Subsistirán por mucho tiempo los problemas macroeconómicos sin solución simultanea siendo los dos más graves el déficit fiscal donde los gastos son 60% inelásticos y los ingresos llegaron a presionar tanto al sector privado que lo llevaron al límite de su capacidad de pago de impuestos, generando una creciente recesión desde 2011 y la distorsión de los precios relativos.
Los empresarios de todos los niveles y la población asalariada formal e informal no deben esperar cambios positivos extraordinarios y mucho menos inmediatos. La inflación se reducirá significativamente, pero los salarios en términos reales apenas la compensarán.
El nivel de actividad económica no crecerá significativamente hasta el año 2018 y siempre que la nueva administración establezca un programa comprensivo y coherente de desarrollo luego de las elecciones de octubre.
Hasta entonces todo seguirá el actual gradual y lento curso ya establecido, sin grandes sorpresas negativas o positivas. No habrá grandes ingresos de capitales productivos extranjeros excepto en energía y se consolidará algo de inversión local en transporte, no mucho más. Insuficiente para mover el amperímetro a la sociedad en general que debe comenzar a aceptar que la realidad de hoy es la que estará por años, creciendo lentamente.
Eso se debe a que la administración anterior durante casi 8 años consideró – como resultante aceptable de su programa económico – una dinámica inflacionaria de dos dígitos anuales, utilizó todas las reservas internacionales, la totalidad del stock del ANSES y con emisión monetaria intentó estimular gastos de consumo además de subsidiar todos los servicios públicos en forma desordenada, generando un desequilibrio de precios relativos complejo de corregir.
La economía no funciona estabilizada con los precios relativos desordenados.
La idea en cuanto a que aumentando el consumo aumenta la inversión y crece la economía requiere orden institucional, integración internacional y un clima de seriedad y confianza para empresarios locales y extranjeros. Sin estos requisitos es pensamiento mágico.
Hubo consumo, ninguna inversión, cayó la productividad a niveles muy bajos con la consecuente emisión monetaria y su inflación asociada. Resultados que llevaban hacia una situación impredecible que la población socioculturalmente menos capacitada no percibía atrapada en la nutrida publicidad oficial.
La nueva administración tuvo que definir un orden de prioridades para los problemas a resolver sin dejar de lado que la economía y la política van unidas
Una vez estabilizados los números macro y ajustados en lo posible la relación entre los precios hay
que poner en marcha un programa económico con perspectiva de estadistas.
Los aspectos genuinos y positivos que esta administración ha consolidado
A pesar de los dispersos resultados iniciales la nueva administración ha reordenado mucho la macroeconomía, ha revertido casi toda la mala praxis anterior, ha reorientado todas las áreas de la economía e instalado políticas coherentes en lo monetario, aun sin resultados visibles para la población y sin éxito en lograr bajar la carga del sector privado, por consecuencia sin reactivación, pero bajar la inflación del 40 al 22 % es un mérito muy grande.
No obstante la población en general ha visto deteriorada su calidad de vida en lo económico, no así en otras áreas de gran importancia como e inicio de la reconstrucción de las instituciones y la reinserción en el mundo civilizado.
La recesión prolongada
Inmediatamente después de la elección de octubre, cualquiera sea el resultado, el Gobierno deber lanzar un plan integrado de estabilización y desarrollo capaz de producir resultados tangibles para la población en el año 2018. Es crucial que el financiamiento disponible para el sector público se utilice para el déficit transitorio originado en eliminación de impuestos distorsivos y no para financiar niveles insostenibles de gasto público. (1)
Hasta entonces y para lograr algún resultado positivo, se ha intentado generar reactivación para una población con 30% de habitantes en estado de subsistencia incómoda. No parecería ser el caso de los trabajadores que pertenecen al sector agropecuario que es el único que se reactivó. Hay dos situaciones opuestas e injustas: la del interior productivo en el campo y el que se vive en la actividad urbana donde la reactivación aún no llegó y la calidad de vida en lo económico se percibe muy deteriorada.
