Nueva York. Aquel día, del que hoy se cumplen 85 años, el campeón mundial Jack Dempsey venció al pugilista argentino Luis Ángel Firpo, apodado “el Toro Salvaje de las Pampas” por la guapeza con que suplía sus escasos recursos técnicos.
“Yo tenía en ese momento nueve años y aquello fue como una tragedia nacional, porque en la Argentina se consideró un robo al país aquella pelea. No faltaron los que pedían romper las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Aquella pelea creo que definió mi pasión por el boxeo, porque yo quedé muy impresionado por lo de Firpo y empecé a interesarme por ese deporte que, en esos años ocupaba mucho espacio en los periódicos”, contó el autor de Rayuela.
Y no fue el único que se hizo amante del “viril deporte de los puños” a partir de Firpo y aquellos segundos memorables para el deporte argentino: al conjuro de aquel coloso el boxeo sacó patente de identidad y dejó de ser una práctica marginal y prohibida. Firpo fue el primer boxeador argentino que llegó a disputar un campeonato mundial y el que con sus hazañas en el exterior marcó el rumbo del pugilismo nacional.
En aquel legendario combate, Firpo, quien había subido al cuadrilátero con el húmero fracturado sin que nadie lo supiera, cayó siete veces a la lona durante el primer round y dos en el segundo, en el cual perdió por nocaut ante el imbatible “Matador de Manassa”, un invicto estadounidense ante cuyo poder habían caído todos cuantos intentaron arrebatarle el título mundial de los pesados que había conquistado unos años antes al batir al gigantesco Jess Willard.
Pero lo insólito fue que a los dos minutos y medio del primer round, tras su séptima caída, Firpo se recuperó y con un golpe poco ortodoxo lanzó a Dempsey fuera del ring. Con la ayuda de asistentes y periodistas el campeón subió tras 17 segundos, beneficiado por la pasividad del árbitro de la pelea, Johnny Gallagher, quien, presionado por el público, no atinó a realizar la cuenta reglamentaria. Hubo mucha controversia por ese hecho y Gallagher fue suspendido durante cinco semanas por la Comisión Municipal de Nueva York, aunque no se modificó el resultado de la pelea. Con todo, Firpo se transformó en el primer “campeón moral” para los aficionados argentinos.
Por este extraordinario episodio se fijó el 14 de setiembre como Día del Boxeador en la Argentina. Firpo ganó 31 peleas, empató siete y perdió cuatro. Había nacido en Junín, provincia de Buenos Aires, el 11 de octubre de 1894 y falleció el 7 de agosto de 1960 por un paro cardíaco, dejando tras su corpulenta figura una leyenda que aún perdura.