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Cuarenta años de la Base Marambio

Info10/31/2009
Cuarenta años de la Base Marambio El 29 de octubre de 1969, un puñado de patriotas protagonizaron una epopeya de trascendencia nacional, histórica y geopolítica: viviendo en pequeñas carpas, en una zona extremadamente inhóspita, a puro picos, palas y trabajando con esfuerzo, garra y coraje, abrieron un surco de tierra en el desierto blanco, para permitir operar aviones de gran porte con tren de aterrizaje convencional, es decir con ruedas. Ese día aterrizó en la Antártida el primer avión Fokker bi-turbo hélice en el surco de tierra que abrieron los integrantes de la Patrulla Soberanía para que la Base Marambio tuviera conexión con el mundo. El suboficial mayor (R) de la Fuerza Aérea Argentina Juan Carlos Luján integró esa patrulla y recordó esa gesta gloriosa que abrió el sexto continente al mundo. “Nosotros éramos de la Base Matienzo y estábamos como patrulla en la Base Marambio. Allí vivíamos en carpas, en las que hacía tanto frío adentro como afuera. Abrimos un surco de tierra en el barro congelado. Despejábamos la superficie de la meseta que está a 200 metros sobre el nivel del mar en un ancho de 25 metros de barro congelado. Removíamos las piedras grandes e íbamos ubicando las más pequeñas”. “Muchas veces pensábamos que estábamos locos. La meseta de Marambio es un lugar de fuerte viento, que barre la nieve, y esto permitió hacer la pista”, explicó Luján. “Las carpas eran para dos personas. En el momento que entrábamos prendíamos el calentador Primus y allí quedábamos casi a la intemperie”, rememoró el integrante de la Patrulla Soberanía. “El operativo comenzó en abril y terminó en octubre y tuvo distintas fases. El día 9 de octubre, cuando esta pista tenía 25 metros de ancho y 600 de longitud un Hércules nos arrojó carretillas, correspondencia y picos”. “A partir de la construcción de esa pista, se abrió la puerta a la Antártida, y ahora se pueden llegar los 365 días del año”, dice orgulloso Luján. Los integrantes de la Patrulla Soberanía eran los tenientes Oscar José Pose Ortiz de Rozas, Francisco Florencio Mensi, Mario Víctor Licciardello y Américo Osvaldo Auad. También participaron los suboficiales Arturo Rafael Giménez, Ramón Alberto Velázquez, Aníbal César Klocker y Castor Eustaquio Ayala, y el sargento ayudante (EA) Lucas Feliciano Soria. La comitiva también estuvo integrada por los suboficiales Juan Carlos Luján y Omar Juan Aimaretti, y por los cabos Alberto Oscar Gallardo, Hugo Adolfo Ferrari, Luis Facundo Fioramonti, José Luis Cortelezzi, Daniel Enrique Timo, Adolfo Sissoy, José Oscar Medina, Miguel Ángel Mignani, Wbaldo Salvador García y Carlos Alberto Schenone. El continente de frío, nieve, hielo y soledad, según una leyenda fueguina, cuenta que los primeros pobladores de las islas llegaron del “país de los hielos” como 600 años a C; Herodoto hizo una aproximación y el filósofo griego Crates (300 años a C) con su Antípodas tuvo la “primera concepción hipotética de la Antártida y su primera representación cartógrafica”. Después, por el Tratado de Tordesillas (1494) las tierras hasta el Polo Sur, en el hemisferio austral, pasan a jurisdicción española y según algunos autores Américo Vespucio (1502) estuvo cerca de los hielos antárticos. Posteriormente varios veleros y sus capitanes fueron escribiendo e inscribiendo sus nombres y procedencias -nada más que acercamientos- en las tierras del perpetuo silencio: Esteban Gómez, desprendido de la expedición Magallanes (1520); Francisco de Hoces de la similar de Jofré de Loayza (1526); Juan de Villalobos de la expedición Pedro Sarmiento de Gamboa (1580); Pedro Fernández de Quirós (1606); Gregorio Jérez (1756); José de Bustamente (1794) y otros en años sucesivos hasta llegar al 7° Congreso Internacional de Geografía concretado en Berlín en 1899, impulsor de expediciones científicas antárticas a comienzos del siglo XX para lo cual varios países europeos prepararon naves, marinos y científicos con meta hacia el Polo Sur a fin de hurgar en su geología, conocer flora y fauna, meterle números a las temperaturas, profundidades, hielos, nieve, vientos y otros aspectos de la vida antártica. Por parte de la Argentina, el