En nada contribuye a la población que el tipo de cambio libre resulte en un dólar muy barato y altas tasas de interés: con eso solo se benefician en forma extraordinaria los operadores financieros, las grandes empresas y como siempre – ilusoria y fugazmente – la clase media alta con viajes y compras en el exterior. El 70% de la población aún espera pesos con cierto mayor valor en sus bolsillos.
Que nuestra economía tenga un ingreso promedio por habitante urbano con trabajo formal de U$S 1.100 contra US$ 2.800 promedio de la clase más baja de los países desarrollados pero que los precios de los elementos de primera necesidad sean 20% más caros respecto de ellos indica que queda aún un largo camino por recorrer en materia de inversión y productividad en nuestra economía.
Gastos y Recursos de la actual administración, la verdadera herencia a revertir
Como puede apreciarse en el cuadro, los gastos de esta administración son inelásticos, no se pueden reducir ni licuar con inflación por que el 50% son jubilaciones, pensiones y sueldos de empleados públicos. Los empleados públicos y sus familias son el 51% de la población del país, lo cual oprime al sector privado productivo que es quien aporta obligadamente los recursos. Esta situación si es transitoria se la conoce como crowding out.
Como muestra el siguiente gráfico, es en gran medida la población individual en forma directa quienes aportan la casi totalidad de los recursos a la actual administración.
Los individuos contribuyen con el 76% de los impuestos: IVA 40%, más los aportes jubilatorios, Bienes Personales y Ganancias que suman 36%. Un exceso de carga sobre la población.
El déficit público
Anualizando deflacionadamente el déficit del primer trimestre se requieren US$ 28.000 al cambio del mes de abril para que no se incremente, como queda reflejado en el cuadro siguiente:
Financiamiento del déficit y política monetaria
Actualmente el déficit se financia con deuda externa. Al mismo tiempo la política monetaria define altas tasas de interés para bajar la inflación, algo que de persistir frena una salida de la recesión.
También el crecimiento proyectado es muy débil por esa causa, y se lo estima en menos de un 2.8% anual del PBI con el agravante de no ser sostenible en el tiempo, porque la deuda externa y la interna (el gasto del Banco Central en Lebacs y otros) crecen constantemente.
El déficit fiscal aumentó durante la actual administración por concesiones a sectores de presión sindical y por un gradualismo selectivo, y un desorden en el ajuste de las tarifas públicas que hasta hoy son incomprensibles.
La realidad a Mayo de 2017 es que los recursos que el sector privado genera mantienen al 51% de la población porque hay 3,6 millones de empleados públicos y ANSeS paga jubilaciones, pensiones y prestaciones sociales a 17.4 millones de personas.
En total son más de 21 millones de personas, la mitad de la población argentina mantenida por el gobierno a expensas del sector privado al que se le aplica la mayor tasa impositiva del mundo y aun así la nueva administración necesita tomar deuda externa por más de US$ 28.000 millones anuales.
El nivel de capacidad de consumo
El consumo de alimentos y elementos de primera necesidad sigue cayendo a un 8% anual, los salarios reales están 4% (en el sector informal 8%) por debajo de la inflación, las jubilaciones genuinas de quienes aportaron correctamente están 8% por debajo de los aumentos de precios, la balanza comercial tiene un déficit anualizado de un 5% y parece un tanto difícil una coherencia administrativa mínima con 21 ministerios, 88 secretarías, 208 subsecretarías y 305 direcciones nacionales.
Se han intentado motorizadores de actividad que no quedaron en cuasi relato como la Reparación Histórica a Jubilados que están lejos de las promesas oficiales porque en un año se atendieron menos del 40 por ciento de los potenciales beneficiarios, con un porcentaje promedio de aumento muy por debajo de lo prometido y con un desembolso de US$ 3.500 millones en todo un año no se contribuye en absoluto al incremento del consumo.
Solo el 37 por ciento de los 2.400.000 personas con derechos según la ley recibieron una propuesta. El porcentaje promedio de aumento registrado de los que recibieron el beneficio fue del 24% muy debajo dela promesa de 35, 40 o 50 por ciento, según el grupo al que perteneciera el jubilado.
