InicioInfoDe cómo México perdió la Isla de la Pasión - Siglo XIX-X
De cómo México perdió otro territorio: la Isla de la PasiónVer Aguilar, E. “De cómo México perdió otro territorio: la Isla de la Pasión”, El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), V. e. Abril 7 de 2009. En: http://www.inehrm.gob.mx/pdf/exc_isla_pasion.pdf Hubo una vez una isla, diminuta, perdida en la inmensidad del mar, que apenas figuraba en los mapas. Una isla mexicana que fue arrancada del territorio nacional: La Isla de la Pasión. Ubicada en la región occidental del Océano Pacífico, aproximadamente a 511 millas del puerto de Acapulco, su punto más cercano con tierra firme, la Isla de la Pasión tiene características geográficas tan peculiares que parece mentira que tantos se hayan disputado ese pequeñísimo trozo de tierra donde la vida es exigua: tierra infértil, vegetación escasa, aguas nocivas para la salud, peces no comestibles. Norteamericanos, ingleses, franceses y mexicanos, en algún momento pugnaron por ejercer su soberanía sobre ese pequeño islote de aproximadamente cinco kilómetros cuadrados de superficie calcárea y una pequeña laguna de agua salada que, según testimonios, se puede recorrer en su totalidad durante una mañana. La historia de esta isla es tan confusa, que ni siquiera se ha logrado saber con certeza quién fue su descubridor. La tesis más difundida afirma que quien la avistó por primera vez fue el navegante español Fernando de Magallanes, que a su paso por el Pacífico registró “un océano cuajado de islas”, y que el encuentro se daría aproximadamente en enero de 1521. Existe otra versión que atribuye el descubrimiento al marinero español Álvaro de Saavedra, quien realizó expediciones por órdenes de Cortés, pues en su diario de navegación anotó un avistamiento de tierra en las coordenadas donde se ubica la Isla de la Pasión. La misma confusión existe en cuanto al nombre. Algunos testimonios consignan que Fernando de Magallanes la bautizó con el nombre de Isla de la Pasión; otros la llamaron Médanos, pero también circula la versión de que el nombre Clipperton proviene de un marinero inglés que operó en esas aguas en el siglo XVIII y que utilizaba el islote como refugio mientras esperaba atacar a la Nao de China, que llegaba a Acapulco. La única riqueza natural que posee la isla, los abundantes yacimientos de guano, fue motivo de desavenencias entre compañías inglesas y norteamericanas, que se disputaban los derechos de extracción. Durante los periodos de trabajo en la isla, dichas empresas se ostentaban como propietarias del lugar, izando incluso su bandera. La disputa oficial por ese jirón de tierra comenzó en 1898, cuando Francia presentó una nota ante la cancillería mexicana alegando tener derechos sobre la isla de Clipperton, con base en una declaración de toma de posesión realizada desde la cubierta de un buque mercante por el teniente de navío Víctor Le Coat de Kerveguen, en noviembre de 1858, en nombre del emperador Napoleón III. Simultáneamente, el gobierno francés acudió a los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos para averiguar si éstos pretendían algún derecho de soberanía sobre la isla, a lo que ambos respondieron que no. De manera que el problema quedaba sólo entre dos: México y Francia. Para fortalecer su exigencia, el ministerio de Negocios Extranjeros de Francia envió a la cancillería mexicana los documentos probatorios de su reclamación, lo cual, evidentemente, no convenció a las autoridades de México. Por el contrario, el gobierno mexicano insistía en que, con base en consideraciones históricas, geográficas y jurídicas, la soberanía sobre la isla era única y exclusivamente de México. Pero, el gobierno francés no cejaba en su intención de poseer la isla, de manera que, con la finalidad de llegar a un acuerdo, anunció al gobierno mexicano que estaría dispuesto a llevar el caso a un tribunal arbitral. Así, por acuerdo de ambas partes y a solicitud expresa del presidente Porfirio Díaz, el árbitro de la cuestión sería el rey de Italia, Vittorio Emmanuel III. El 2 de marzo de 1909 se firmó la convención correspondiente, siendo éste, por cierto, el último acto formal de carácter internacional en que intervino el general Porfirio Díaz. Diversas circunstancias, entre ellas la Primera Guerra Mundial, causaron que el veredicto se conociera veinte años después de iniciada la gestión. Este mes de noviembre recordamos que el Senado mexicano aprobó el laudo emitido por el rey italiano que concede a Francia el dominio sobre la isla de Clipperton o de La Pasión, sustrayéndola a México; aunque la noticia se conoció desde el 28 de enero de 1931, de manera breve y contundente Vittorio Emmanuel resolvía: “que la soberanía sobre la isla de Clipperton pertenece a la Francia desde el 17 de noviembre de 1858”. La parte anecdótica de esta historia ocurrió con la población de la isla. Primero, para contrarrestar las incursiones extranjeras y normalizar la presencia mexicana en aquel lugar, el presidente de México, general Porfirio Díaz, ordenó una expedición y el izamiento de la bandera mexicana. Además, se nombró un inspector de planta para vigilar la explotación que hacían las compañías. Años más tarde, en octubre 1905, se autorizó la organización de un gobierno para administrar aquella pequeña porción de patria. La Isla de la Pasión estuvo custodiada por un pelotón de soldados mexicanos acompañados de sus soldaderas, bajo las órdenes de un personaje heroico cuya extraordinaria