Definir a Jorge Guinzburg no resulta fácil. Periodista, conductor, guionista, humorista, publicista. Su ductilidad lo llevó casi por todos los recovecos profesionales de los medios. Entrevistador sagaz, incisivo, pero al mismo tiempo simpático, fue una marca que instaló desde sus primeros programas. Pero tenía dos cualidades que lo diferenciaban de los demás: era inteligente e informado.
El problema radica en que hay que usar el verbo en pasado. Murió exactamente hace 1 año en una clínica de Buenos Aires, a los 59 años.
Desde hace unos días estaba internado en Mater Dei con diagnóstico de infección pulmonar. Allí estaba acompañado por su mujer, Andrea Stivel, y sus dos hijos: Sasha, de 19, e Ian, de 17.
Cuando tuvo que explicar su enfermedad, en una entrevista contó:
"Es consecuencia de un tema histórico, mi viejo problema bronquial. Un resabio de mi infancia que cada tanto, me juega una mala pasada. Y este año (2007) me afectó más que de costumbre".
Hasta último momento le peleó a su enfermedad. "Soy un luchador en todo, no soy de rendirme".
La muerte le llegó el dia 12 de marzo de 2008, en el final de aquel verano porteño.
Hoy, 12 de marzo de 2009 a las 9.30hs, en el hall central del cementerio de La Tablada, Andrea Stivel, su hermana Mirtha y sus hijos (Soledad, Malena, Sasha e Ian) descubrirán el monumento en honor al inolvidable Jorge Guinzburg.
Será por el primer aniversario de su adiós, un merecido homenaje. Sus afectos más cercanos se harán presentes para acompañar a sus familiares en lo que será un merecido recuerdo con aplausos.
No sé con que palabras se puede expresar el dolor de la pérdida de una persona, de un ser querido, de un padre, hijo, hermano, marido.
En especial de una persona que toda la Argentina bancaba, seguía dia a dia, y se entristece por su perdida.
Te vamos a extrañar por siempre jorge.
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