La implementación operativa fue pésima, sido inútil para bajar la cantidad de juicios que de hecho aumentaron. De los 450.000 jubilados con causas abiertas, sólo 22.536 desistieron del reclamo para adherir a la reparación, el 5 por ciento del total. Un verdadero fracaso porque recordemos que se prometió incrementar el consumo con el ¨…reconocimiento a nuestros abuelos…¨
Para redondear el trato del ANSES con las personas es muy malo: la información es confusa, cambiante, inexacta, agresiva y variable mensualmente lo que ha provocado confusión y un fuerte malestar en un sector ya muy castigado. Puede esperarse una sorpresa eleccionaria o un uso muy favorable para sí de la oposición en octubre.
Más recientemente se anuncia tibiamente y desde la nada sin mayores precisiones (al estilo inmediatamente anterior) el programa “Empalme” con el que la nueva administración se propone incorporar al mercado formal de trabajo a miles de beneficiarios de planes sociales que eventualmente trabajarían cobrando el plan porque suponen que las empresas tomarían el monto como parte de los salarios.
Esta administración cree que podrá convertir 5000 planes sociales en empleo formal sustituyendo trabajadores sindicalizados por otros que paga hoy el Estado. Eso debilita a los gremios y a todos a los movimientos sociales, que son propiedad de los líderes de las organizaciones que se fortalecieron durante el kirchnerismo. No tendrá ningún efecto.
Los niveles de indigencia y pobreza se mantienen en niveles muy elevados siendo el 30,3% de la población urbana pobre, (13 millones de personas angustiadas que votan), de los cuales el 6% o 2,5 millones de personas son indigentes viviendo en condiciones inaceptables.
El supuesto motor no lo es tanto
Contrariamente a lo que pareciera, los valores en dólares de los productos agropecuarios si bien son aceptables no alcanzan para motorizar la economía: el índice de precios de las materias primas se mantiene cerca del promedio de los últimos 17 años, el precio de las materias primas agropecuarias, el principal impulsador del sector, se encuentra lejos de su máximo de 2011/12.
La campaña agrícola en la zona núcleo y la rentabilidad serán muy buenas, pese a los problemas climáticos, y es uno de los pilares del crecimiento del 2017. Sin embargo, tanto las economías regionales como las zonas agrícolas alejadas de los puertos sufren las deficiencias graves de logística e infraestructura y el incremento de los costos de transporte.
Reactivación, reducción de la inflación y política macroeconómica
Algunas variables conocidas esta semana muestran algunos indicios acerca de la marcha de la actividad económica. La que indica cierta reactivación es la recaudación nacional de impuestos que marca en los últimos meses un crecimiento relativo que podría estar anticipando un posible primer trimestre al alza de la actividad agregada.
El gráfico muestra la relación entre la recaudación tributaria y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Los recursos tributarios fueron muy altos en marzo por el blanqueo de capitales.
Pero si se descuentan estos ingresos extraordinarios, hubo un crecimiento en términos reales en relación a meses previos. En consecuencia, durante el primer trimestre de 2017 la recaudación exhibió una mejor dinámica. Habría leve repunte de la actividad económica para el primer cuarto de este año, que sería de 0,2%
Los datos de la recaudación de abril (en especial los relacionados con la actividad) que se conocieron en la semana podría aportar positivamente a una economía que iniciaría una lenta fase de recuperación.
El nivel de actividad llegó a su más bajo nivel en noviembre de 2016 y el año 2017 se inició mal en enero y tuvo un pésimo febrero. Sin embargo en marzo hubo recuperación pero solo en algunos sectores.
Hay una mejora acumulada desde septiembre hasta marzo de 2.4%, que indicaría un crecimiento anualizado de 4% tomando solamente ese período.
En los pasados 6 meses el consumo privado se ha reactivado mínimamente, y es positivo la mejora de la confianza del consumidor en el mes de abril (12.8% mensual), especialmente en el GBA (clave para los objetivos electorales de octubre perseguidos por esta administración).
