La mujer y su sueño Hace mucho tiempo, en una casa ubicada en una gran estancia alejada de la ciudad vivían los padres de Anna, Ian Spitzer y Sarah Gable. Ellos fueron muy estrictos con la educación de sus hijos. Padecían pesadillas durante las noches y tenían problemas mentales, que con el paso del tiempo afectaron a Anna en toda su infancia y adolescencia al igual que a sus hermanos. Los hermanos de Anna, se llamaban Johnny y George con quienes nunca tuvo buenas relaciones y se peleaban frecuentemente día y noche. Ambos se escapaban de la casa durante las noches y los padres casi nunca los buscaban. Ella sufría maltratos de sus padres por no pensar igual. Johnny, el hermano mayor de Anna tenía tendencias suicidas e intentó en varias ocasiones quitarse la vida y George tenía problemas con las drogas y el alcohol que nunca se los trato en un centro de rehabilitación. Anna estudió en la escuela primaria y secundaria, pero nunca estudió una carrera universitaria. Durante su niñez nunca le permitieron invitar amigos a la casa o ir a la de ellos; tampoco la dejaban viajar a la ciudad para conocer gente o a buscar trabajo. Mientras que sus hermanos se encerraban en sus cuartos sin saber que hacer, Anna comenzó a adoptar comportamientos extraños influenciados por los problemas mentales y las pesadillas de sus padres. En la madrugada del año 2006, se levantó de su cama para ir a buscar un arma que estaba guardada en el cajón de la habitación de su papá y la agarró con sus guantes de goma; se retiró del cuarto lentamente y se marchó a la cocina con el pretexto de que iba a beber agua. En cuanto llegó, sus padres estaban en la cocina discutiendo, se acercó lentamente y los mató con toda su furia y bronca. Posteriormente, fue a ver a su hermano Johnny que se encontraba en el garage tratándose de suicidar y George tomando drogas y alcohol. Mientras hacían sus cosas, apareció sigilosamente Anna y los mató con su escopeta sin decir nada. Ocurrido ésto, se llevó los cuerpos sin vida de Ian, Sarah, Johnny y George al subsuelo de la vivienda, los colocó a cada uno con el mayor de los cuidados en unos cajones grandes de madera que su padre construyo para cuando se muriera su familia. Concluido el trabajo, se fue a limpiar la sangre de la cocina y la del garage para no dejar rastros y decidió que nunca más volvería a ver a su familia asesinada en los cajones del subsuelo y cerró con llaves la puerta para que nadie pudiera acceder. Con el paso del tiempo, Anna nunca comentó a nadie sobre el asesinato de su familia y no se sentía arrepentida y no le importaba más el trágico caso. Después del asesinato a sangre fría de su familia, Anna Spitzer se casó y vivió con Arthur Marts, un hombre de 40 años de edad, que era ingeniero agrónomo y periodista que conoció en sus escapadas a la ciudad y que planeaba irse a vivir al campo de ella. Aparentaba ser una joven tranquila, simpática y retraída. Se consideraba una escritora prolífica por la cantidad de libros referidos a historias de terror, su género preferido. Arthur también se dedicaba escribir novelas y cuentos, además de la ingeniería agrónoma. Estudió periodismo en la Universidad de Yardbird, una institución privada y cara. En su tiempo libre, le gustaba leer y mirar televisión y trabajaba poco. Pero llevaba un cuaderno para anotar lo que pensaba de la vida y la propia. La familia Marts vivía en un campo apartado de las grandes ciudades y pueblos aledaños. Era tranquilo y con muchas hectáreas de tierra sin sembrar; no tenían vacas ni caballos en su estancia para cuidar. La casa donde vivía era grande, rodeada de un cerco de madera con una tranquera y estaba lejos de la ciudad. Por esto, ella nunca quiso mudarse a una ciudad grande o pequeña sino permanecer en su campo con Arthur, pues la tranquilidad y soledad eran sus prioridades. La pareja tenía un hijo con problemas mentales pero tranquilo y bueno, que hablaba solo durante la noche y a veces no regresaba a