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el instituto di tella (retro historico)

Info7/31/2009
El Instituto Di Tella fue el eje de la actividad cultural de los años ´60. Emergente lógico de la intensa vida intelectual que protagonizaban los circuitos artísticos del buenos aires de entonces sus actividades afectaron de manera referencial a toda manifestación estética de vanguardia creada con posterioridad. Sostenida por la Fundación Torcuato Di Tella, homenaje a quien fuera gran industrial, este centro tenía algunos años de existencia, precisamente desde junio de 1958. Creados sin fines de lucro, la fundación debía "promover, estimular, colaborar, y/o intervenir en toda clase de iniciativas, obras y empresas de carácter educacional, intelectual, artística, social y filantrópico"; y el Instituto tenía "el propósito fundamental de promover el estudio y la investigación de alto nivel, en cuanto atañe al desarrollo científico, cultural y artístico del país, sin perder de vista el contexto latinoamericano en que la Argentina está ubicada".

Happenings

Para las vanguardias el año 1968 es considerado como culminación de un desarrollo iniciado aproximadamente un lustro antes, -se señala como fecha posible el "Premio Ver y estimar", presentado en el Museo de Arte Moderno en 1964 y que llegaría a su apogeo en el proceso conocido en nuestro país como "muerte del arte". A las manifestaciones más comprometidas, vinculadas con un arte involucrado en la problemática social, paralelamente se les sucedieron, el denominado "arte en los medios" y los happenings. Estas grandes líneas están relacionadas al arte y su disolución.
Como ambientación, o recorrido, tuvo especial relevancia LA MENESUNDA ofrecida en el Instituto entre mayo y junio de 1965, con la idea de recrear la vida cotidiana. Fue proyectada por Marta Minujín y Rubén Santantonín, con la colaboración de Pablo Suárez, David Lamelas y Leopoldo Maler (como cineasta), con una gran respuesta de público, pero una crítica adversa.
Los artistas, en contacto directo con el público, habían construido en un tinglado una serie de divisiones en cada una de las cuales los espectadores participaban de situaciones inesperadas. Un corredor con luces de neón, una habitación con una cama y una pareja hombre y mujer desnudos, una enorme cabeza en cuyo interior se maquillaba a los visitantes, una cápsula de vidrio en la que se cubría a los espectadores con papel picado y una cámara fría (a varios grados bajo cero), entre otras divisiones.
En 1966, Raúl Escari, Eduardo Costa y Roberto Jacoby deciden hacer obras de arte en los medios de comunicación de masas, en lugar de servirse de ellos. En julio, distribuyeron a la prensa un informe acerca del imaginario Happening para un jabalí difunto, consignando el lugar donde se había celebrado y acompañado por fotos tomadas por los autores a los supuestos espectadores.
Un diario y tres revistas se hicieron eco del Happening inexistente y publicaron las fotos hasta que, descubierta la maniobra debieron desmentirse. La nota común en que desembocan estas y otras manifestaciones es a la idea de "muerte del arte": la preponderancia del fenómeno sobre el objeto, por el modo de exigir la participación del contemplador, y por las relaciones espacio-temporales en las que se fundan.
MARTA MINUJIN, 26 años, quien riesde hace unos meses viene sacudiendo el ambiente de los plásticos norteamericanos, acaba de inaugurar en la Howard Wise Gallery de Nueva York, el "Minu-phone". Es una experiencia similar a "La Menesunda", que provocó contradictorios comentarios cuando su instalación en el Instituto Di Tella. El "Minuphone", reproducción fiel de una cabina telefónica -para la cual colaboró la Bell Company-, invita a los que recorren las salas de la galería a marcar el 581-4570, con lo que al acercar al oído el auricular recibirán los más extraños sonidos y sensaciones. "Es lo más parecido al LSD", dice su autora. Porque desde el piso salen imágenes previamente proyectadas en un televisor, ruidos estridentes y olores exóticos.

