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Introducción


¿Qué es un dragón?


Dentro de toda la gran variedad de criaturas mágicas y mitológicas que pueblan la imaginación popular, los dragones ocupan un lugar de privilegio. Diferentes culturas le conceden distintos significados, poderes y aspectos particulares, pero en cada una de ellas su nombre es legendario.
La figura del dragón, tal como la conocemos actualmente: cuerpo cubierto de escamas, dos o cuatro garras, gigantescas alas de murciélago que surgen de sus hombros, lengua bífida, cuernos, aguzados colmillos y aliento flamígero, proviene de grabados y descripciones de origen medieval europeo.



Pero si se comparan la forma y el significado que le adjudican al dragón diversos pueblos del mundo, se observará que, si bien esta criatura posee una esencia mágica común en todos ellos, en cada lugar tiene características físicas y simbólicas propias.
En Oriente, por ejemplo, el dragón tiene una fisonomía más parecida a la de una serpiente alada y un significado mucho más elevado que en Occidente.
En las culturas de la Mesopotamia, el dragón es visto como una criatura acuática, más parecido a un cocodrilo.
El dragón occidental, que siempre ha sido concebido como un ser malvado (Borges nos recuerda que San Agustín dice que el Diablo ”es león y dragón; león por el ímpetu y dragón por la insidia”), está asociado a la oscuridad y tiene su madriguera en la tierra.



En cambio, en China, el dragón es una criatura aérea que tiene su nido en las aguas, produce las tormentas (por lo tanto, también puede producir viento o invocarlo) y es el portador de las lluvias.
Se ha llegado a comparar al dragón con la mítica Ave Fénix, por su capacidad de resurgir de sus propias cenizas.
En síntesis, el dragón se ha convertido en un ícono de la fantasía.
Diversas obras enciclopédicas y bestiarios remiten a un concepto similar de dragón en cuanto en ellos se lo designa como una serpiente de gran tamaño.




Pero… ¿es el dragón una serpiente? A mi entender, es un intento de mantener una mentalidad abierta para incluir en el concepto de dragón a todos los dragones, sin importar de qué cultura provengan, los invito a optar, junto conmigo, por esta definición: una gruesa y alta serpiente con alas y garras (caracterización que incluye desde los dragones europeos, americanos y africanos hasta los orientales).


Etimología de la palabra “dragón”


Proviene del griego drákon, drákondos y del latín draco, draconis. El significado de estas palabras, en todos los casos, remite a una serpiente de gran tamaño.



El rol del dragón


Esta mágica y poderosa criatura cumple siempre uno de estos dos roles fundamentales: o bien el de destructor, o bien el de guardián. Estos dos conceptos resultan, a simple vista, opuestos e irreconciliables; pero a medida que avancen en la lectura de este artículo, ustedes comprobarán, en efecto, que todos y cada uno de los dragones descriptos cumplen (de acuerdo con la cultura a la que pertenezcan) alguno de los dos roles mencionados.

El dragón para los alquimistas


Dado que no se ponía en duda su existencia (inclusa figura mencionado en una obra de carácter científico sobre animales, que data del siglo XVI), el dragón era una criatura muy buscada por los alquimistas medievales, ya que reunía los cuatro poderes elementales correspondientes a los cuatro reinos: aire, tierra, fuego y agua.
El dragón es la única criatura mágica que posee los cuatro elementos en perfecto equilibrio: puede volar (aire), tiene patas para caminar (tierra), exhala fuego por la boca /fuego) y puede nadar o vivir en el agua (agua).



También los alquimistas dotaban de distintos significados al dragón, según cómo estuviera dibujado o grabado; por ejemplo, u dragón de tres cabezas, representaba el azufre, el mercurio y la sal, los tres elementos más importantes de la alquimia.


