
Los testículos tienen dos funciones, muy distintas entre sí por su naturaleza: 1) la producción de testosterona, la hormona responsable de los caracteres masculinos, que comienzan a hacerse muy marcados durante la pubertad. 2) La producción de espermatozoides o gametos masculinos, cuya unión 1:1 con el gameto femenino u óvulo forma una célula única, el cigoto, que se multiplicará para formar un embrión y un nuevo individuo.
La forma de los testículos es ovoide, por lo que popularmente reciben a veces el nombre de “huevos”, aunque en realidad esta forma es ligeramente aplanada. Tienen una longitud de unas 2 pulgadas (5 centímetros) y la consistencia es más o menos dura, como la de un huevo hervido durante varios minutos, en esto contribuye la existencia de una superficie o cubierta fibrosa dura, la llamada túnica albugínea, también presente en los tres cilindros esponjosos del pene, aunque no existe continuidad entre la túnica del pene y las de los testículos, sino que tienen un origen embrionario común.
Los testículos cuelgan dentro de una bolsa llamada escroto. Usualmente, el testículo izquierdo cuelga más bajo.Esto resguarda los testículos de choques uno contra otro cuando los hombres caminan. El escroto está constituido por varias capas, de las cuales la más externa es la piel, seguida por una capa muscular llamada dartos, cuatro capas o fascias, cada una con un nombre, y por último la túnica vaginal, llamada así por su origen embriológico común con la mujer.
La capa muscular o dartos puede contraerse o relajarse de acuerdo con diferentes estímulos; el más importante parece ser la temperatura. Con el frío, dartos se contrae y los testículos se aproximan al abdomen; por el contrario, cuando hay calor, el relajamiento de la capa muscular hace que los testículos se alejen del abdomen, colgando más bajo. La espermatogénesis o producción de espermatozoides requiere una temperatura inferior a la del abdomen. En el escroto no contraído, la temperatura es de unos 3º F (1.7 C) inferior a la del abdomen.
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