Quizás a algunos lectores les haya sucedido y quizás a otros no. Aunque lo que no cabe duda es que si se da el caso, la situación impacta bastante y la preocupación se ve exacerbada por el colorido de nuestras heces. Hoy literalmente, y perdonadme la expresión, os traemos un artículo de mierda.
Aunque en gran medida pueden influir los pigmentos de muchos alimentos, en términos generales el principal culpable de la coloración de nuestras deposiciones es la bilis, esa sustancia que produce nuestro hígado y que se encarga de llevar a cabo la digestión de las grasas. La bilis contiene pigmentos biliares como la biliverdina o la bilirrubina (esta última nos sonará a todos gracias a la canción de Juan Luis Guerra) que son los que proporcionan la coloración a la heces.
Ante una deposición normal, libre de patologías, nuestras heces suelen adquirir un color marrón, debido a la acción conjunta de la bilirrubina y las bacterias intestinales. De esta forma, al final del proceso, la bilirrubina acaba transformándose en estercobilina, un pigmento de color marrón que en última instancia es el responsable de la coloración de las heces.
Sin embargo, cuando sufrimos alguna enfermedad gastrointestinal que cursa con diarrea, puede ocurrir que, en una de las tantas veces que vayamos al aseo, deposicionemos de color verde. No es mayor razón para asustarse, pero si llega a darse la situación sí que sería aún más conveniente estar vigilados médicamente para evitar una deshidratación. El color verde está causado a que todo lo que ingerimos pasa tan rápido por nuestro sistema digestivo que al expulsar la bilis, ésta prácticamente no se modifica: a la biliverdina (de pigmentación verdosa) no le da tiempo a reducirse a bilirrubina.
Además del caso mencionado existen otros trastornos que cambian el color de las heces. Veamos algunos:
Heces blancas o grisáceas y aspecto grasiento: suelen aparecer debido a la falta de bilis (no le proporciona coloración) y el aspecto grasiento es debido a que las grasas no puedan digerirse y se excretan intactas.
Heces negras: pueden estar causadas por un exceso de hierro (si alguien ha tomado suplementos de hierro puede que sepa de lo que le hablo) o también por presencia de sangre debida al sangrado del tubo digestivo alto (estómago, duodeno o primeros compases del intestino delgado).
Heces rojizas:[/b] por sangrado del tubo digestivo bajo (intestino grueso)
Heces amarillas: son una forma de heces pálidas por lo que nos puede indicar que existe algún problema con la excreción de bilis.
Por último también destacar que como hemos mencionado al principio, puede darse el caso de que ciertos alimentos cambien el color de nuestras deposiciones. Es el caso de las espinaca que las dotan de un color verde oscuro; o del arroz negro, del cual imagino no hace falta mencionar el color que confieren debido a la tinta de calamar; o de muchos otros alimentos de destacada pigmentación consumidos en grandes cantidades. No obstante, esto es normal y no se asocia a ninguna patología ya que simplemente es causado por los pigmentos de los compuestos ingeridos.