El tesoro de los dragones


Es muy recurrente la imagen del dragón custodiando un cuantioso tesoro en el que no faltan el oro, las joyas y las piedras preciosas. Es de destacar que, entre todas esas riquezas, era muy probable que se hallaran elementos mágicos mucho más valiosos que todo el tesoro junto, como anillos de poder o espadas mágicas, por citar sólo algunos.
Ahora bien, siendo el dragón un ser casi todopoderoso, inmortal, mágico e infinitamente sabio, no podemos obviar la siguiente pregunta: ¿cuál sería la finalidad de desperdiciar toda su eternidad en la custodia de elementos materiales?



La respuesta tal vez la hallemos en los dragones de Oriente, donde esta criatura es venerada no como monstruo destructivo sino como un ser de infinita sabiduría. Para los chinos esta sabiduría representaba una perla, por lo que era habitual ver la imagen de un dragón sosteniendo la Perla de la Sabiduría en una de sus garras, o bien pendiendo de su cuello; en esa perla, que representaba al Sol, residía su poder divino, a tal punto que se volvía inofensivo si lograban quitársela.
Podemos deducir, entonces, que la cultura occidental asoció la perla a la riqueza material, y al dragón, por su similitud con la serpiente, a un simple monstruo voraz que custodia un tesoro.
El mayor tesoro de un dragón es su sabiduría.


El simbolismo del dragón


La figura del dragón era muy usada por diferentes culturas como un símbolo de poder, aunque con ligeras diferencias:
Vlad Tepes, el emperador, personaje en el que luego se basó Bram Stoker para crear la figura del Conde Drácula, pertenecía a la Orden del Dragón, una poderosa estirpe de guerreros.
En realidad, Drácula deriva de la palabra drácula y ésta, a su vez, de la palabra latina Draco que, (como ya se dijo) significa “dragón”.



En la Ilíada Homero relata que en el escudo de Agamenón había un dragón azul tricéfalo.
Entre los romanos, así como el águila era emblema de la legión, el dragón lo era de la cohorte (cuerpo de infantería, décima parte de la legión).
El guerrero CuChulainn, el máximo héroe de la mitología irlandesa, tenía la figura de un dragón de plata como broche de su capa.
También había dragones en los estandartes de los reyes germánicos de Inglaterra, con el objetivo de infundir terror a los enemigos en combate.
Los piratas escandinavos pintaban dragones en sus escudos y también esculpían la cabeza de este ser fabuloso en las proas de sus naves.
Los alquimistas y otros conocedores de lo oculto utilizaban la figura del dragón como un símbolo de alta magia.
Muchos caballeros medievales ornamentaban sus escudos con figuras de dragones como un símbolo de su ferocidad y valentía en la batalla.
En las espadas japonesas se labra un dragón como un símbolo de protección y poder. Éste recibe el nombre de amaro no kurukara ryo, cuya traducción más aproximada es: “dragón de la lluvia que se entrelaza con la espada”; también recibe el nombre de amakuricara.
Encontraremos grandes diferencias en el simbolismo de los dragones de distintas culturas, sin embargo, podríamos decir que mientras para los occidentales el dragón es un símbolo de maldad, para los orientales es un símbolo de sabiduría.


Las dragonas





Aunque la figura del dragón casi siempre sea descripta como una criatura poderosa y de fiero aspecto, se cree que la mayoría de los ejemplares que se conocen pertenecen al género femenino.
Si nos remontamos a los mitos y leyendas más antiguos, el dragón hace su aparición como una criatura hembra. (En griego, la palabra que designa a la dragona es drakina).
Tanto es así que, por ejemplo, el dragón (como denominaban los griegos a toda serpiente de tamaño considerable) llamado Pitón, que el Dios Apolo mató a flechazos, era hembra. Luego, (refiere la mitología griega) la piel de esta serpiente fue colocada en un trípode, en el oráculo de Delfos; sobre ella, se sentaban las sibilas, es decir, las sacerdotisas cuya misión era predecir, una vez al año, los designios de Apolo y dar respuesta a las preguntas formuladas por los consultantes. Estas mujeres, por cuyas bocas hablaba oscuramente el dios y que tenía la facultad de vislumbrar el futuro en los abismos del tiempo y del espacio, también recibían el nombre de pitonisas.



