En 1597, Gaspare Tagliacozzi (1545-1599), ciudadano de Bolonia, profesor de anatomía, médico y cirujano distinguido, publica la primera edición de su libro “De Curtorum Chirurgia Per Insitionem” (Cirugía de la Mutilación y del Injerto). Este libro, producto característico de las inquietudes intelectuales del Renacimiento, representó un adelanto en los conceptos técnicos y filosóficos de su época.
Al parecer, la desfiguración nasal era frecuente como consecuencia de la sífilis y las mutilaciones consecutivas a causa de las guerras y camorras. Se comprende con claridad el horror que producían las mutilaciones faciales ocasionados por las armas en un tiempo de inusitada violencia. La desfiguración traía como consecuencia la marginación en un mundo donde las oportunidades de distracción y esparcimiento estaban limitadas casi únicamente a las funciones públicas civiles y religiosas.
Apoyándose en las excelentes ilustraciones el método consistía en utilizar un sistema de arneses (fabricados a medida por un sastre) que asegurarían parte del antebrazo a permanecer inmóvil durante todo el proceso. Así la lenta y tediosa regeneración de los tejidos haría que una suave capa de “piel” creciera al rededor del tejido perdido. El proceso completo tomaba entre tres y cinco meses.
Toda la operación de reconstrucción estaba basado en observaciones botánicas de los injertos vegetales. Tagliacozzi acepta que puede hacerse el trasplante de una persona a otra, pero lo descarta debido a los problemas prácticos de mantener a dos individuos unidos e inmovilizados por varias semanas.
Atacado por los teólogos de su tiempo que atribuían sus éxitos a la gracia del diablo, este personaje fue perseguido y muerto por la inquisición italiana al creer que esas técnicas eran contrarias a la ley de Dios. Su método de reconstrucción nasal sigue utilizándose hasta la fecha.
fuente: http://www.cirugiaplastica.com.ve/CanalDetalle.asp?Id_Canal=9&Id_Cirugia=115
Al parecer, la desfiguración nasal era frecuente como consecuencia de la sífilis y las mutilaciones consecutivas a causa de las guerras y camorras. Se comprende con claridad el horror que producían las mutilaciones faciales ocasionados por las armas en un tiempo de inusitada violencia. La desfiguración traía como consecuencia la marginación en un mundo donde las oportunidades de distracción y esparcimiento estaban limitadas casi únicamente a las funciones públicas civiles y religiosas.
Apoyándose en las excelentes ilustraciones el método consistía en utilizar un sistema de arneses (fabricados a medida por un sastre) que asegurarían parte del antebrazo a permanecer inmóvil durante todo el proceso. Así la lenta y tediosa regeneración de los tejidos haría que una suave capa de “piel” creciera al rededor del tejido perdido. El proceso completo tomaba entre tres y cinco meses.
Toda la operación de reconstrucción estaba basado en observaciones botánicas de los injertos vegetales. Tagliacozzi acepta que puede hacerse el trasplante de una persona a otra, pero lo descarta debido a los problemas prácticos de mantener a dos individuos unidos e inmovilizados por varias semanas.
Atacado por los teólogos de su tiempo que atribuían sus éxitos a la gracia del diablo, este personaje fue perseguido y muerto por la inquisición italiana al creer que esas técnicas eran contrarias a la ley de Dios. Su método de reconstrucción nasal sigue utilizándose hasta la fecha.
fuente: http://www.cirugiaplastica.com.ve/CanalDetalle.asp?Id_Canal=9&Id_Cirugia=115