Draisine o Dandy Horse
Durante el siglo XIX se produjo una pequeña revolución en el transporte con el nacimiento de los vehículos de dos ruedas. Primero fue el Draisine o Dandy Horse (Caballo elegante), que se movía directamente con los pies. Luego vino el Velocípedo, que incorporaba unos pedales aunque acoplados directamente a las ruedas.
El gran éxito que tuvieron estos aparatos hizo que aparecieran todo tipo de modelos y fabricantes ofertando el suyo como el mejor, más cómodo y más rápido del mercado llenando las calles de Europa con una enorme diversidad de ellos.
Por eso el diario Alemán “Leipzig Illustriter Zeitung”, en su ejemplar del 3 de Julio de 1869, publica unas ilustraciones donde irónicamente, aporta nuevas ideas a los fabricantes de los Velocípedos, pues creen que no están lo suficientemente aprovechadas las posibilidades del vehículo.
Por ejemplo, para que la labor del cartero sea más efectiva, proponen el uso del Correocípedo. Nótese que las cartas las tienen que echar en el buzón “al vuelo”.
Para las tareas del campo recomiendan el Velocípedo Agrícola más conocido como Carretillocípedo.
Para el duro trabajo nocturno el Serenocípedo
Se puede incluso hasta ahorrar el dar pedales gracias al Velacípedo
Y para subir montañas lo mejor el Escalacípedo. Que además incluye un globo de serie.
Para gente verdaderamente viajera, el Polarcípedo con calefacción incluida y una útil despensa refrigerada en la parte de atrás
Pero si te tira más el mar, entonces lo tuyo es el Acuacípedo. (NOTA: La verdad que aquí el dibujante fue bastante visionario.)
Si lo que te ocurre es que eres un sentimental y echas de menos los antiguos vehículos de tiro, te recomendamos el Carrocípedo, con dos “caballos” de potencia.
El Funeralcípedo. Tú último y mejor viaje.
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