San Román de Ruán liberó la región del río de Sena de una terrible dragona llamada gargouille (que más tarde se convertía en una de las formas decorativas predilectas en arquitectura), ahora conocida como “gárgola”.
Por otro lado, algunos autores sostienen que los dragones guardianes, en realidad, son dragonas que custodian otra clase de tesoro muy diferente del oro y de las joyas: su nido.
Los huevos de dragona fueron muy buscados durante mucho tiempo, y con una avidez quizás sólo comparable con la que sucitaba el mágico cuerno de unicornio.
Desde luego, ninguna dragona dejará que le arrebaten alguno de sus hijos sin pelear. La furia de una dragona al ver a sus crías en peligro no tiene límite, pues se trata de una fuerza devastadora que la hace capaz de sacrificar hasta su último aliento para mantener a salvo a sus vástagos.


Dragones de Oriente


Fisonomía


El aspecto de los dragones orientales es más similar al de una serpiente que al de cualquier otra clase de animal.



En general no tienen alas, pero para la cultura del sol naciente no es necesario que el dragón posea alas para volar, ya que pueden hacerlo por ímpetu propio.
La cantidad de garras depende de lo que se quiera representar, ya que la tradición oriental concede diferentes significados a cada uno de los números: tres, cuatro o cinco.
Una característica sobresaliente de los dragones orientales por sobre los occidentales son las barbas. Así son llamadas ciertas protuberancias flexibles y coloridas que surgen de alrededor de su cabeza y de su boca.


Simbolismo


El simbolismo del dragón oriental es muy profundo. Representa las fuerzas de la naturaleza, principalmente del cielo y de las aguas.



Se lo vincula con las nubes y los grandes ríos, produce los vientos y es el portador de la lluvia benéfica que anhelan los agricultores y de las tormentas.
También es el máximo símbolo de honor, paciencia y sabiduría.
Su color es el amarillo; este color sólo podía ser usado por el emperador, y si algún plebeyo osaba vestirlo, era inmediatamente sentenciado a muerte.
Fue durante siglos emblema imperial. Se creía que los grandes emperadores provenían de una dinastía de dragones, como símbolos de la sabiduría. Para anunciar que el emperador había muerto, se decía que éste había subido al cielo sobre un dragón.


Temperamento


El dragón oriental es la encarnación de la sabiduría y la paciencia. Tiene todo el tiempo de su lado; la eternidad es su amiga y consejera.



Esto no significa que en el momento de pelear no sea feroz, pero a diferencia del dragón occidental, el dragón oriental emplea las fuerzas de la naturaleza en su combate, pues los cielos y las aguas acuden a su llamado, y es capaz de destruirlo todo, si es necesario.
Su gran y eterno enemigo es el tigre, con quien lucha continuamente. Se dice que los temblores y terremotos son causados por la pelea de estos dos seres.


Dragones de Occidente


Fisonomía


La forma o figura del dragón occidental es mucho más corpulenta que la del oriental. Cuanto más fiero se vea el dragón, más fuertes serán su poder y su maldad.



En la representación occidental, los dragones tienen grandes cuernos (no debemos olvidar que los cuernos están vistos como un atributo del mal) y colmillos. Los fuegos que exhala de su boca son los fuegos del mismo infierno.
Su cuerpo se asemeja más al de un dinosaurio que al de una serpiente.


Simbolismo


El dragón de occidente posee un simbolismo negativo, pues encarna la maldad y la destrucción. Los instintos más bajos y primitivos en su estado más puro.
Algunos autores afirman que la mitológica hidra (cuya madre, Equidna, era mitad hermosa mujer y mitad serpiente, y que fue muerta por Hércules) tenía cien cabezas (otros dicen nueve), y que por cada cabeza que se le cortaba brotaban otras dos. Su aliento envenenaba las aguas y secaba los campos. Su guarida se hallaba en los pantanos de Lerna, y cuando dormía, hasta el aire que la rodeaba era ponzoñoso para los hombres. Otros sostienen que las cabezas eran siete en representación de los siete pecados capitales.
En la Biblia se menciona al Diablo con el nombre de Dragón, utilizando este término como sinónimo del primero.
El rol del dragón occidental siempre es el de devorador, el de la bestia terrible que puede destruirlo todo, y también el de custodio de grandes tesoros, por sus dotes guerreras.



