«A Messer Francesco da Melzo, caballero milanes, todos y cada uno de los libros que en la actualidad se hallan en poder del testamentario, así como todos los instrumentos y retratos propios del arte y oficio de pintor [...]»
Testamento de Leonardo da Vinci.
A la muerte de Leonardo, acaecida en 1519 en Amboise, a Francesco Melzo, su fiel discípulo y amigo de los últimos años, le correspondieron por testamento los códices manuscritos del maestro que regresaron con él a Italia para ser conservados y utilizados.
Tras la muerte de Melzo se produjo la primera dispersión de los manuscritos leonardianos, que convirtió a Madrid, al final del siglo XVI, en el lugar donde se concentraba el mayor numero de códices de Leonardo. Al parecer, aquí Pompeo Leoni, escultor de la corte española, había conseguido coleccionar hasta 50 manuscritos y unas 2.000 hojas dispersas: una imponente colección a la cual se sumarian las 283 hojas (Códice Arundel) adquiridas probablemente en España por el inglés lord Arundel y los códices descubiertos en 1966 en la Biblioteca Nacional de Madrid.
A la muerte de Leoni, sus herederos vendieron la colección y los códices de Leonardo regresaron a Milán, donde fueron adquiridos, antes de 1632, por el conde Galeazzo Arconati, que en 1637 donó a la Biblioteca Ambrosiana el Códice Atlántico y casi todos los manuscritos leonardianos que actualmente se encuentran en el Institut de France de París (Manuscritos A-M).
En torno a 1630, desde Madrid y procedentes de la herencia Leoni, viajaron a Inglaterra el Códice Arundel (actualmente en Londres, en el British Museum) y el libro de 234 hojas (Colección de Winsor), en el que aparecen una serie de extraordinarios dibujos de anatomía, figuras, animales y paisajes. Posteriormente el libro pasaría a pertenecer a la familia real británica, que lo conserva en la biblioteca del castillo de Winsor.
De los tres códices que llegaron a Inglaterra de forma desconocida y que fueron adquiridos por John Forster, quien los cedería al Victorian and Albert Museum de Londres, sólo se tienen noticias desde 1873.
La ubicación de los códices, que se había establecido de este modo a mediados del siglo XVII entre Milán, Madrid y Londres, sufrió un profundo desajuste cuando Napoleón Bonaparte ordeno el traslado de todos los códices de Leonardo de la Biblioteca Ambrosiana de Milán a París. A finales del siglo XVIII la capital francesa se convirtió en uno de los lugares más sobresalientes en cuanto a los códices, si bien en Códice Atlántico (y solo este) volvería a Milán tras el Congreso de Viena de 1815.
A mediados del siglo XIX se produce el “caso Guglielmo Libri”. Este profesor de matemáticas e ilustre historiador de la ciencia, que había hecho una rápida carrera como funcionario en las bibliotecas francesas, sustrajo, durante una inspección oficial al Institut de France, diversas hojas de los manuscritos de Leonardo, y se llevó también el pequeño Códice sobre el vuelo de los pájaros. Tras huir a Inglaterra, y una vez organizadas en “códices” las hojas sustraídas, Libri se los vendió a lord Ashburnham, en cuyo poder estuvieron hasta que Francia volvió a adquirirlos.
Más directo fue el recorrido de códice de Leonardo que, por vías distintas a las de la herencia Melzo, le había correspondido al escultor del siglo XVI Guglielmo della Porta, y que posteriormente había sido adquirido por el pintor Giuseppe Ghezzi, quien lo cedería al futuro conde de Leicester en 1717. conocido como Códice Leicester durante los 260 años siguientes, este manuscrito ha sido recientemente alabado por la critica, debido a las espectaculares ventas alcanzadas en las subastas que le han hecho cambiar dos veces de manos y viajar hasta Estados Unidos. En 1980 fue adquirido por el magnate del petróleo Armand Hammer (que da nombre al códice en la actualidad), y, en 1994, por Bill Gates, magnate de la informática. Es el único códice que sigue siendo de propiedad privada.