Política Monetaria
La administración genera impulsos dispersos y descontrolados: la aceleración de la obra pública, la Reparación Histórica a jubilados (que será inevitablemente un boomerang excesivamente negativo y aprovechable por toda la oposición), el aumento de planes sociales, las mayores transferencias a provincias, el PROCREAR, créditos subsidiados para la vivienda, nuevos planes de consumo en cuotas (lo hecho hasta ahora en esa área por el Ministerio de Industria ha sido muy negativo, dicho esto suavemente) y otras medidas desperdigadas sin relación entre sí.
Esto se debe, como se ha dicho, a que es muy difícil mantener coherencia administrativa mínima con 21 ministerios, 88 secretarías, 208 subsecretarías y 305 direcciones nacionales y la multitud de familiares y amigos sin formación alguna que…colaboran rentablemente.
Inflación
Al mismo tiempo debe bajar la inflación: el IPC GBA del Indec aumentó en diciembre 1.2%, 1.3% en enero, 2.5% en febrero y 2.4% en marzo, con lo cual la inflación acumulada en el primer trimestre del año llegó a 6.3%, obligando a que desde abril a diciembre la inflación promedio no pueda superar el 1.1% mensual para cumplir con la meta anual de 17% (diciembre/diciembre), algo que no va a ocurrir porque la política monetaria aumentado las tasas para alcanzar el objetivo inflacionario lo impedirá.
La inflación tiene dos componentes: el denominado núcleo que no contiene los aumentos estacionales y los precios regulados ni tarifas controladas y la que se genera desde el sector privado.
Esta última es imposible de controlar dada la cultura desarrollada en el sector privado muy concentrado en pocas empresas que incrementa siempre anticipada y preventivamente los precios.
No más de 100 empresas marcan la pauta de muchos precios en forma casi oligopólica arrastrando a todos sus proveedores. Al estar sumamente presionadas por los impuestos y las hiperpositivas tasas de interés las empresas dominantes mantienen muy bajo inventario y tienen el poder de trasladar plazo y tasa a sus proveedores Pyme quienes a su vez repiten el proceso hasta el nivel más bajo de la cadena productiva generando una gran tensión al productor primario y en consecuencia inseguridad al 49% de la población que no depende de los sueldos del estado.
La inflación núcleo, la que monitorea el BCRA (sin precios regulados y estacionales) aumentó en marzo 1.8%, nivel más alto que el necesario para el BCRA. Para cumplir las metas entre enero y marzo debería haber sido de 4.4% pero resultó 5.1%.
Los analistas en general consideran que la inflación en el mes de abril será de un nivel más alto que el necesario para bajar la inflación core a 15.5% anual que es el número necesario para llegar al 17%.
Pero la inflación nivel general se aceleró entre febrero y abril y la inflación núcleo subió en marzo, razón por la cual aumentaron la tasa de interés de referencia 1.5% y la tasa de LEBAC a un mes en 2%.
No hay posibilidad de bajar estas tasas hasta noviembre por lo cual la reactivación visible está comprometida.
Luego del aumento de la inflación de febrero-abril, habrá una desaceleración desde mayo con un 1.5% mensual, y el 2017 puede llegar al 22%, con tasas de interés altas pero en descenso.
Sector Externo
El dólar será muy barato en el próximo trimestre, aumentado desde septiembre por la incertidumbre electoral. El conjunto de los analistas estiman para fin de año un tipo de cambio de $/u$S17.40/17.60.
Entre el segundo y cuarto trimestre del año, ingresarán U$S28.000 mill. de nueva deuda externa neta de los pagos que hay que hacer que son U$S7.500 mill. Ingresan Préstamos Financieros (U$S10.500 mill.) e Inversión de Cartera y Directa U$S7.500 mill con pagos de servicios reales y financieros por U$S12.000 mill. y la compra de dólares por parte del sector privado no financiero por al menos U$S10.000 mill.