Calle Florida al 900 Instituto Di Tella
ARTISTAS QUE PASARON POR EL DI TELLA

• Antonio Berni
• Líbero Badii
• Luis Fernando Benedit
• Delia Cancela
• Jorge de la Vega
• Ernesto Deira
• Rómulo Macció
• Luis Felipe Noé
• Gyula Kosice
• Julio LeParc
• Rogelio Polesello
• Rubén Santantolín
• Antonio Seguí
• Clorindo Testa
• Ari Brizzi
• Carlos Silva
• Alicia Pérez Peñalba
• Lea Lublin
• Roberto Aizenberg
• Federico Manuel
Peralta Ramos
• Emilio Renart
• Luis Alberto Wells
• Dalila Puzzovio
• Antonio Trotta
• David Lamelas
• Juan Carlos Distéfano
• Marta Minujín
• Susana Salgado
• Alfredo Rodríguez Arias
• Oscar Bony
• Juan Stoppani
• Edgardo Giménez
• León Ferrari
• Mercedes Esteves
• Carlos Squirru
• Pablo Suárez
• Oscar Palacio
• Margarita Paksa
• Ricardo Carreira
• Pablo Mesejean
• Inés Gross
• Adolfo Bronowsky
• Roberto Jacoby
• Pablo Meniucci
• Liliana Porter
• Luis Camnitzer
• Osvaldo Romberg
• Luis Pazos
• Jorge Luján Gutierrez
• Alberto Greco
• Fernando Von
Reichembach
• Roberto Plate
• Graciela Martínez
• Iris Scaccheri
• Federico Klemm

ALGUNAS IMAGENES DE LAS OBRAS


Iris Scaccheri

Marta Minujín

León Ferrari

Julio LeParc


Un padre, una madre y su hijo
una obra de Oscar Bony

la búsqueda de la expresión artística
"Todo lo que Juan Stoppani no se pudo poner" era el nombre de la obra
200 metros de tafeta azul
200 manzanas verdes

"la manzana loca"

en la foto podes ver el plano completo de La Manzana Loca con cada uno de sus locales, centros de reunión, bares y características.

Cronología de espectáculos de teatro, danza, happenings y conciertos realizados en el Instituto Di Tella:

1961- Candonga;(de Roberto Villanueva y otros, sobre poema de Jorge Garat, en el Museo Nacional de Bellas Artes. No fue realizado en el Di Tella pero es un antecedente en la carrera de Roberto Villanueva y sus objetivos con respecto al CEA).

1963- Espectáculo Audiovisual Rodante ITDT (el CEA realiza un trabajo de experimentación sobre la palabra, otros materiales sonoros e imagen en un equipo móvil que lleva por todo el país, a más de 30 localidades)

1964- Villancico de Navidad (audiovisual sobre la cultura popular americana)

1964- Vivo-Dito (Alberto Greco. No fue realizado en el Di Tella pero significó un antecedente para el desarrollo del happening en Argentina)

1964- Revuélquese y viva! (Marta Minujín)

1964- Microsucesos (grupo Rodriguez Arias – Jiménez. No fue realizado en el Di Tella pero significó un antecedente para el desarrollo del género).

1965- La Menesunda y El Batacazo (Marta Minujín)

1965- Muestra de New American Cinema con films de Andy Warhol, Stan Brakhage, Lionel Rogosin y Jerome Hill, entre otros (muestras de cine previstas por el proyecto inicial de CEA.)

1965- Lutero (dramaturgia de J. Osborne y dirección de Jorge Petraglia).

1965- El Desatino (dramaturgia de Griselda Gambaro y dirección de J. Petraglia).

1965- Imágenes del Circo (de Angel Elizondo).

1965- No hay piedad para Hamlet (versión de Shakespeare por Mario Trejo).

1965- Danse Bosquet (de Ana Kamien y Marilú Marini).

1966- Simultaneidad en simultaneidad e Importación y exportación (de Marta Minujín).

1966- El niño envuelto (de Norman Briski).

1966- Artaud 66. Una antología del teatro de la crueldad (del grupo El Teatro de la Peste).

1966- ¿Jugamos a la bañadera? (de Graciela Martínez).

1966- La fiesta hoy (de A. Kamien y M. Marini).

1966- Drácula el vampiro (de Alfredo Rodríguez Arias)

1966- Mens sana in corpore sano (de Norman Briski)

1966- Bonino aclara ciertas dudas (de Jorge Bonino)

1966- Ópera sátira (de Carlos Cutai)

1966- No happening (Jacoby, Costa y Escari).

1966- Acerca de Happenings (Oscar Masotta).