EL CÓDICE ATLÁNTICO
El códice Atlántico (Milán, Biblioteca Ambrosiana) que conserva la encuadernación original del siglo XVI es, con sus 401 hojas, la más extraordinaria y extensa colección leonardiana que se conozca. Su nombre deriva del gran formato de sus paginas semejante a un atlas (65 cm x 44 cm). Su aspecto era el de un autentico códice, es decir, un libro preparado por el autor para ser llenado de dibujos y notas. Se trata, en realidad, de una miscelánea de hojas y fragmentos reunidos en un volumen por el escultor Pompeo Leoni, que tuvo una discutible restauración entre los años sesenta y setenta del siglo XX.
Estudio de mecanismos para un higrómetro. Códice Atlántico.
El material del Códice Atlántico abarca toda la carrera de Leonardo, a lo largo de un periodo de más de 40 años, desde 1478, cuando tenia 26 años, hasta 1519. En él se encuentra la más rica documentación de sus contribuciones a las ciencias mecánica y matemática, la astronomía, la geografía física, la botánica, la química y la anatomía. Recoge también sus pensamientos a través de fábulas y reflexiones filosóficas.
Incluye además anotaciones sobre los aspectos teóricos y prácticos de la pintura y de la escultura, sobre óptica, perspectiva, teoría de la luz y de la sombra, así como los materiales utilizados por el artista, además de numerosos estudios, como los realizados para la Adoración de los Magos, la Leda, la Batalla de Anghiari y proyectos para los monumentos de Francesco Sforza y Gian Giacomo Trivulzio, incluso para la construcción de autómatas.
COLECCIÓN DE WINDSOR
Todo conduce a identificar este volumen, que desde 1690 pertenece a la casa real británica, con el libro de 234 hojas que figura en el inventario de las propiedades de Leoni redactado en 1609, si bien se le añadió un apéndice en 1613. Lord Arundel había comprado el libro en España a los herederos de Leoni en 1630. es una colección miscelánea con la encuadernación original en la que Leoni monto cerca de 600 dibujos de formatos y temas variados realizados por Leonardo entre 1478 y 1518.
Estudio de dos plantas para la Leda, Paisajes. Windsor Royal Library
A finales del XIX se inició el desmontaje, concluido en 1994 con la colocación de cada hoja entre dos planchas de perspex, operación que favorece su visión y su conservación, así como la organización de las hojas por temas y cronología, siguiendo el esquema de catalogación adoptado por Carlo Pedretti para su publicación en facsímil.
El códice se abre con la sección Anatomía, que constituye su núcleo más sobresaliente (alrededor de 200 dibujos), y es fruto de los estudios de Leonardo a los largo de 30 años sobre el cuerpo humano a través de disecciones de más de 30 cadáveres. A esta sección le siguen los Paisajes, entre los que se cuentan los extraordinarios Diluvios, también aparecen Caballos y otros animales, entre los que se pueden contemplar los estudios para las Adoraciones juveniles, para los monumentos de Sforza y Trivulzio y para la Batalla de Anghiari.
Estudio de los músculos del tronco y de la pierna. Windsor, Royal Library.
La sección Figuras, perfiles, caricaturas incluye, entre otros, los estudios para la Virgen de las Rocas y el hermosísimo núcleo de 15 hojas para la Ultima Cena. Finalmente, las “Hojas misceláneas” contienen un material variado, entre el que se cuentan jeroglíficos, emblemas y alegorías.
CÓDICE ARUNDEL
También este códice (Londres, British Museum) es una colección miscelánea, aunque no de hojas dispersas o fragmentos, sino de fascículos, con un total de 283 hojas de distintos formatos, de 21 cm x 15 cm básicamente. La historia de este manuscrito es oscura: no aparece descrito en el inventario de Leoni, aunque es probable que lord Arundel los compara en España en los años treinta del siglo XVII y se mantuviera en su poder hasta 1642. el códice fue donado por los herederos de lord Arundel a la Royal Society de Londres en 1666, y entre 1831 y 1832 pasó a pertenecer al British Museum.
Estudio de flotador con tubos de respiración para un buzo. Códice Arundel.
La matemática es el tema dominante es este manuscrito. Por algunas notas de compras y otros apuntes, que a menudo aparecen fechados, se puede reconstruir la cronología de las hojas: las 30 primeras corresponden a 1509, mientras que las siguientes se pueden situar entre 1478 y 1518. Algunas hojas sueltas presentan dibujos y temas ingeniosos, como un equipo con máscara y tubos para respirar bajo el agua.