historia ha inspirado libros, obras de teatro y películas: el capitán segundo de infantería Ramón Arnaud. Nombrado gobernador de la isla, el capitán Arnaud cumplió su patriótico encargo de defender tierra mexicana desde 1905 hasta su muerte, acaecida en 1916. Sus funciones consistían en supervisar la labor de las compañías extranjeras que explotaban la isla, proteger ese territorio de cualquier amenaza foránea, coordinar las actividades de los habitantes para garantizar la supervivencia de todos y, por supuesto, atender las órdenes superiores, como la que en 1907 le dirigió el presidente Díaz de construir un faro. La presencia permanente del capitán Arnaud y su familia comenzó en 1909, con la garantía de que cada determinado tiempo un barco haría viajes a la isla para llevar provisiones y correspondencia, y para evacuar enfermos. Las cosas marcharon de manera normal hasta que en 1910 estalló la Revolución mexicana. Las visitas del barco proveedor se fueron haciendo irregulares hasta suspenderse definitivamente. La contundencia de la rebelión armada en el país provocó que aquellos mexicanos quedaran olvidados, privados de cualquier posibilidad de ser rescatados. En una ocasión, el buque estadounidense Cleveland arribó a la isla y el capitán informó a Arnaud sobre la situación en el mundo: el estallido de la Primera Guerra mundial y la Revolución en México. Le ofreció sacarlos de ahí y llevarlos a Estados Unidos, pero el gobernador se negó a salir hasta no recibir órdenes de sus superiores. Sin embargo, la crítica situación provocó que los pobladores fueran enfermando y muriendo poco a poco; el propio capitán Arnaud dejó de existir el 5 de octubre de 1916. Sólo sobrevivieron algunas mujeres y unos cuantos niños que, finalmente, fueron rescatados por el USS Yorktown, el 18 de julio de 1917. La extraordinaria historia de esta aventura en el mar ha sido motivo de inspiración para la publicación de varios libros. Además, fue llevada al cine por Emilio “el Indio” Fernández, quien en 1941 filmó La Isla de la PasiónVer Películas del Cine Mexicano “La isla de la Pasión (Clipperton)” (1941) Una producción de España, México y Argentina. Director Emilio “El indio” Fernández. V. e. Abril 7 de 2009. En: http://cinemexicano.mty.itesm.mx/peliculas/isla_pasion.html Una producción España, México y Argentina. Sinopsis: En 1909, un grupo de soldados mexicanos al mando del capitán Allende llega acompañado por sus mujeres a la isla de la Pasión -o Clipperton- en el Océano Pacífico. La lejanía del continente provoca que tanto el estallido de la revolución como la cesión de la isla al gobierno de Francia pasen inadvertidos para los isleños. Al enterarse de los acontecimientos, algunos soldados tratan de desertar, provocando un violento enfrentamiento de fatales consecuencias., protagonizada por David Silva, Isabela Corona y Pedro Armendáriz; también llegó al teatro con una obra escrita por el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda y dirigida por David Olguín. Por otra parte, Miguel González Avelar es un hombre polifacético. Jurista, político, literato, coleccionista de arte -dotado de un criterio certero- y, además, un observador que integra una visión cosmopolita de intelectual moderno con un sólido conocimiento de lo mexicano, y un profundo amor a este polifacético país. Varias de estas calidades se corroboran recíprocamente en este estudio sobre la Isla de ClippertonVer González, M. “Clipperton, isla mexicana”, Fondo de Cultura Económica, 1992. V. e. Abril 7 de 2009. En: http://www.juridicas.unam.mx/publica/rev/boletin/cont/82/bib/bib25.htm, un atolón pequeño (pero que sigue creciendo) de origen tanto volcánico como coralino. Esta pequeña isla dio lugar a una sonada controversia entre Francia y México, en la que ambos países presentaron argumentos para reclamar la soberanía sobre ella. En 1902 México se sometió formalmente a un arbitraje internacional sobre este tema, y en virtud del laudo de 1931, pronunciado por Víctor Manuel III, rey de Italia, México finalmente tuvo que renunciar a Clipperton. La pequeña pero importante Isla ClippertonVer ISLA Conservación del Territorio Insular Mexicano A. C., La Isla de la Pasión o Clipperton, V. e. Abril 7 de 2009. En: http://www.isla.org.mx/clipperton.htm de cuatro kilómetros de largo por dos de ancho, ubicada en el Océano Pacífico a 1250 kilómetros del Puerto de Acapulco aproximadamente entre los 10 18´de latitud norte y 109 13´de longitud oeste, es un rico banco guanífero. Además, entre su área adyacente y la de la Isla Clarión, del archipiélago de las Revillagigedo, esta la zona de nódulos polimetálicos más prometedora del Planeta: en 2’500,000 kilómetros cuadrados existen 2,100 millones de toneladas métricas de nódulos que contienen níquel, cobre, manganeso, cobalto y molibdeno. Como se sabe, Clipperton, descubierta en el siglo XVII por navegantes españoles, era territorio de España, al lograr México su Independencia pasó a formar parte de su territorio. Sobre estas rocas, Porfirio Díaz mandó construir el único faro que ha tenido la isla Fauna de Clipperton Vista aérea de Clipperton Cualquier parecido con la realidad, es la realidad, a lo largo de la Historia de México han ocurrido eventos como este y otros más deshonrosos en los que´se han pérdido grandes extensiones de territorio y solo mediante la historia es posible conocer esos actos tan reprobables. Saludos desde México. Cochiloko.
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