… Y hubo una batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón y sus ángeles, y el Dragón y sus ángeles combatieron contra ellos. Pero no fueron suficientemente fuertes y perdieron su lugar en el cielo. El gran Dragón fue derribado _aquella antigua serpiente llamada Diablo o Satanás, que lleva el mundo a la perdición. (Apocalipsis, 12:7-9)


Temperamento


En la conducta bestial del dragón se refleja lo peor del ser humano, las pasiones más bajas (canibalismo, muerte, destrucción, venganza, crueldad, avaricia, etcétera).
El dragón occidental siempre se manifiesta como un ser enojado que arde en las llamas de la ira y de la codicia. Su hambre sólo puede saciarse momentáneamente y si, al mismo tiempo, destruye lo bueno y lo puro (cualidades representadas siempre, en los mitos y leyendas, por jóvenes vírgenes indefensas).


Hábitats de los Dragones


Cuevas


La cueva es una de las moradas más típicas de los dragones. Algunos dragones que no tienen alas, o no son aficionados a volar, prefieren las cuevas por encima de cualquier otro hábitat.



Otros dragones, en cambio, sólo las utilizan como lugares ocasionales para sus largos períodos de reposo.
Muchos dragones construyen ellos mismos sus cuevas utilizando sus zarpas o su aliento de fuego ( que es tan potente que deshace la roca y la tierra).
Los dragones que gustan de los tesoros también suelen elegir este tipo de morada para ocultarlos por ser de más fácil defensa ante eventuales saqueadores y de más seguro resguardo.
Algunos dragones hacen tratos con arquitectos o enanos para que les construyan sus cuevas, y luego viven allí, rodeados de riquísimos ornamentos.
Otros, que simplemente fueron criados o sentenciados a vivir en una cueva a los únicos efectos de custodiar alguna cosa muy preciada (tesoro, portal, elemento mágico), luego son olvidados por sus dueños; o bien, en otros casos, ignoran que sus amos ya han fallecido y, por lo tanto, ellos permanecen “prisioneros” de ninguno, custodiando con su vida el tesoro de nadie. Aunque, de todos modos, alguien (que no sería, desde luego, su amo ya muerto) podría aventurarse a ingresar a la cueva…


Montañas


El pico de una montaña bien alta es el lugar preferido de muchos dragones; éstos, a diferencia de los que viven en cuevas, son muy adeptos a volar y a la libertad, disfrutando, de este modo, de un paisaje que pocos ojos humanos tienen la posibilidad de contemplar.



Los dragones de las montañas poseen, en general, una sabiduría mayor que sus compañeros que viven en cuevas. Además, no suelen custodiar tesoros, razón por lo cual son independientes. Su mayor tesoro es la libertad.


Volcanes


Los dragones que viven en el interior de un volcán suelen despertar cuando éstos entran en actividad y la lava surge de su boca. Estos dragones son muy poderosos y agresivos, y su furia es tan impresionante como al del mismo volcán en erupción.
Por lo general, esta clase de dragones tiene más semejanzas con los elementales del reino del fuego. Su color varía entre el rojo y el negro, y su aliento de fuego es el más poderoso de todos.