MANUSCRITOS DE FRANCIA
Se trata de 12 códices de distinto formato, numero de paginas, encuadernación, cronología y contenido, que se conservan en el Institut de France de París. En 1795 Napoleón hizo que fueran trasladados de la Biblioteca Ambrosiana de Milán a esta institución francesa. La signatura A-M, de finales del siglo XVIII, se debe el abad Giovan Battista Venturi. De formato reducido, a veces incluso de bolsillo, estos cuadernos de apuntes con dibujos y notas conservan la forma y las características originales de la compilación leonardiana, incluido el habito de comenzar el libro por el final (Leonardo era zurdo y escribía de derecha a izquierda) y la aparición de hojas colocadas al revés.
1. Manuscrito K, París, Institut de France. 2. Rayos de luz a través de una rendija angular. Manuscrito C. 3. Manuscrito I, París, Institut de France. 4. Maquinaria para tallar espejos cóncavos; estudio sobre la potencia del corte con cálculos matematicos. Manuscrito G. 5. Engranaje para reloj planetario. Manuscrito L. 6. Balanza en equilibrio y anotaciones; estudios de anatomia comparada. Manuscrito K.
De los 12 códices, el Manuscrito A (1490-1492) y el Manuscrito B (el más antiguo de los códices leonardianos conocidos correspondiente a 1487-1489) sufrieron el mencionado robo de Guglielmo Libri: estaban integrados por los códices denominados Ashburnham 2038 y 2037 (compuestos por Libri con las hojas sustraídas y vendidas a lord Ashburnham, retornaron al Institut de France en 1891).
Frutas y verduras coloreadas sobre gran mancha de tinta. Manuscrito B
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En el Manuscrito B aparece una serie de dibujos de máquinas voladoras, un submarino e incluso un “tornillo aéreo” que anticipaba la invención del helicóptero. El Manuscrito E (códice tardío, con anotaciones de 1513-1514) es también importante y fue asimismo extraído por Libri del ultimo fascículo, que se perdió posteriormente. La sección principal trata de física mecánica, disciplina a la que Leonardo aporto contribuciones definitivas. El Manuscrito F (1508), en el que el tema del agua tiene un papel preponderante, es uno de los que se han mantenido prácticamente intactas desde su origen. En el Manuscrito L (1497-1504) se hallan los apuntes referentes a la Ultima cena. El Manuscrito M (1499-1500) es el testimonio de un momento importante en la vida de Leonardo, cuando se aproxima a algunos autores clásicos como Euclides, cuyas enseñanzas influyen decisivamente en sus observaciones sobre geometría, que ocupan un espacio relevante en este códice.
CÓDICES FORSTER
Son tres códices (Victoria and Albert Museum, Londres) de reducidas dimensiones, como una libreta de bolsillo, y muy diferentes entre sí, tanto por los temas tratados (geometría, hidráulica y física, pero también composiciones literarias, notas sobre la Última cena, proyectos arquitectónicos y diversos apuntes de carácter práctico) como por su datación (abarca desde 1487 a 1505). Los tres manuscritos corrieron la misma suerte, pasando de Leoni al conde Lyton, para ser posteriormente heredados por John Forster, quien, al morir en 1876, los legó al museo londinense.
Figuras geométricas: dodecaedro y pirámide de base pentagonal. Códice Forster I.
CÓDICE SOBRE EL VUELO DE LOS PÁJAROS
De pequeño formato (Turín, Biblioteca Reale; 21 cm x 15 cm), formaba parte del manuscrito B, del cual lo sustrajo Guglielmo Libri que los desmembró y vendió cinco de sus hojas en Inglaterra. El resto del códice, al que ya solo le quedaban 13 hojas, fue adquirido en 1867 por el conde Giacomo Manzoni di Lugo y vendido por sus herederos al príncipe ruso Teodoro Sabachnikoff, quien, tras haber recuperado una de las cinco hojas que faltaban, se encargó de su primera edición impresa. En 1893 Sabachnikoff donó el manuscrito a la familia Saboya. Tras ser instalado en la Biblioteca Reale de Turín, entre 1903 y 1920 se le reintegraron las cuatro hojas que le faltaban y fue encuadernado en 1967. Se trata, como indica el nombre del manuscrito, de estudios sobre el vuelo de los pájaros relacionados con el intento de construir una maquina voladora. La fecha que aparece en el códice, 1505, es la del proyecto para aquella maquina. Pensada inicialmente para funcionar con el batir de alas y utilizando los músculos humanos como fuente de energía, en esta fecha se empieza a concebir una especie de aeroplano sin motor que funciona con las corrientes de aire.