1966- El Burlador (versión de Tirso de Molina por Roberto Montero)

1966- Ceophoeus o La arruinación (Mario Satz y Hugo Quintán).

1967- Les Luthiers cuentan la ópera (Les Luthiers).

1967- Crash (Oscar Araíz).

1967- Oh casta diva (A. Kamien y Milka Truol).

1967- Danza ya (Susana Zimmerman).

1967- Alfa Omega y Astartusa o la pluma suicida (grupo de becarios del CLAEM).

1967- Timón de Atenas (Roberto Villanueva).

1967- Libertad y otras intoxicaciones (Mario Trejo).

1967- Hola (Augusto Fernández)

1967- Los siameses (dramaturgia de G. Gambaro y dirección de R. Villanueva).

1967- Aventuras 1 y 2 (A. Rodríguez Arias).

1967- El helicóptero (O. Masotta).

1967- Beat, Beat, Beatles (Mixed Media Show) (Daniel Armesto, Roberto Jacoby y Miguel A. Telechea).

1967- Casa una hora 1/4 (Grupo Lobo).

1968- Nacha de noche (Nacha Guevara).

1968- Futura (A. Rodríguez Arias).

1968- Love and Song (A. Rodríguez Arias).

1968- Opera de Viena/Godard (M. Trejo).

1968- La duquesa de Amalfi y Krapp, o la última cinta magnética (J. Petraglia).

1968- Ubu encadenado (R. Villanueva).

1968- Macbeth, Macbeth (Roberto Favre).

1968- Tiempo Lobo (grupo Lobo con dirección de Carlos Trafic).

1968- La Orestíada (versión de Esquilo por el Teatro del Despojamiento)

1968- Asfixiones ( J. Bonino).

1968- Los Maderos de San Juan (Berta Roth)

1969- Las Nubes (versión de Aristófanes por Julián Romeo).

1969- Tiempo de Fregar (grupo Lobo con dirección de R. Villanueva).

1969- Anastasia querida (N. Guevara).

1969- Blancanieves y los siete pecados capitales (Les Luthiers).

1969- Espectáculos beat (serie de conciertos de rock).

1969- Canciones en informalidad (Jorge de la Vega, Jorge Schusshem y Marikena Monti).

1969- Canciones de fogueo (Poni Macharvegas).

1969- Oye humanidad (I. Scaccheri).

1969- Dies Irae (S. Zimmerman).

1969- Fuego asoma (José M. Paolantonio).

1969- Los enanos (dramaturgia de H. Pinter y dirección de J. Petraglia).

1969- Leonce y Lena (de Alberto Alvarez)

PREMIO NACIONAL E INTERNACIONAL INSTITUTO TORCUATO DI TELLA DE 1964


Tapa catálogo exposición Premio Nacional e Internacional Instituto Torcuato Di Tella 1964

el Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella organiza un concurso para optar al premio que lleva el nombre de éste, dividido como el año pasado en dos certámenes: Premio Internacional y Premio Nacional.
Los artistas han sido invitados por el Centro de Artes Visuales, estableciéndose que los premios se otorgarán al conjunto de obras presentados por el pintor, que obtenga cada uno.Cualquiera de las obras expuestas podrá ser adquirida de acuerdo con la recomendación del Jurado, disponiéndose para ello hasta de u$s. 20.000. En el Premio Internacional consistente en la suma de u$s. 3.000 participa, junto a los artistas extranjeros, el argentino Luis Felipe Noé, que obtuvo el Premio Nacional el año pasado.

El Premio Nacional consiste en una beca de u$s. 250 mensuales durante diez meses, así como los gastos de viaje al país elegido por el ganador, donde se le auspiciará una muestra individual en una galería importante.Implica la adquisición de una de las obras expuestas, sin ulterior pago de su precio. Los pintores han sido seleccionados entre quienes, por su talento y edad, puedan ser más beneficiados por una estancia en país extranjero.

La exposición de las obras presentadas al Premio Nacional se realiza desde el 9 al 30 de setiembre, y las presentadas al Premio Internacional desde el7 de octubre al 1º de noviembre.