Aguas


Existen muchos dragones que eligen las aguas como hábitat; por lo tanto, esta clase vive en el fondo del mar, o bien en las profundidades de un lago, o incluso en una laguna.
A menudo se suelen denominar simplemente “monstruos” o “serpientes marinas” a los dragones que eligen estos lugares para vivir. Por ejemplo en Isaías 27:1 se lee: ”Aquel día castigará Yavé con su espada pesada, grande y poderosa al Leviatán, serpiente huidiza, al Leviatán, serpiente tortuosa y matará al monstruo que está en el mar”. (En otra traducción de la Biblia se dice: ”… y matará al dragón que está en el mar”.)
Hay que destacar que, generalmente, la clase de dragones que habita en el agua no posee aliento de fuego sino, en cambio, uno venenoso, o bien ninguno en absoluto.



Su color varía entre el negro y el verde; algunos tiznes amarillentos distinguen a los que viven en lagos y lagunas de aquellos que habitan en los mares, cuya gama de colores en su cuerpo es infinita.


Bosques


Algunos dragones suelen preferir la profundidad de los bosques como morada y, aunque nos resulte extraño asociar una criatura de fuego con un lugar donde abunda la madera, son muchas las clases de dragones que viven entre frondosos árboles, incluso algunos de ellos suelen dormir entre las ramas de los árboles más antiguos y grandes. Ahora bien, los dragones de los bosques raramente utilizan su aliento de fuego.
Su color varía entre el verde y el marrón.
Por lo general, estos dragones no son tan carnívoros como sus congéneres que viven en otros hábitats.


El aliento de los dragones


Según la clase de dragón de que se trate, éste poseerá un aliento característico. A continuación se señala cada uno de estos alientos:

Aliento gélido


Cuentan algunas historias, ya más cercanas a nuestro tiempo, que cierta clase de dragones de hielo emite un aliento gélido, que congela el objeto que lo recibe.



La técnica de ataque que han desarrollado estos dragones consiste en arrojar el aliento a su víctima, para luego, una vez que se ha congelado y cristalizado el cuerpo de ésta, destrozarlo con un golpe de cola o garra.
Algunos autores dicen que todo aquel que recibe el aliento gélido del dragón permanece vivo por el resto de la eternidad, prisionero en su propio cuerpo congelado. Otros, sin embargo, sostienen que la persona congelada por ese aliento pierde la vida inmediatamente y su cadáver permanece a modo de señal que marca el territorio del dragón.
Debemos aclarar, una vez más, que el hielo en el que están congeladas la persona o cosa es mucho más que agua solidificada: este hielo es la parte visible de la poderosa magia del dragón.


Aliento flamígero


El aliento de fuego de los dragones es el más conocido y famoso. Es el que ha quedado asociado para siempre en este ser fabuloso, en el imaginario colectivo, puesto que la mayoría de los dibujos y representaciones pictóricas muestran a esta mágica criatura arrojando fuego desde su boca o desde sus fosas nasales.



Algunos autores sostienen que este fuego posee un carácter mágico, es decir, no sólo simple fuego, sino que en las llamas también se encuentra parte de la magia y la furia del dragón, por lo que su aliento ígneo se convierte en una poderosa arma capaz de destruirlo todo.
Los guerreros que se enfrentan a los dragones con aliento de fuego deben estar protegidos con armaduras y escudos mágicos (como se explica en el capítulo “Métodos para vencer al dragón").
Ciertos autores afirman que el dragón emana una sustancia que al entrar en contacto con el oxígeno origina la flama; otros, en cambio, aseguran que el fuego proviene de su mismo interior, como una exhalación de su espíritu.


Aliento venenoso


Algunos dragones, cuyas coloraciones varían entre el amarillo, negro, verde y violáceo, poseen un aliento venenoso. Este tipo de aliento produce diferentes consecuencias, como, por ejemplo, la muerte instantánea, la ceguera o la parálisis de la víctima.
Este aliento venenoso puede ser lanzado por el dragón de dos formas diferentes: como una sustancia viscosa que envenena la parte del cuerpo que haya sido tocada (los dragones buscan arrojarla al rostro de la víctima), o bien, como un vapor (por lo general de una coloración entre verde y amarillo), que al ser inhalado por su contrincante produce los efectos ante mencionados.