Pájaros que aprovechan las corrientes de aire para sus evoluciones. Códice sobre el vuelo de los pájaros.
CÓDICE DE TRIVULZIO
Con un formato de 20,5 cm x 14 cm, (Milán, Biblioteca del castillo de los Sforza), este códice de 62 hojas, de las que actualmente faltan varias, había sido asignado por Francesco Melzo con la sigla F. Tras pasar a ser propiedad de Leoni y posteriormente de Arconati, aparece descrito en el acto de donación a la Biblioteca Ambrosiana (1637), si bien volvió a poder de Arconati a cambio de un volumen más tarde conocido como Manuscrito D. A partir de ese momento, se pierde el rastro de este códice hasta que vuelve a aparecer en manos de Gaetano Caccia, quien en 1750, se lo cedió al príncipe Trivulzio. Junto al fondo trivulciano, pasó en 1935 a la Biblioteca del castillo de los Sforza. Tras ser encuadernado con algunos fascículos colocados al revés, sus paginas han vuelto a ser numeradas con tinta roja para evitar la confusión en el orden de las hojas. Este manuscrito, uno de los más antiguos que se conocen de Leonardo, se remonta a 1487-1490.
Nota sobre el histórico incendio de la Biblioteca de Alejandría; dibujos de cabezas caricaturescas; terceto irónico sobre Petrarca. Códice de Trivuzio.
CÓDICES DE MADRID
Se denominan así los dos volúmenes que fueron objeto de un hallazgo espectacular y casual en la Biblioteca Nacional de Madrid en 1966 y que se dieron a conocer a través de su publicación en facsímil en 1973.
Dibujo para mecanismos de relojería y anotaciones. Códice de Madrid I.
Parece que se trata de dos libros pertenecientes a don Juan Espina, llegados probablemente a sus manos a través de la herencia de Leoni. A la muerte de Espina los dos volúmenes debieron pasar a la Corona de España y, por tanto, a la Biblioteca Real, donde aparecen catalogados en el inventario de 1831-1833. Sin embargo en su traslado (1830), junto con otros manuscritos, del palacio a la Biblioteca Real, se produjo una transcripción errónea de la signatura que dificultó su recuperación hasta 1966.
En el Códice de Madrid II (que en su mayor parte se remonta a 1503-1505) destacan las notas referentes a la Batalla de Anghiari y las relaciones con la perspectiva y con la óptica, que Melzo utilizó para recopilar el Tratado de pintura.
CÓDICE HAMMER
Antigua encuadernación del Códice Hammer
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Conservado en Seattle, en la colección de Bill Gates, se trata de 18 hojas dobles (con anverso y reverso cuyo tamaño medio es de 29 cm x 22 cm) que Leonardo compiló a pluma entre 1506 y 1508, añadiendo fragmentos hasta 1510. Trabajaba en una hoja doble cada vez, colocando luego cada una en el interior de las otras, como si se tratara de un libro. Surge así, por tanto, una especie de repertorio movil, abierto a reconsideraciones y reflexiones. Sin embargo, es probable que Leonardo decidiera que las hojas se cosieran juntas para crear un libro, de modo que el manuscrito se puede definir como un códice a toda regla.
Página de anotaciones sobre la Luna; dibujos y notas sobre la ilumonación del Sol, de la Tierra y de la Luna. Códice Hammer
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En 1994 fue adquirido por Bill Gates y permanece, por tanto, en Estados Unidos. Los estudios sobre aguas, ilustrados por dibujos fascinantes de corrientes, saltos y remolinos, constituyen el tema central de este manuscrito.
Tras adquirirlo Armand Hammer en 1980, el códice ha sido desmontado y actualmente se presenta en hojas sueltas, como Leonardo lo estaba compilando.
Fuente