Por lo tanto, la proyección de flujos para 2017 indica que las reservas serán de U$S50.000 mill. para fin de año, lejos del 15% del PBI (que era lo propuesto por el Central).
Con el balance cambiario equilibrado, el precio del dólar está contenido y esto es percibido por el mercado, el cual se ve reflejado en el relevamiento de expectativas dado a conocer el 3 de mayo, donde la proyección de tipo de cambio se ubicó en $17,60 para diciembre, recortando 20 ctvs. desde el relevamiento del mes anterior.
Las ganancias financieras para quienes cuentan con el dinero, contactos y recursos han sido espectaculares: la bolsa rindió más de 30% en dólares en 2017, y el riesgo soberano de la Argentina de 400 puntos es el menor desde que comenzó la gestión de este gobierno. Ni hablar de quienes han invertido en pesos contra dólares sin riesgo. Poca gente, mucho dinero, exceso de ganancias, mala distribución. Eso, explotado por la oposición puede resultar letal para esta administración en octubre.
Será después de la elección cuando se juzgará desde la población si el reordenamiento ha llegado a la gente.
Positivas acciones en el sector externo:
Esta administración tiene una gestión activa e importante para reinsertar al país en el mundo. En cuatro meses, el presidente estuvo en Brasil, Chile, España, Holanda, EE.UU. y ahora Japón y China.
En Brasilia se ajustó la relación bilateral, en Chile el tratado bilateral en Madrid y en Holanda, ambos países no son de los más importantes de Europa, pero influyentes para el tema inversiones.
A fin de abril Trump con bienvenida y en mayo Japón más la visita de estado a China. Se ha hecho una actividad exterior muy seria para un país como Argentina en la región, Europa y EE. UU. y ahora Asia. Todas visitas fueron con los jefes de estado.
Lo de Trump fue muy importante. El éxito de los limones, simbólico porque la apertura del mercado es menos que el 0.8% de las exportaciones argentinas a EE.UU.
Un saldo positivo sin resultado cuantitativo en lo inmediato pero importante efecto en el mundo financiero para la inversión.
Trump definió en la región sus tres socios: Colombia, Perú y Argentina. La agenda que presentó Argentina para el encuentro con Trump contenía: inversión, influencia china en la región, comercio y Venezuela. Trump ignoró la inversión porque la decide el sector privado y dijo que no le interesaba conversar de China, pero agregó fuerte cooperación en seguridad.
Los empresarios de todos los niveles y la población asalariada formal e informal no deben esperar cambios positivos extraordinarios y mucho menos inmediatos. La inflación se reducirá significativamente, pero los salarios en términos reales apenas la compensarán.
El nivel de actividad económica no crecerá significativamente hasta el año 2018 y siempre que la nueva administración establezca un programa comprensivo y coherente de desarrollo luego de las elecciones de octubre.
Hasta entonces todo seguirá el actual gradual y lento curso ya establecido, sin grandes sorpresas negativas o positivas. No habrá grandes ingresos de capitales productivos extranjeros excepto en energía y se consolidará algo de inversión local en transporte, no mucho más. Insuficiente para mover el amperímetro a la sociedad en general que debe comenzar a aceptar que la realidad de hoy es la que estará por años, creciendo lentamente.
Eso se debe a que la administración anterior durante casi 8 años consideró – como resultante aceptable de su programa económico – una dinámica inflacionaria de dos dígitos anuales, utilizó todas las reservas internacionales, la totalidad del stock del ANSES y con emisión monetaria intentó estimular gastos de consumo además de subsidiar todos los servicios públicos en forma desordenada, generando un desequilibrio de precios relativos complejo de corregir.
La economía no funciona estabilizada con los precios relativos desordenados.
La idea en cuanto a que aumentando el consumo aumenta la inversión y crece la economía requiere orden institucional, integración internacional y un clima de seriedad y confianza para empresarios locales y extranjeros. Sin estos requisitos es pensamiento mágico.