la casa, pero a la mujer no le importaba mucho y el marido le advertía que no salga de noche por lo que peligroso que era. En varias ocasiones, trató de matar a campesinos y productores que vivieron cerca de la estancia, porque creía que ellos eran los responsables de sus frecuentes pesadillas y no se animaron a denunciarlo por las amenazas. Arthur como Peter, no sabían que debajo de la casa había un subsuelo. Anna siempre guardaba las llaves del depósito en el cajón de su mesa de luz con cerradura para que nadie pueda abrirlo y robársela. Anna tenía una oficina con una biblioteca con muchos libros, revistas y álbumes con fotos de su familia. Asimismo, había una repisa con diarios y periódicos que se los compraba el marido cuando iba a la ciudad con su camioneta marca Ford color blanca. Ella era una ávida lectora y se sentaba a escribir con su maquina de escribir en su oficina día y noche. La oficina era su espacio de trabajo y tenía un televisor con un reproductor de DVD con sus películas en su armario. Luego, Anna había concluido con su trabajo y salió de su cuarto para ir a la cocina y preparar la comida; cuando terminó de cocinar, llamó a Peter y Arthur para que fueran a comer carne de conejo con arroz y ensalada de tomate y cebolla. La bebida consistió en vino tinto y agua mineral para Peter y de postre comieron unas frutas de la huerta del campo. Terminaron de comer, Anna fue al living a mirar una película de terror con su marido, pero Peter no le agradaba la idea y se fue directo a su cuarto a mirar televisión y pensar que haría durante la noche. Peter, en cambio, estaba en su cuarto mirando televisión y a la vez pensaba que haría durante la noche, pues no le gustaba dormir los día sábados sino merodear por la casa y hablar con gente muerta y hacer ruidos molestos. Después de que acabaran de ver la película, Anna se fue bañar y Arthur permaneció en el sillón pero se levantó y fue al garage a buscar unos papeles. De pronto, encontró una puerta que no conocía cerca de un armario con herramientas. Mientras ella se duchaba, intentó abrirla pero estaba cerrada con llaves, entonces fue buscarlas a la cocina pero no las encontró y se dirigió a su cuarto para ver si estaban. En ese momento, el cajón estaba semiabierto y las agarró con sumo cuidado para que nadie escuchara; salió del cuarto y caminando despacio, volvió al garage y se acercó para abrir la puerta cerrada. Una vez abierta y a punto de entrar, apareció Peter sorpresivamente y le pregunto a su papá que estaba haciendo. Lo acompañó hasta el desconocido subsuelo de la casa, entraron caminando lentamente para investigar el lugar minuciosamente hasta que hallaron cuatro cajas de madera cerradas con muchos clavos alrededor. -¿Por qué hay cuatro ataúdes aquí?- inquirió con miedo. -No lo sé, Peter-, respondió con un suspiro largo Arthur. Como no tenía nada a mano, pensó en volver al garage a buscar sus herramientas para quitar las tapas de los cajones. Mientras buscaba su caja de herramientas, Anna cerró la canilla de la ducha, se secó el cuerpo y el pelo de color castaño. Enseguida se fue a su habitación para cambiarse y luego ir a hablar con Arthur. Vestida y peinada se marchó al living a ver si estaba él. No lo encontró y fue a la cocina a tomar agua. Vio una puerta abierta y caminó para saber que estaba sucediendo. -¿Qué estás haciendo tú y Peter?-, preguntó atónita. -Encontré una puerta detrás de un estante que conduce a un subsuelo debajo del garage-, contestó tranquilo. -Y Peter apareció cuando iba a entrar solo. ¿Por qué no me contaste que había un subsuelo debajo de la casa?-, preguntó Arthur con curiosidad. -Esto es un secreto que nadie tenía que saber-, justificó con antipatía y bronca. -¿Qué hay adentro de los cajones?-, inquirió Arthur. -Mamá, ¿porque nunca nos dijiste que debajo de la casa hay un depósito?