Jurado
Clement Greenberg
Pierre Restany
Jorge Romero Brest

Participan en el Premio Nacional
Roberto Aizenberg
Osvaldo Borda
Oscar Curtino
Ernesto DeiraJorge de la Vega
Magariños D.
Marta Minujin
Martha Peluffo
Emilio Renart
Carlos Silva

Participan del Premio Internacional
Yaacov Agam
Arman
Enrico Baj
Lee Bontecou
Chryssa
Alberto Gironella
Jasper Johns
Julio Le Parc
Luis Felipe Noé
Kenneth Noland
Robert Rauschenberg
Takis
Joe Tilsson

GANADORES
Premio Nacional del Instituto Torcuato Di Tella 1964

Marta Minujín
Obra “Revuélquese y viva” / tela, pintura, y goma pluma 145 x 650 cm
Premio Internacional del Instituto Torcuato Di Tella 1964
Kenneth Noland



Yaacov Agam - Obra: Cuadro textil sonoro 1963 /madera y elementos sonoros montados sobre resortes 96 x 153


Chryssa - Obra: americana 1963 / aluminio, zinc, neon, Medidas: 274 x 223 / foto Peter Moore


Jasper Johns - Obra: La casa del tonto 1962 /técnica m 184 x 160 /foto R. Burckhardt


Le Parc - Obra: INESTABILIDAD Continuidad luminosa , aluminio, madera, diam 250 x 50



Emilio Renart- Obra: Integralismo Bio-cosmos n º3 1964


Oscar Curtino - Obra: El Conde Baldowinetti 1964 / óleo 121 x 100

el instituto Di Tella, que dio cabida a todas las formas de renovación de la cultura, en especial a las artes plásticas, la música y el teatro.
El instituto cultural conocido como "el Di Tella" estaba respaldado por la Fundación Di Tella, cuyo programa de subvención a las artes fue, en el marco de las iniciativas privadas, uno de los más importantes visto en América Latina. El mismo estaba conformado por tres centros, respectivamente focalizados en: artes plásticas y escultura, teatro y música. Durante una década, alrededor de ellos se desarrollaron y definieron movimientos contemporáneos en sus diferentes disciplinas, estimulando siempre el trabajo interdisciplinario. El espacio que rodeaba a los centros del Di Tella, ubicados en la emblemática calle Florida, era conocido como "la manzana loca" por ser ahí donde se encapsulaba el espíritu de los ?60, tanto en el arte como en la música y la moda. Estos cerraron en 1970, en un momento de crisis económica y radicalización política. Esta es la reedición ampliada, y con ilustraciones, del volumen originalmente publicado por Gaglianone en 1985 e inconseguible desde hace años.

PALABRAS DE MARTA MINUJIN SOBRE EL DI TELLA

"A fines de los 60, yo iba y venía. En mayo del 68 estaba en Nueva York. Ahí no existía el estrés. La revolución hippie fue tan extraordinaria que las cosas no te estresaban, porque uno lo pasaba a un plano espiritual y apolítico. Todo era de todos, la violencia se respondía con flores.

Eso pasaba en mayo del 68. Lo que pasaba en Francia nos llegaba por los medios de comunicación. Me impactó muchísimo, era la revolución del poder de la gente joven. En Nueva York, todos vivíamos así, desafiando lo establecido, sin dinero, ¡sin dinero! ¡Quemábamos el dinero! Escuchábamos Jimi Hendrix, Beatles. Los Rolling Stones nos parecían más violentos. Eramos todos hippies. Era una revolución en que las galerías de arte eran “uptight”, tensas, mala onda. La revolución era amor, los pelos largos, las barbas, vestirse con las cosas de la India, usar sandalias, comer comida macrobiótica.

Pero el hippismo en Estados Unidos era diferente de lo que estaba pasando en Francia con los estudiantes. Para empezar, en Nueva York nadie estudiaba, era la universidad de la vida, se volvía a vivir como si fuéramos los griegos clásicos. Se estaba creando toda una nueva sociedad. En ese marco, nos enteramos del Mayo Francés, que era otra forma más en la que los jóvenes estaban quebrando las estructuras convencionales, lo establecido. Pero lo de Francia era muy distinto: nunca hubo hippies en Francia. Mayo del 68 tenía que ver con la rebelión política. Para mí, mucho más importante fue la revolución hippie.

