Habitualmente los perros son animales muy pacíficos pero nos podemos encontrar con alguno que intente atacarnos o simplemente lo veamos suelto y andar de una manera sigilosa. Si sospechamos que un perro nos puede atacar, es fundamental quedarse quieto, ya que el perro corre a una gran velocidad y sería imposible escapar del animal si corremos en línea recta y también es complicado cambiando constantemente de camino, porque los perros son muy listos.
Si vemos que poco a poco se acerca, debemos seguir quietos hasta que empiece el ataque, que será cuando vea que nos movamos minimamente o simplemente retrocedamos. Si un perro nos ataca, no es ni mucho menos el fin, sino que debemos defendernos con palos, piedras o lo que encontremos, siempre y cuando veamos que el perro es grande y por supuesto nos quiere agredir.
Si por desgracia no hay piedras, lo mejor que podemos hacer es intentar pararlo con las dos manos, para que así no se acerque, asustarle con gritos o alguna otra cosa similar, aunque no siempre se consiguen buenos resultados, ya que estos perros que atacan no suelen hacer caso a este tipo de sonidos, sino que están concentrados en seguir hacia la "presa" o "víctima", que en este caso somos nosotros el objetivo del perro, algo poco agradable.