Tampoco debemos olvidar que algunos dragones inoculan el veneno que segregan a través de un pequeño orificio en sus colmillos, clavando éstos en el cuerpo de la víctima, al igual que lo hacen las serpientes.


La cola de los dragones


Los dragones, como todos sabemos, son fieros guerreros que, en el momento de defenderse o atacar, utilizan todos los recursos que disponen, y la cola no es la excepción.
En general, utilizan su cola larga y flexible como un látigo para atacar a sus enemigos, y también como timón, ya sea tanto en el aire (en el caso de los dragones voladores), como en el agua (aquellos que nadan).


Cola de golpe


Este tipo de cola es utilizada por el dragón como un mazo que destruye con su contacto. Es una cola grande y pesada que posee poca agilidad pero que tiene gran resistencia.



En algunos ejemplares posee púas, muy rara vez envenenadas.
Hay que señalar que son pocos los dragones voladores que poseen este tipo de extremidad, ya que les dificultaría el vuelo.


Cola de púas


Algunas colas de dragones poseen una o varias púas que, por lo general, logran inocular veneno y con un sistema muy parecido al de los escorpiones. Este tipo de colas es muy flexible y poco resistente a los golpes. En algunos casos, cuando la cola del dragón posee muchas púas, éstas quedan clavadas en el cuerpo de la víctima y en un lapso corto vuelven a crecer.

Cola de garra


Algunos dragones no poseen cola, pero esto no significa que sean anuros, sino que dicha extremidad es, en realidad, otra garra (que manejan tan hábilmente como las demás).



Parece que los dragones de esta clase son, en su inmensa mayoría, orientales, específicamente de la región de China, donde existen ejemplares con tres, cuatro y hasta cinco garras.


Cola cortante o escamada


Es la que tiene, a ambos lados, una serie de escamas que asemejan los dientes cortantes de un serrucho.
Algunos autores dicen que esta extremidad es exclusiva de aquellos dragones que viven en los bosques, ya que este tipo de cola les sirve para derribar árboles, pero también se han visto ejemplares acuáticos que la tienen.



Los dragones con estas características poseen un equilibrio entre fuerza, resistencia y agilidad.


Cola punta de flecha


Los dragones que poseen la cola terminada en punta de flecha son más rápidos en el aire que todos los demás dragones.



Existen algunas especies que poseen veneno en la punta de la flecha, y que con sólo rozar o picar a su contrincante, éste muere de forma inmediata.
Sin embargo, todo lo que el dragón gana en agilidad y velocidad lo pierde en resistencia, ya que este tipo de extremidad no es apta para golpear ni para recibir golpes.


La magia del cuerpo del dragón


Por lo general, cuando se habla de la magia o los atributos mágicos de un ser, se asocia inmediatamente con los prodigios maravillosos que él puede realizar.



Pero el dragón, a diferencia de la mayoría de las criaturas mágicas, posee una clase de magia que persiste más allá de la vida y de la muerte, por lo que ciertas partes de su cuerpo continúan teniendo propiedades mágicas a través del tiempo.


Colmillos


La mayoría de los dragones no poseen dientes comunes sino colmillos, colocados en una, dos y hasta tres hileras.
Los colmillos (que son venenosos) siempre segregan su veneno y sin perder ni un ápice de poder letal con el paso del tiempo.



Una leyenda muy interesante cuenta que si alguien se atreviera a enterrar, en forma individual, cada uno de los colmillos de un dragón, pronto observaría cómo éstos renacen de la tierra en forma de fieros guerreros; algunos relatos dicen que en apariencia de esqueletos vivientes, y otros, en la de alguna clase de zombies. Lo cierto es que estos guerreros son muy duros de destruir y no poseen miedo alguno a morir. Atacan y matan a todo aquel que se acerque al territorio donde fueron enterrados los colmillos.


Escamas


Las escamas del dragón son poderosas ya que poseen una gran flexibilidad sin por ello perder la dureza de la protección que implican para él.



