Hoy te escribo querido abuelo
porque la nostalgia me ha hecho
traer nuevamente tu recuerdo a
mi memoria.
Tus cabellos blancos pintados por
el paso de los años, te dieron esa
sabiduria de aquellos que ya han
vivido la vida y que desde la experiencia
adquirida aconsejas a los retoños de tus hijas
en el largo camino de la vida.
Me enseñaste a conocer las estrellas y a
descubrir los satélites que pasaban sobre
nuestras cabezas en las noches de verano
y hoy una lágrima rebelde asoma en mis ojos
cuando al mirar el cielo descubro nuevamente
aquello que me enseñaste.
Viejo nono, se que hoy ya no estas conmigo
a pesar del poco tiempo que estuve contigo
has dejado tu huella en mi vida y si hoy estuvieras
a mi lado como me gustaría darte un abrazo bien fuerte
este tu nieto que no te olvida.
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