InicioInfoEl Asesinato de Tachito (Op. Reptíl)
Nace el Plan Eran los últimos días de 1979... “Ramón”, “Armando”, “Francisco y “Santiago”, habían combatido con la guerrilla sandinista en el Frente Sur “Benjamín Zeledón”, como integrantes de una columna guerrillera de internacionalistas que se enfrentó a la Guardia Nacional en la zona de Rivas y San Carlos, Río San Juan, durante la ofensiva militar contra el régimen somocista. Luego de la huída de Somoza de Nicaragua el 17 de julio del '79, los antiguos camaradas se reunieron en el restaurant "Los Gauchos": “Da rabia pensar que ese criminal está gozando de sus millones en Paraguay”- decía Armando-. — “¡Ah no!, -añadió-, sería una vergüenza histórica permitir que ese asesino se muera tranquilamente en su cama de tanto beber guaro”. La suerte del "Último Marine Norteamericano en Nicaragua" estaba echada... La Operación Reptíl "Armando" Cuando se decidieron a acabar con Somoza Debayle, durante una conversación en Los Gauchos, los guerrilleros argentinos se dedicaron a prepararse militarmente y obtener información de inteligencia sobre los pasos del dictador. Tras huir de Nicaragua, Somoza Debayle –quien se jactaba de comunicarse mejor en inglés que en español–, apenas tuvo tiempo para permanecer en Miami varias horas antes que el ex Presidente Jimmy Carter le hiciera saber que era non grato en ese país. Inició así un peregrinaje que lo llevó a Panamá y finalmente a Paraguay, donde el dictador Alfredo Stroessner le ofreció asilo político. El “Capitán Santiago” estableció las máximas de la operación: “entrar sin levantar sospechas”, “hacer el trabajo sin que te agarren” y “salir sin dejar huella”. Las dos últimas no le fue posible cumplirlas... “Ramón”, seudónimo de Enrique Gorriarán Merlo, decidió que los integrantes del comando serían además de él: Julia, Santiago, Susana, Armando y Ana. Julia estaba embarazada de Ramón y así formó parte de la operación. Osvaldo era el séptimo miembro del grupo. Se dedicaron a obtener documentación falsa que les permitiera entrar a Paraguay sin levantar sospechas, introducir las armas necesarias para la operación y a especializarse en técnicas conspirativas. (Aprender a arreglar encuentros clandestinos, pasar información y órdenes bajo secreto, detectar la vigilancia y escaparse de ella sin levantar la más mínima sospecha, entre otras técnicas). Establecieron Colombia como centro de entrenamiento, preparándose cada uno de ellos en el uso de la bazuka. De inmediato, procedieron a localizar a Somoza en el Paraguay. ¿Dónde está Somoza? Averiguaron en recortes periodísticos que “Somoza vivía en la Avenida Marisca López en Asunción y que cada vez que aparecía en la ciudad en un limosina con chofer, lo acompañaba invariablemente un Ford Falcon rojo con cuatro guardaespaldas adentro”. Sin embargo, después confirmaron que Somoza había cambiado de domicilio. Decidieron llamar “Eduardo” a Somoza, después que Susana y Francisco dieran –tras seis días de exploración–, con la casa del dictador en Asunción, capital del Paraguay. Después que reubicaron la residencia de Somoza en la Avenida España, para los primeros días de julio de 1980, habían logrado establecer un sistema de vigilancia de la residencia, anotar los datos de las matrículas de los vehículos que usaba Somoza y establecer el principal problema de la operación: Somoza tenía una rutina completamente irregular. La avenida donde vivía Somoza era muy transitada, no había puestos naturales de observación, por lo que los chequeos tuvieron que efectuarse desde un supermercado, dos estaciones de servicio y un recorrido a pie de diez cuadras y de 45 minutos de duración. Mientras los guerrilleros dirigidos por Ramón establecían el cerco de vigilancia alrededor de Somoza, otro grupo integrado por los guerrilleros Pedro, Francisco y Osvaldo, se encargaban de trasladar el buzón de armas desde la frontera argentina, el cual después fue "embuzonado" en casas de seguridad utilizadas por los guerrilleros. Sub-ametralladora INGRAM Lanzagranadas Anti-tanque RPG2 El armamento para la operación incluía una bazuka, un M-16, un Ingram, entre otros, que supuestamente habían sido comprados por los guerrilleros en el mercado negro de armas del Paraguay. Después de cuarenta días de intentar ver a Somoza, Armando logra avistarlo casualmente el 22 de julio de 1980. Como