Una planta modelo en Trenque Lauquen
Esta es la primera de una serie de notas que tienen por objetivo reflejar distintas acciones implementadas en otros municipios.
A pesar de los recientes anuncios realizados por el gobierno municipal, la problemática que en el partido de Luján representa el basural a cielo abierto continúa lejos de estar solucionada.
Desde este espacio, y por medio de diferentes notas, proponemos difundir alternativas encaradas por otros municipios sobre el tratamiento y la disposición final de los residuos sólidos urbanos.
El caso de la ciudad de Trenque Lauque, cabecera del partido homónimo, resulta emblemático. En ese distrito del oeste de la provincia de Buenos Aires, la denominada “higiene urbana” estuvo privatizada hasta 1987. Bajo la administración del intendente Jorge Barrachia, ese sector pasó a manos municipales y comenzó a gestarse la idea de instalar una planta de procesamiento de basura. En ese momento, el total de los residuos urbanos eran depositados en un basural a cielo abierto.
A fines de 1993, todavía bajo la gestión de Barrachia, fue presentado el proyecto de Recolección Diferenciada de Residuos. En paralelo, desde la Municipalidad de Trenque Lauquen se iniciaron gestiones con distritos donde ya estaban en marcha experiencias similares.
En esta etapa, el trabajo de concientización recayó bajo la responsabilidad voluntaria de unos 3 mil alumnos de escuelas primarias y secundarias. Niños y jóvenes se encargaron de la acción educativa en sus hogares y también de encuestar a vecinos para conocer sus opiniones y su disposición ante el emprendimiento que requería de una selección hogareña de los residuos. En paralelo comenzó la construcción de una Planta de Procesamiento de Residuos Sólidos Urbanos, inaugurada en 1994 con el nombre de PROLIM, que permitió el cierre del basural a cielo abierto.
EL FUNCIONAMIENTO
En diálogo con EL CIVISMO, el director de Higiene Urbana de Trenque Lauquen, Claudio Carena, contó que el proceso se inicia con la recolección de la basura ya separada por los vecinos en orgánica e inorgánica.
Con el objetivo de favorecer esta tarea vecinal, la Municipalidad firmó un convenio con supermercados y despensas para que entreguen a sus clientes bolsas verdes y rojas, luego utilizadas en la selección domiciliaria según el tipo de desperdicio.
“La Planta se pone en funcionamiento a las 5 de la mañana. El primer proceso que reciben los residuos es mediante un tromel, que es un cilindro que gira y rompe las bolsas. Lo orgánico cae y el material inorgánico el mismo tromel lo deposita en una cinta. Entonces el personal hace la separación del material inorgánico”, explicó Carena.
Terminado el proceso de separación, el material orgánico es colocado en camas de compostaje –de 100 metros de largo por cuatro de ancho-, se lo deja reposar un determinado tiempo hasta que la basura levanta temperatura y despida los líquidos. El paso siguiente es la incorporación de lombrices californianas, que transforman los residuos orgánicos en compost, elemento utilizado como abono.
“Parte de la tierra fértil se vende y otra parte se utiliza en un vivero y en una huerta comunitaria, cuyos productos proveen de arbolado a la ciudad y al campo y abastecen a todos los comedores municipales. La basura orgánica que no se alcanza a procesar es depositada en un predio municipal, ya que por ser material degradable no perjudica al medio ambiente”, detalló Carena.
Luego de ser prensados según su tipo, los residuos inorgánicos también son comercializados. En la actualidad se venden alrededor de 80 toneladas mensuales.
Las ganancias obtenidos sirven para solventar parte de los gastos que genera el funcionamiento de la Planta. En este sentido, Carena comentó que en condiciones normales el mayor costo radica en los sueldos de los más de 70 empleados con los que cuenta PROLIM.
La Planta, ubicada a unos dos kilómetros del casco urbano, procesa diariamente entre 50 y 60 toneladas de basura que generan un total aproximado de 45 mil habitantes.
OTROS DETALLES
“Los residuos patogénicos son incinerados en un horno pirolítico. Es una de las pocas ciudades de la provincia de Buenos Aires que cuenta con el sistema de recolección de residuos patológicos y el consiguiente procesamiento”, aseguró Carena.
Las pilas, por contener elementos tóxicos, son colocadas en cubos de cemento, que luego son utilizados en construcciones no domiciliarias. Con este tipo de material se construyó, por ejemplo, un anfiteatro municipal.
“Incorporamos un método para la basura que no es procesada en el PROLIM, por ejemplo los restos de podas. Para eso se hizo un basural con un sistema de zanjeo en una laguna que se secó. Lo que se está haciendo es el relleno de ese bajo con la basura. Constantemente hay una máquina que se utiliza para reacomodar esa basura”, comentó Carena.
El director de Higiene Urbana destacó la importancia que tiene el trabajo de concientización en las escuelas. Con ese criterio, desde la Municipalidad se organizan charlas en los establecimientos educativos con el propósito de despertar interés sobre el tema en las nuevas generaciones.
“Para la comunidad de Trenque Lauquen, el PROLIM es algo muy importante, porque nos hizo conocidos en el resto del país e incluso en el exterior. Fue un plan modelo que tuvo mucha repercusión y nos llevó a ser considerada una ciudad ecológica.
“Hablar del PROLIM para cualquier trenquelauquense lo llena de orgullo porque transformó la calidad ecológica de la ciudad. Se obtuvo un resultado positivo en un tema que involucraba a todos los vecinos, como era el basural a cielo abierto”, agregó Carena.