-, preguntó Peter. -No vuelvan ustedes a entrar aquí porque es mi depósito. Váyanse a sus cuartos a dormir que es tarde-, les advirtió con dureza a los dos. De esta manera, no quería que regresaran y abrieran las cajas de su familia asesinada. Se fueron a dormir a sus cuartos y Anna fue a cerrar la puerta con llaves del depósito subterráneo para que nadie vuelva a entrar, y se fue a dormir a su habitación con su esposo. Más tarde, Peter se quedó en el living sentado pensando como haría para entrar otra vez al misterioso depósito y se le ocurrió buscar las llaves que dejó sobre la mesa de la cocina su madre y poder saber que había dentro de esos cajones. Permaneció un rato descansando y esperando a que se acostaran sus padres para poder emprender su plan. Luego de descansar, se levantó y caminó lentamente por la casa para ir a tomar agua a la cocina, tomar las llaves para abrir la puerta del depósito y buscó una barreta para quitar la tapa de madera del cajón. A medida que los sacaba, escuchaba un ruido dentro del ataúd pero siguió con su terrible trabajo y de repente, los otros tres cajones comenzaron a hacer ruido y moverse solos sin que Peter se diera cuenta de lo que pasaba, pues él continuaba sacando los clavos como si todo estuviera tranquilo. Retirados los clavos del cajón rectangular, sacó la tapa con mucho cuidado y vio que era un joven llamado Johnny, con la cara sonriendo y los ojos muy abiertos, que le dijo que no estaba muerto y que se vengaría de su hermana porque el crimen que cometió. Entonces Peter comenzó a hablar con él y luego aparecieron sus padres y su hermano que salieron solos de sus cajones llenos de sangre y fueron a una caja fuerte escondida y que solo ellos conocían. En el depósito, Ian y Sarah se aproximaron a tomar las armas y salieron del subsuelo con Peter como rehén con una escopeta para ir al living. Recorrieron toda la casa para comprobar que nadie estuviera mirándolos y, cuando sintieron que tenía bajo control la situación, primero comenzaron a charlar y más tarde, le ordenaron a Peter que era lo que tenía que hacer. -¿Cómo te llamas?, – preguntó Ian. -Me llamo Peter y soy el hijo de Arthur y Anna. Qué quieren ustedes y quienes son-, preguntó Peter perturbador. -Somos la familia de Anna y nuestro propósito es vengarnos de ella porque nos mató hace muchos años-, explicó Ian sin ningún miedo. -A mi me interesa irme de aquí para siempre y no volver a ver a mis padres-, comentó Peter. -Tú no te iras de aquí y también serás asesinado-, espetó. -Deberás cerrar las puertas de la casa y apagar la luz living. George y Johnny se quedaran en la oficina con sus armas y saldrán cuando vean a Anna y el marido con vos. Yo estaré escondido con Sarah detrás del sillón y tú iras al cuarto de tus padres, con el motivo de que necesitas hablar con ellos de un asunto muy importante-, le explico Ian a Peter el plan. -Esta bien, pues yo siempre tuve deseos de matar gente. Cumpliré con su orden-, respondió suspirando. -Muy bien, señor Peter-, contestó alegre el señor Ian. -Puedo usar un arma-, preguntó Peter ansioso. -Solamente para traer a tus padres y me la entregas enseguida cuando estén en el living. -Vamos a rociar con combustible y prender fuego la casa para que no hayan rastros de nadie. Se retiró del living, caminó por los pasillos con su linterna en medio de la oscuridad hasta llegar a la pieza de sus padres. Abrió la puerta despacio, se aproximó a la cama, sacó su arma con una mano y los despertó apuntándoles en la cara a los dos. Se levantaron de la cama y acompañaron a Peter silenciosamente hasta el living donde se sentaron y esperaron para hablar. Llegaron al living, se sentaron dormidos en el sillón con almohadas mientras Peter fue a cerrar todas las puertas y apagar las luces sin que ellos se dieran cuenta y les reclamó que no hicieran nada. Y luego llamó a George y Johnny para salieran de la oficina, y después los padres de Anna salieron detrás del sillón con sus armas empuñadas y se sentaron al lado de Anna y Arthur. En este momento, Peter les dijo a sus padres que permanecieran