se tenía problemas con el “chequeo del objetivo” Osvaldo ideó comprar un kiosco de venta de revistas a 250 metros de la casa de Somoza, desde donde se mejoró la observación. Allí, Osvaldo vendía revistas pornográficas a los policías con quienes hizo amistad sin que sospecharan de él en lo absoluto. Antes de que Armando viera a Somoza el 22 de julio, habían visto el Mercedes blanco de Somoza y el Falcon rojo de sus guardaespaldas en varios restaurantes de lujo en Asunción, por lo que estudiaron la posibilidad de efectuar el atentado en dichos lugares. También pensaron alquilar un camión para vender verduras sobre la Avenida España y esconder en el mismo las armas hasta que apareciera el dictador. Sin embargo, posteriormente descubrieron una entrada trasera a la casa de Somoza por donde también salía su caravana. Pero el 21 de agosto de 1980, Osvaldo no volvió a ver salir a Somoza de su casa desde su puesto de observación en el kiosco de revistas. Cuando el grupo de guerrilleros se dio cuenta que los movimientos de Somoza eran caprichosos por completo, descubrieron que uno de los pocos movimientos previsibles era que “siempre salía de su casa en el Mercedes Benz, continuaba recto por la Avenida España, en vez de doblar a un lado o al otro, en la intersección donde estaban los semáforos”. Luego averiguaron que dos de las casas ubicadas sobre la Avenida estaban en alquiler y rentaron una de ellas con la estratagema de que era para Julio Iglesias, quien en su último disco había dedicado tres canciones al Paraguay. De ese modo habían logrado establecer una base operativa sobre la ruta del dictador, rentada por tres meses a $4,500 dólares. Después de 21 días de ausencia, Somoza reapareció en su Mercedes Benz azul, escoltado una vez más por el Falcon rojo. Era el 10 de septiembre de 1980. Los guerrilleros entonces decidieron los últimos detalles: compraron una camioneta Chevrolet para la retirada –la cual no encendía bien cuando estaba fría–, que permitía tener un amplio campo de fuego para quien iría en la caja. La Hora Cero "Ramón" Para la mañana del 15 de septiembre, cada uno de los guerrilleros estaba listo con sus respectivas armas: Armando con un Fal; Ramón con un rifle M-16 y 30 balas en el cargador, más una pistola Browning 9 milímetros. El arma del Capitán Santiago era un RPG-2, la bazuka. La señal de Osvaldo al ver la caravana de Somoza sería decir el color del auto en que vendría el dictador, vía walkie-talkie. Luego, cada uno de los guerrilleros tendrían que salir de la “Casa de Julio Iglesias” y apostarse en sus respectivos lugares en un lapso de veinte segundos. El miércoles 17 de septiembre de 1980, después de arreglar el problema de comunicación de los walkie-talkie, ensayar la emboscada a Somoza y acordar encender la camioneta cada hora para que funcionara al momento del escape, los guerrilleros estaban en disposición de avanzar a sus posiciones en un lapso de trece segundos, desde el interior de la “casa de Julio Iglesias”. La “Hora Cero” llegó a las 10:35 de la mañana del 17 de septiembre de 1980, cuando Osvaldo divisó su caravana desde el kiosco de revistas y transmitió la señal convenida a los guerrilleros a través de los radio-comunicadores. — “¡Blanco! ¡Blanco!”, dijo. Julio César Gallardo, antiguo chofer y guardaespaldas de Somoza, manejaba el Mercedes. Atrás, junto al ex dictador iba Joseph Bainitin, su asesor económico de nacionalidad norteamericana. De acuerdo al plan convenido, Ramón se apostó con su M-16 en el jardín de la “casa de Julio Iglesias”, mientras Armando salió con la camioneta Cherokee al borde de la acera para estar listo a interceptar la caravana de Somoza. El Mercedes Benz de Somoza estaba a unos cien metros detenido por el semáforo en rojo, detrás de unos seis vehículos. Cuando el semáforo dio luz verde, Armando calculó el tiempo para dejar pasar unos tres vehículos e interceptar el Mercedes, mientras Ramón esperaba para dar la señal de salir a Santiago con la bazuka. En ese momento, ya no había marcha atrás. Armando irrumpió en la calle con la Cherokee haciendo frenar una Volkswagen Combi. El Mercedes de Somoza frenó. Ramón escuchó un ruido detrás suyo, se volvió y vio a Santiago luchando con la bazuka. Pensó que se había deslizado, que se había caído; giró sobre sus talones, levantó el M-16 a la altura del hombro y empezó