Habseligkeiten fue la palabra elegida en un concurso convocado en 2004 por el Instituto Goethe como la más hermosa de la lengua alemana, y se utiliza para designar las pocas e insignificantes pertenencias de aquéllos que no tienen apenas nada.
Es una concepto típico alemán, compuesto de dos palabras completamente contradictorias: el secular «haben» (tener) y el religioso «Seligkeit» (beatitud) y tiene una «connotación cariñosa y compasiva». El concepto es prácticamente intraducible. «Cosas que alguien posee« lo define el diccionario Duden. Pero no es tan así, porque las «Habseligkeiten« no tienen mucho valor, al contrario. Quizás la elección haya sido un truco para espolear a los profesores de alemán en todo el mundo: sólo quien se abre paso hasta las profundidades del idioma comienza a comprender realmente otra cultura.
Significa “pertenencias”, pero tiene una connotación íntima y casi piadosa. Se la usa, por ejemplo, para designar las posesiones de un niño, o de un desamparado, quizá de un muerto, pero jamás para referirse a los bienes típicos de la sociedad de consumo. El término, además, combina dos ámbitos: el material y el espiritual, al contener en sí la palabra “Seligkeit”, que significa felicidad, en el grado de beatitud. Esa reverberación semántica fue, a todas luces, lo que tanto entusiasmó a los expertos.