Esta es la primera de una serie de notas que tienen por objetivo reflejar distintas acciones implementadas en otros municipios.
A pesar de los recientes anuncios realizados por el gobierno municipal, la problemática que en el partido de Luján representa el basural a cielo abierto continúa lejos de estar solucionada.
Desde este espacio, y por medio de diferentes notas, proponemos difundir alternativas encaradas por otros municipios sobre el tratamiento y la disposición final de los residuos sólidos urbanos.
El caso de la ciudad de Trenque Lauque, cabecera del partido homónimo, resulta emblemático. En ese distrito del oeste de la provincia de Buenos Aires, la denominada “higiene urbana” estuvo privatizada hasta 1987. Bajo la administración del intendente Jorge Barrachia, ese sector pasó a manos municipales y comenzó a gestarse la idea de instalar una planta de procesamiento de basura. En ese momento, el total de los residuos urbanos eran depositados en un basural a cielo abierto.
A fines de 1993, todavía bajo la gestión de Barrachia, fue presentado el proyecto de Recolección Diferenciada de Residuos. En paralelo, desde la Municipalidad de Trenque Lauquen se iniciaron gestiones con distritos donde ya estaban en marcha experiencias similares.
En esta etapa, el trabajo de concientización recayó bajo la responsabilidad voluntaria de unos 3 mil alumnos de escuelas primarias y secundarias. Niños y jóvenes se encargaron de la acción educativa en sus hogares y también de encuestar a vecinos para conocer sus opiniones y su disposición ante el emprendimiento que requería de una selección hogareña de los residuos. En paralelo comenzó la construcción de una Planta de Procesamiento de Residuos Sólidos Urbanos, inaugurada en 1994 con el nombre de PROLIM, que permitió el cierre del basural a cielo abierto.
EL FUNCIONAMIENTO
En diálogo con EL CIVISMO, el director de Higiene Urbana de Trenque Lauquen, Claudio Carena, contó que el proceso se inicia con la recolección de la basura ya separada por los vecinos en orgánica e inorgánica.
Con el objetivo de favorecer esta tarea vecinal, la Municipalidad firmó un convenio con supermercados y despensas para que entreguen a sus clientes bolsas verdes y rojas, luego utilizadas en la selección domiciliaria según el tipo de desperdicio.
“La Planta se pone en funcionamiento a las 5 de la mañana. El primer proceso que reciben los residuos es mediante un tromel, que es un cilindro que gira y rompe las bolsas. Lo orgánico cae y el material inorgánico el mismo tromel lo deposita en una cinta. Entonces el personal hace la separación del material inorgánico”, explicó Carena.
Terminado el proceso de separación, el material orgánico es colocado en camas de compostaje –de 100 metros de largo por cuatro de ancho-, se lo deja reposar un determinado tiempo hasta que la basura levanta temperatura y despida los líquidos. El paso siguiente es la incorporación de lombrices californianas, que transforman los residuos orgánicos en compost, elemento utilizado como abono.
“Parte de la tierra fértil se vende y otra parte se utiliza en un vivero y en una huerta comunitaria, cuyos productos proveen de arbolado a la ciudad y al campo y abastecen a todos los comedores municipales. La basura orgánica que no se alcanza a procesar es depositada en un predio municipal, ya que por ser material degradable no perjudica al medio ambiente”, detalló Carena.
Luego de ser prensados según su tipo, los residuos inorgánicos también son comercializados. En la actualidad se venden alrededor de 80 toneladas mensuales.
Las ganancias obtenidos sirven para solventar parte de los gastos que genera el funcionamiento de la Planta. En este sentido, Carena comentó que en condiciones normales el mayor costo radica en los sueldos de los más de 70 empleados con los que cuenta PROLIM.
La Planta, ubicada a unos dos kilómetros del casco urbano, procesa diariamente entre 50 y 60 toneladas de basura que generan un total aproximado de 45 mil habitantes.
OTROS DETALLES
“Los residuos patogénicos son incinerados en un horno pirolítico. Es una de las pocas ciudades de la provincia de Buenos Aires que cuenta con el sistema de recolección de residuos patológicos y el consiguiente procesamiento”, aseguró Carena.
Las pilas, por contener elementos tóxicos, son colocadas en cubos de cemento, que luego son utilizados en construcciones no domiciliarias. Con este tipo de material se construyó, por ejemplo, un anfiteatro municipal.
“Incorporamos un método para la basura que no es procesada en el PROLIM, por ejemplo los restos de podas. Para eso se hizo un basural con un sistema de zanjeo en una laguna que se secó. Lo que se está haciendo es el relleno de ese bajo con la basura. Constantemente hay una máquina que se utiliza para reacomodar esa basura”, comentó Carena.
El director de Higiene Urbana destacó la importancia que tiene el trabajo de concientización en las escuelas. Con ese criterio, desde la Municipalidad se organizan charlas en los establecimientos educativos con el propósito de despertar interés sobre el tema en las nuevas generaciones.
“Para la comunidad de Trenque Lauquen, el PROLIM es algo muy importante, porque nos hizo conocidos en el resto del país e incluso en el exterior. Fue un plan modelo que tuvo mucha repercusión y nos llevó a ser considerada una ciudad ecológica.
“Hablar del PROLIM para cualquier trenquelauquense lo llena de orgullo porque transformó la calidad ecológica de la ciudad. Se obtuvo un resultado positivo en un tema que involucraba a todos los vecinos, como era el basural a cielo abierto”, agregó Carena.