Hubo consumo, ninguna inversión, cayó la productividad a niveles muy bajos con la consecuente emisión monetaria y su inflación asociada. Resultados que llevaban hacia una situación impredecible que la población socioculturalmente menos capacitada no percibía atrapada en la nutrida publicidad oficial.
La nueva administración tuvo que definir un orden de prioridades para los problemas a resolver sin dejar de lado que la economía y la política van unidas
Una vez estabilizados los números macro y ajustados en lo posible la relación entre los precios hay
que poner en marcha un programa económico con perspectiva de estadistas.
Los aspectos genuinos y positivos que esta administración ha consolidado
A pesar de los dispersos resultados iniciales la nueva administración ha reordenado mucho la macroeconomía, ha revertido casi toda la mala praxis anterior, ha reorientado todas las áreas de la economía e instalado políticas coherentes en lo monetario, aun sin resultados visibles para la población y sin éxito en lograr bajar la carga del sector privado, por consecuencia sin reactivación, pero bajar la inflación del 40 al 22 % es un mérito muy grande.
No obstante la población en general ha visto deteriorada su calidad de vida en lo económico, no así en otras áreas de gran importancia como e inicio de la reconstrucción de las instituciones y la reinserción en el mundo civilizado.
La recesión prolongada
Inmediatamente después de la elección de octubre, cualquiera sea el resultado, el Gobierno deber lanzar un plan integrado de estabilización y desarrollo capaz de producir resultados tangibles para la población en el año 2018. Es crucial que el financiamiento disponible para el sector público se utilice para el déficit transitorio originado en eliminación de impuestos distorsivos y no para financiar niveles insostenibles de gasto público. (1)
Hasta entonces y para lograr algún resultado positivo, se ha intentado generar reactivación para una población con 30% de habitantes en estado de subsistencia incómoda. No parecería ser el caso de los trabajadores que pertenecen al sector agropecuario que es el único que se reactivó. Hay dos situaciones opuestas e injustas: la del interior productivo en el campo y el que se vive en la actividad urbana donde la reactivación aún no llegó y la calidad de vida en lo económico se percibe muy deteriorada.
En nada contribuye a la población que el tipo de cambio libre resulte en un dólar muy barato y altas tasas de interés: con eso solo se benefician en forma extraordinaria los operadores financieros, las grandes empresas y como siempre – ilusoria y fugazmente – la clase media alta con viajes y compras en el exterior. El 70% de la población aún espera pesos con cierto mayor valor en sus bolsillos.
Que nuestra economía tenga un ingreso promedio por habitante urbano con trabajo formal de U$S 1.100 contra US$ 2.800 promedio de la clase más baja de los países desarrollados pero que los precios de los elementos de primera necesidad sean 20% más caros respecto de ellos indica que queda aún un largo camino por recorrer en materia de inversión y productividad en nuestra economía.
Gastos y Recursos de la actual administración, la verdadera herencia a revertir
Como puede apreciarse en el cuadro, los gastos de esta administración son inelásticos, no se pueden reducir ni licuar con inflación por que el 50% son jubilaciones, pensiones y sueldos de empleados públicos. Los empleados públicos y sus familias son el 51% de la población del país, lo cual oprime al sector privado productivo que es quien aporta obligadamente los recursos. Esta situación si es transitoria se la conoce como crowding out.
Como muestra el siguiente gráfico, es en gran medida la población individual en forma directa quienes aportan la casi totalidad de los recursos a la actual administración.
Los individuos contribuyen con el 76% de los impuestos: IVA 40%, más los aportes jubilatorios, Bienes Personales y Ganancias que suman 36%. Un exceso de carga sobre la población.
El déficit público
Anualizando deflacionadamente el déficit del primer trimestre se requieren US$ 28.000 al cambio del mes de abril para que no se incremente, como queda reflejado en el cuadro siguiente:
Financiamiento del déficit y política monetaria
Actualmente el déficit se financia con deuda externa. Al mismo tiempo la política monetaria define altas tasas de interés para bajar la inflación, algo que de persistir frena una salida de la recesión.