a disparar. El plan inicial señalaba que Santiago dispararía la bazuka primero por si el Mercedes era blindado, pero se le atoró el proyectil y Ramón tuvo que abrir fuego. Al fallar el primer tiro de la bazuka, Santiago se arrodilló, sacó el proyectil defectuoso y la volvió a cargar, se puso de pie, tomó puntería de nuevo, pero no disparó... Después de la primer ráfaga de M-16, la limosina de Somoza con el chofer ya muerto, se había ido a la deriva hacia la casa operativa, deteniéndose junto a la cuneta, frente a Ramón, quien metódicamente seguía disparándole al asiento trasero. La limosina no era blindada y cada uno de los tiros entró a través de los cristales rotos de la ventanilla de atrás. Ramón estaba tan cerca del Mercedes que un proyectil de bazuka en ese momento lo hubiera matado. Según Ramón, en los siguientes instantes, la custodia de Somoza comenzó a disparar, hasta que le dio la señal a Santiago para que disparara la bazuka. La explosión fue impresionante, el techo y una puerta delantera del Mercedes volaron en pedazos. Un testigo, el doctor Julio César Troche dijo minutos después al diario paraguayo ABC, que “escuchamos una fortísima explosión que hizo temblar toda nuestra casa y nosotros aún no queríamos mirar por el riesgo de ser alcanzados por una de las ráfagas que el sujeto enmascarado de la Chevrolet azul, a quien a cada momento se la caía la capucha, repartía a diestra y siniestra. Tras la explosión siguió nuevamente el tiroteo. Después vino el silencio”. "Este Tipo no Jode más" El Mercedes Benz destrozado, los trozos del cadáver del chofer de Somoza quedaron en el pavimento a treinta metros, los cuerpos de Somoza y Bainitin quedaron mezclados con vidrios y hierros retorcidos. Armando le gritó a Ramón: ¡Lo hicimos! Y Santiago responde: “este tipo no jode más”. Armando, Ramón, Osvaldo y Santiago, huyeron en la camioneta Chevrolet azul, pero a pocas cuadras tuvieron que abandonarla, pues no caminó más. Interceptaron un Mitsubishi-Lancer placas 61915 sobre la calle América, según relató su dueño Julio Eduardo Carbone, al ABC. La radio comenzó a dar la noticia: “Le dispararon una bomba a un Mercedes Blanco”. Quince minutos después estaba identificada la víctima: Anastasio Somoza Debayle. Mientras, los guerrilleros huían por rutas alternas. Todos, menos el Capitán Santiago. La Suerte del Capitán Santiago El “capitán Santiago” era alto y de barba rojiza, fácilmente identificable en Paraguay, donde el ciudadano típico es bajo y de rasgos indígenas. A las diez de la noche del 18 de septiembre, la radio notificaba que en Lambaré (un barrio residencial), las autoridades paraguayas se habían enfrentado a tiros con “Santiago” y lo habían abatido de quince disparos. Lo identificaron: Hugo Irurzún, del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Mientras tanto el presidente Stroessner había lanzado la mayor caza de hombres en la historia de Paraguay. Cerró totalmente las fronteras del país como un barón feudal que le echa candado a las puertas de su castillo, para que nadie entrara o saliera”. Sin embargo, poco después lograron atravesar la frontera con Argentina. Luego, accidentalmente, “Susana” y “Armando” (Roberto Sánchez Nadal), se reunieron con “Osvaldo” en el mismo avión a Madrid, quien se sentó cuatro asientos adelante de ellos. Mientras tanto, a “Julia” y “Ramón” (Enrique Gorriarán Merlo) les registraron el auto y tuvieron que pasar por tres retenes diferentes y se quedaron en un poblado cerca de la frontera con Brasil, mientras la misma era abierta semanas después. Por su parte, “Ana” también huyó a Brasil y luego se reunió en Madrid con los demás. “Julia”, plenamente identificada por la Policía, se salvó por un pelo. El Destino de los Demás “Ana”, “Julia” y “Osvaldo” viven bajo el anonimato (una manera de seguir huyendo). “Ramón”, luego de pasar unos años encarcelado fue indultado en el 2003 por el Eduardo Duhalde, falleció el 22 de septiembre de 2006 a causa de una complicación cardíaca. “Susana” murió en el ataque al Regimiento de La Tablada, junto a “Armando”. Fuentes consultadas http://www.cooperativa.cl/p4_noticias/site/artic/20060922/pags/20060922173411.html http://www.manfut.org/cronologia/tachohijo.html http://www.trinchera.com.ni/archivo/2006/septiembre/septiembre_18/cortas.html
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