quietos y no abrieran los ojos, se fue a encender la luz del living y ayudó a los hermanos de Anna a rociar combustible por toda la casa para que nadie resultara vivo. Terminado el trabajo, todos se reunieron y sentaron en los sillones del living mientras que Peter les pidió a sus padres que abrieran los ojos y vieran quienes estaban a su alrededor y hablaran antes de que fueran ejecutados. Entonces abrieron los ojos lentamente, observaron que las cuatro personas estaban sentadas cómodamente y apuntándoles desde los sillones. No entendían que pasaba en la casa. Ian se acercó y golpeó a Anna, le colocó cinta adhesiva en los brazos y piernas mientras que Sarah hizo lo mismo con Arthur. También los hermanos de Anna golpearon y maniataron a Peter para que no se escapara de la casa y, lo mataron a tiros sin ningún miedo. -¿Por qué nos mataste?-, preguntó Ian con dureza a su hija. -Los mate porque me maltrataban y peleaban siempre. No estoy arrepentida de lo que hice y si tuviera un arma en mis manos lo mataría de nuevo-, manifestó con furia. -Pero ahora estamos vivos y ustedes morirán. Nadie en esta casa saldrá vivo, pues arrojamos combustible por toda la casa para no dejar rastros-, respondió Ian. -Un plan inteligente, señor Ian. Pero usted también morirá por el incendio-, respondió Arthur. -Sí, señor. Efectivamente-, expresó Ian. En un largo silencio, los Marts estaban tensos y temblando; Ian y Sarah se preparaban para disparar al igual que Johnny y Georges. Pero antes de disparar, volvieron a recorrer la casa donde tiempo atrás habían vivido, con el motivo de arrojar más combustible en la oficina, las cuatro habitaciones, el baño, la cocina y el subsuelo. Retornaron al living con disimulada calma, pidieron que ambos digan sus últimas palabras antes de que fueran ejecutados. -Mátame, total ustedes también morirán-, respondió Anna con indiferencia. -Ustedes se quemaran vivos con nosotros-, expresó Arthur. -Sí, así como su hijo que esta sobre el piso con sangre y los míos-, agregó Ian. Las amenazas crecían a cada minuto y no soportaban más vivir esta pesadilla. En éste preciso momento, Ian, Sarah, Johnny y Georges apuntaron y dispararon contra la indefensa pareja a quemarropa sin miedo alguno. Les colocaron cinta adhesiva en la cara y los tiraron al piso junto a Peter. En seguida, buscaron unos fósforos en la cocina y agarraron varios de la cajita para luego lanzarlos por el suelo de cada sector de la casa. En cuanto los arrojaron, el fuego comenzó a quemar todo lo que había a alrededor y el resto de la casa. La familia Spitzer se suicidó antes de que fuera alcanzada por las llamas del fuego que los consumió poco a poco. El humo se hacía cada vez más evidente, hasta que se tornó el ambiente irrespirable. Fue cuando se Anna despertó y olía el humo de la ropa colgada cerca de la estufa. Anna que se encontraba en la cama pálida del susto, y con la mirada perdida. Tímidamente miró a los costados para ver que pasaba, y allí se dio cuenta que había tenido una pesadilla. No obstante, salió rápidamente de la cama para sacar la ropa que estaba cerca de la estufa para que no se quemara y se incendiara su habitación. Abrió la ventana de su cuarto para ver hacia el exterior y que entrara aire. Era una mañana con sol brillante y una leve brisa le arrimó una bocanada de aire fresco. Giró hacia la puerta y se encaminó al cuarto de Peter. Abrió despacio la puerta y comprobó que dormía plácidamente. Luego buscó a su esposo que se encontraba en la cocina preparando el desayuno para luego ir a trabajar la tierra. En fin, todo lo que soñó había sido una pesadilla producto de su niñez que no quiso volver a vivirla y repetirla. Fin ---------------------------------------------------------------------- Este es mi primer cuento que escribí. Me costó escribirlo pero lo logré. Espero que les guste y lo disfruten.
La mujer y su sueño (Para todos los lectores)
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