Recién en septiembre de ese año hice mi muestra Importación / Exportación en el Di Tella, que era una burbuja que nada que ver con nada, típicamente argentina, típicamente porteña. Era una ola espiritual. Yo importé el hippismo a la Argentina, transformé todo el Instituto en un templo hippie con Hare Krishnas –todos vestidos con túnicas rosas–, arabescos fosforescentes en el piso y un cubo plateado, con humo y luces y lámparas de estrobo. También los invité a tocar a Almendra y Manal en un concierto que organicé. La otra parte era exportar toda la cultura argentina, pero no se hizo porque se cerró el Di Tella. El Instituto a mí me parecía un poco establishment, porque tenía que regirse por lo que pasaba afuera, que era una dictadura, aunque se hiciera lo posible. Tiraban bombas, protestaban contra nosotros. A mí del Florida Garden me echaron por caminar descalza.

Cuando estaba en Nueva York, yo vivía en un departamento sola porque tenía una beca. Todos los días nos encontrábamos a dibujar en el Central Park, en el hueco de un gran árbol, leíamos poemas de William Blake, cantábamos, yo filmaba en súper 8, nos cambiábamos la ropa, todo era de todos, bailábamos danzas tribales. Vivíamos en un picnic constante. Había algunos infiltrados que eran líderes políticos, pero el arte no puede ser político. La plata se ganaba de noche, en las discotecas. Yo pintaba diapositivas a mano y las proyectábamos; era arte psicodélico. Los hippies queríamos un mundo ideal y mágico. Siempre habíamos pensado en eso de “La imaginación al poder”, que fue el lema del Mayo Francés, ¡pero sin poder! Esa era la diferencia con ellos: en el hippismo nadie quería ningún poder, estaba más allá de la política y más allá de todo. Era una revolución espiritual".

PALABRAS DE NACHA GEVARA SOBRE EL INSTITUTO

"Nosotros éramos unos locos sueltos que hacíamos lo que se nos antojaba. No teníamos que vender discos, no teníamos que complacer a la grabadora, no teníamos que hacer marketing, no teníamos que poner lo que le gustaba al productor. Si no le gustaba, que se jodiera. Yo escuchaba mucha canción francesa: Brassens, Brel. También Joan Baez, Donovan, los Beatles, of course. En el 68 hacía Nacha de noche en el Di Tella, un poco después de mayo. Todo era muy particular ahí, la gente que iba, cómo se vestía o cuando nos tiraban con lo que tuvieran en la mano porque no les gustaba lo que hacíamos. Además del Di Tella, El Bárbaro formaba parte del circuito.

En todo el mundo pasaba lo mismo. Fue un año muy particular. Era algo colectivo, un espíritu que no se comunicaba a través de las palabras, ni del teléfono, ni de las cartas. Era una información que nos llegaba a todos por igual pero por otras vías mucho más legítimas. Nos movíamos en la insolencia creativa, no la insolencia al pedo sino la búsqueda de nuevas formas, el juego, otro rol para las mujeres, la liberación sexual, todo eso allí apareció junto y chocaba contra gobierno de Onganía, que lo hizo más difícil, más doloroso, con más víctimas. El impulso era el mismo en todo el mundo. Acá en el Di Tella había razzias muy seguido, te llevaban presa por ir de minifalda. Tal vez eso hacía que fuéramos más peleadores.

El Mayo Francés tuvo una prensa extraordinaria, pero el único muerto que tuvieron fue uno que patinó y se cayó en el Sena. No tuvieron las represiones brutales que hemos tenido en América latina. Era gente muy interesante y tuvieron frases y leyendas extraordinarias, pero nosotros no copiábamos, éramos librepensadores. Lo que pasaba en el Di Tella era muy local (las performances, las obras). La información tardaba mucho en llegar, no sabíamos que Andy Warhol estaba haciendo lo mismo que nosotros. Eso hizo que fuera mucho más auténtico, todas voces propias: tanta información hace que uno sea poco original.

Había un tipo de conexión que existe, aunque no se vea ni se escuche, por una necesidad interior de ser libres, de expresarnos. Y por ser jóvenes. En ese momento éramos todos jóvenes. Los hippies de San Francisco, los de París del 68 y los de aquí teníamos la misma vibración. Fue un momento mágico, irrepetible y ni nos dábamos cuenta de la libertad que teníamos. Bajo una dictadura, artísticamente teníamos más libertad que con la democracia, que tenés que ser de la manada. Curiosamente, había muchas más individualidades en ese período".

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