Muchos son los guerreros y también los herreros que buscan las escamas de los dragones para fabricar poderosas armaduras, que no sólo protegerán a quien las porte del daño de las armas comunes, sino que también poseerán cierta protección mágica, que salvará a su portador de hechizos y maleficios y, a su vez, de otras armas mágicas.
Pero, por sobre todos estos atributos, las escamas del dragón protegen del fuego, ya sea el común o el mágico. Por lo tanto, una armadura o escudo hechos con escamas de dragón protegería a quien los usara del aliento flamígero de cualquier dragón.
Debe tenerse en cuenta que si dos dragones entran en disputa (a menos que pertenezcan a clases diferentes, como ser dragones de hielo, acuáticos o venenosos), ninguno de ellos utilizará el fuego de su aliento para vencer a otro dragón puesto que sería inútil, dado que se neutralizarían mutuamente.


Ojos


Los ojos del dragón son muy preciados y buscados por los alquimistas, por los magos y por todos aquellos dedicados a los saberes ocultos.



Poseer un ojo de dragón significa tener el don de la videncia, el poder de contemplar las cosas que suceden a gran distancia y los hechos que ocurrieron en el pasado o que ocurrirán en el futuro.
El ojo de dragón logra ver más allá de lo evidente y puede atravesar las tinieblas que cubren las cosas que el ojo humano no puede ver.


Huesos


En un principio se creía que los dragones tenían los huesos huecos; de esta manera, los magos y alquimistas de la antigüedad se explicaban cómo una criatura de tan gigantesco tamaño podía elevarse y volar. Sin embargo, con el paso del tiempo, se “descubrió” que sólo unos pocos dragones tienen los huesos huecos (en realidad, los más pequeños), ya que la mayoría de los dragones tienen huesos muy duros y resistentes



Del mismo modo como sucede con la sangre, es muy extendida la creencia de que la magia se aloja especialmente en los huesos; por tal motivo, éstos son muy buscados con varios fines. A saber:
Herramientas de escritura, pues con una pequeña talla y afilando la punta, el hueso en cuestión se puede mojar en la tinta para escribir luego poderosos hechizos mágicos en él.
Ingredientes de pócimas, elixires y otros preparados mágicos que requieran la fuerza y la resistencia del dragón.
Amuletos y talismanes que proveen la fuerza y la protección del dragón.
Armaduras, cascos y escudos altamente resistentes a la magia y a los golpes del contrincante en un combate.


Sangre


El poder secreto, sagrado y mágico de la sangre es una de las creencias más extendidas de todos los tiempos y por toda la tierra (y no sólo en el ocultismo propiamente dicho, sino incluso en los mitos, por ejemplo, el de Fausto, que firma con su sangre un pacto con el Diablo, y en las religiones, con sus sacrificios a los dioses). El “tema de la sangre” incluye tanto los grados de parentesco (familia de sangre)



y el origen social (sangre “azul”), como así también a la diversa cantidad de seres mágicos asociados a ella (vampiros, brujas y licántropos, por citar sólo algunos), que pueblan las tradiciones orales, las leyendas y narraciones de la literatura universal.
El dragón no podía ser la excepción. Al tratarse de un ser mágico, su sangre posee cualidades únicas. Sin embargo, la opinión de los autores, al respecto, no es unánime; más aún, hay opiniones contradictorias: algunos dicen que la sangre del dragón cura todas las enfermedades, mientras que otros afirman que es el veneno más poderoso que existe.



También se dice que quien beba la sangre de un dragón podrá adquirir una o varias de estas condiciones:
Obtendrá los poderes mágicos del dragón y su sabiduría.
♥ Comprenderá el lenguaje de los animales
(unos dicen que sólo el lenguaje de las serpientes, y otros, el de las aves).
Rejuvenecerá.
Podrá convertirse en un ser inmortal.

Existen ciertas leyendas, como la de Sigfrido, por ejemplo, que afirman que quien se baña en la sangre de un dragón será invencible, puesto que ningún arma podrá herirlo jamás.