rescate antártico de la expedición sueca del doctor Otto Gustavo Nordenskjöld con la nave “Antarctic” por tripulantes de la corbeta “Uruguay” (construida por Laird Hermanos de Liverpool, Inglaterra), adaptada al viaje antártico, expedición en la que sobresalió el alférez de fragata José María Sobral de 21 años, tuvo mucha repercusión en el país y especialmente en Buenos Aires al arribo de la expedición salvadora. Casi de inmediato el escenario de las Orcadas del Sur aproximadamente a 1200 kilómetros de Tierra del Fuego, una expedición escocesa, -principal actora y motivo de éste aniversario- al mando del doctor William S. Bruce experimentado explorador a bordo del “Scotia” había salido de Edimburgo el 2 de noviembre de 1902, expedición organizada por la Real Sociedad de Geografía de Escocia con propósito de explorar el mar antártico y realizar trabajos científicos: “observaciones magnéticas, meteorológicas, geofísicas, biológicas, etc.” complementada con la citada de Nordenskjöld, la inglesa de Scott con el “Discovery”, alemana de von Drygalsky con el “Gauss” y la francesa de Charcot, embarcados en “Le Francais”. Bruce, luego de recalar en Malvinas llegó al archipiélago de las Orcadas y fondeó en la bahía de la isla Laurie, bahía que bautizó con el nombre de su velero, isla de 24 kilómetros de largo y ancho muy variable. Decidieron invernar allí, construyendo pequeña casilla de madera llamando al lugar “Omond House”. También construyeron otra pequeña casilla de madera “para depósito del instrumental de magnetismo terrestre, además de pequeños abrigos para observaciones meteorológicas instalados en la playa”. Así nació el primer observatorio argentino en la Antártida. Producido el deshielo, Bruce viajó con el “Scotia” a Buenos Aires para reaprovisionarse. En “Omond House” quedaron seis hombres a cargo del meteorólogo Robert C. Mossman para proseguir trabajos. Mossman había actuado en su profesión en Edimburgo y en la superintendencia del observatorio de Ben Nevis, Escocia. La Oficina Meteorológica Argentina -antecesora del actual Servicio Meteorológico Nacional- dependía del ministerio de Agricultura y lo dirigía Gualterio Davis y a él se dirigió Bruce ofreciendo en venta las instalaciones e instrumental de la isla Laurie en cinco mil pesos, poniendo como condición que la venta no se hiciera pública, “figurando como donación hecha por él a nuestro gobierno en retribución por la cooperación que le prestara la armada nacional durante su viaje a Buenos Aires”. Davis consideró muy conveniente la oferta y se la trasmitió al subsecretario de Agricultura Dr. Carlos Ibarguren, quién se entusiasmó con la propuesta, mereciendo también la aprobación del ministro Wenceslao Escalante y presidente Roca. Iribarren redactó el decreto de 2 de enero de 1904 (llamativamente no tuvo número), expresando: “Considerando: Que es de alta conveniencia científica y práctica extender a dichas regiones las observaciones que se hacen en la isla de Año Nuevo y en el sur de la República. Como la “Uruguay”, luego del rescate de la expedición Nordenskjöld, se encontraba reparándose y no había otra nave adecuada para el viaje antártico, Bruce ofreció el “Scotia” para trasladar el personal que se designara, siendo ellos: Edgar C. Szmula, empleado de la Meteorológica, Hugo A. Acuña de la División Ganadería -convertido luego en primer estafetero antártico- y Luciano H. Valette de la oficina de Zoología, quiénes trabajarían bajo la dirección de Mossman que había aceptado quedarse en Laurie un año más, lo mismo que el cocinero William Smith. El 22 de febrero de 1904, en sencilla ceremonia la bandera escocesa con el león fue reemplazada por la azul y blanca, fecha que luego sería motivo para declarar y celebrar el Día de la Antártida Argentina. Tácitamente fue un reconocimiento británico a la soberanía argentina sobre esos territorios, pese a que después hubo algunos entredichos protocolares. Pero esa es otra historia. y del periodista investigador de la historia patagónica Héctor Pérez Morando, gentileza de Prensa Sindical Internacional. FUENTE: Agenda de reflexion (http://www.agendadereflexion.com.ar/2009/10/29/cuarenta-anios-de-la-base-marambio/)
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