Métodos para vencer al dragón


Señal de la cruz


Al igual que muchas otras criaturas mágicas consideradas malévolas por el cristianismo, el dragón (como símbolo del Mal y del Demonio) puede ser vencido por la Santa Señal de la Cruz.
Existe una leyenda que cuenta lo siguiente:

Santa Margarita de Antioquía, una virgen y mártir del siglo III, estaba la espera de ser ejecutada. Su sentencia provenía del rechazo que ella les había hecho a los requerimientos amorosos del gobernador romano.
De pronto, surgió de las sombras un impresionante dragón negro, cuyos cuernos se erguían hacia el cielo como una maldición constante contra el Padre Celestial. Exhalaba azufre y fuego de sus fauces. No era otro que el mismo Diablo encarnado.



La bestia abrió su boca repleta de aguzados colmillos y engulló a la santa. Pero, a pesar de encontrarse dentro del estómago de la criatura infernal, la mujer siguió conservando su fe y, con la fuerza de su creencia en Dios, hizo la Señal de la Cruz. El dragón diabólico no tuvo más remedio que abrir la boca y expulsarla, pues no podía devorarla ni, mucho menos, mantenerla dentro de su cuerpo dada la conmoción interior e incontrolable que lo sacudía; inmediatamente después de esto, se fue volando hacia los mismos infiernos desde los cuales había llegado.


Lazo


Así como la astucia y la fuerza humanas pueden llegar a vencer al dragón, la bondad y la pureza también pueden lograrlo. Tal es el caso excepcional de las mujeres santas o puras del corazón, que pueden detener al dragón con el lazo que llevan en el pelo o en la cintura.



En efecto, así lo hizo Santa Marta (hermana de María y de Lázaro), quien enfrentó a una terrible dragona llamada Tarasca, que exigía el tributo de doncellas. Le echó a la bestia el lazo de su cintura alrededor del cuello y la condujo como un manso animal fuera de la ciudad, donde los hombres aguardaban para matarla.


Astucia


Varios son los cuentos que relatan cómo distintos héroes lograron vencer a poderosos dragones simplemente utilizando su intelecto.
Demás está decir que el cuerpo y la fuerza del dragón son formidables y pocas criaturas pueden vencerlo (por no decir ninguna); por lo tanto, el verdadero héroe no es sólo aquél que tiene la fuerza física para enfrentarlo y matarlo, sino también aquél que posee la astucia y el temple para llevar a cabo semejante hazaña.



Ahora bien, el engaño que se pretenda hacer a un dragón sólo puede ejecutarse en un solo intento, es decir, debe resultar eficaz en la primera ocasión, pues el dragón no es un ser que se caracterice por la misericordia. ¡Pobre de aquel incauto que crea que puede vencerlo, lo enfrenta… y pierda!


Cabeza


Son muchas las culturas que atribuyen a la cabeza la cualidad de ser la parte más poderosa del cuerpo, entre ellas la mitología celta (para no mencionar la cultura occidental, que considera al cerebro humano la morada de la Diosa Razón). La cabeza del dragón no es la excepción, puesto que muchos dragones sólo pueden morir al serles cortada (la única, o todas, en el caso en que tengan más de una).



Hay dragones que tienen varias cabezas y sólo mueren al ser atravesado su corazón; no todos los dragones mueren al ser decapitados.


Corazón


Según muchas leyendas, el vientre del dragón es la zona donde las escamas son más débiles y flexibles, a tal punto que el filo de una espada mágica lo puede atravesar hasta el corazón.



Algunas leyendas dicen que debe extraerse el corazón de su cuerpo; si no se lo hace, el dragón seguirá vivo, podrá seguir peleando y, con el paso del tiempo, regenerarse hasta curar totalmente sus heridas.


FUENTE

Saqué todo de un libro (páginas de internet no pongo porque lo transcribí.

El libro se llama "El mágico mundo de los dragones" el texto es de Máximo Morales y las ilustraciones de Fernando Molinari, la editorial se llama "Ediciones Continente", y la ilustracion de la tapa es esta:

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