También el crecimiento proyectado es muy débil por esa causa, y se lo estima en menos de un 2.8% anual del PBI con el agravante de no ser sostenible en el tiempo, porque la deuda externa y la interna (el gasto del Banco Central en Lebacs y otros) crecen constantemente.
El déficit fiscal aumentó durante la actual administración por concesiones a sectores de presión sindical y por un gradualismo selectivo, y un desorden en el ajuste de las tarifas públicas que hasta hoy son incomprensibles.
La realidad a Mayo de 2017 es que los recursos que el sector privado genera mantienen al 51% de la población porque hay 3,6 millones de empleados públicos y ANSeS paga jubilaciones, pensiones y prestaciones sociales a 17.4 millones de personas.
En total son más de 21 millones de personas, la mitad de la población argentina mantenida por el gobierno a expensas del sector privado al que se le aplica la mayor tasa impositiva del mundo y aun así la nueva administración necesita tomar deuda externa por más de US$ 28.000 millones anuales.
El nivel de capacidad de consumo
El consumo de alimentos y elementos de primera necesidad sigue cayendo a un 8% anual, los salarios reales están 4% (en el sector informal 8%) por debajo de la inflación, las jubilaciones genuinas de quienes aportaron correctamente están 8% por debajo de los aumentos de precios, la balanza comercial tiene un déficit anualizado de un 5% y parece un tanto difícil una coherencia administrativa mínima con 21 ministerios, 88 secretarías, 208 subsecretarías y 305 direcciones nacionales.
Se han intentado motorizadores de actividad que no quedaron en cuasi relato como la Reparación Histórica a Jubilados que están lejos de las promesas oficiales porque en un año se atendieron menos del 40 por ciento de los potenciales beneficiarios, con un porcentaje promedio de aumento muy por debajo de lo prometido y con un desembolso de US$ 3.500 millones en todo un año no se contribuye en absoluto al incremento del consumo.
Solo el 37 por ciento de los 2.400.000 personas con derechos según la ley recibieron una propuesta. El porcentaje promedio de aumento registrado de los que recibieron el beneficio fue del 24% muy debajo dela promesa de 35, 40 o 50 por ciento, según el grupo al que perteneciera el jubilado.
La implementación operativa fue pésima, sido inútil para bajar la cantidad de juicios que de hecho aumentaron. De los 450.000 jubilados con causas abiertas, sólo 22.536 desistieron del reclamo para adherir a la reparación, el 5 por ciento del total. Un verdadero fracaso porque recordemos que se prometió incrementar el consumo con el ¨…reconocimiento a nuestros abuelos…¨
Para redondear el trato del ANSES con las personas es muy malo: la información es confusa, cambiante, inexacta, agresiva y variable mensualmente lo que ha provocado confusión y un fuerte malestar en un sector ya muy castigado. Puede esperarse una sorpresa eleccionaria o un uso muy favorable para sí de la oposición en octubre.
Más recientemente se anuncia tibiamente y desde la nada sin mayores precisiones (al estilo inmediatamente anterior) el programa “Empalme” con el que la nueva administración se propone incorporar al mercado formal de trabajo a miles de beneficiarios de planes sociales que eventualmente trabajarían cobrando el plan porque suponen que las empresas tomarían el monto como parte de los salarios.
Esta administración cree que podrá convertir 5000 planes sociales en empleo formal sustituyendo trabajadores sindicalizados por otros que paga hoy el Estado. Eso debilita a los gremios y a todos a los movimientos sociales, que son propiedad de los líderes de las organizaciones que se fortalecieron durante el kirchnerismo. No tendrá ningún efecto.
Los niveles de indigencia y pobreza se mantienen en niveles muy elevados siendo el 30,3% de la población urbana pobre, (13 millones de personas angustiadas que votan), de los cuales el 6% o 2,5 millones de personas son indigentes viviendo en condiciones inaceptables.
El supuesto motor no lo es tanto
Contrariamente a lo que pareciera, los valores en dólares de los productos agropecuarios si bien son aceptables no alcanzan para motorizar la economía: el índice de precios de las materias primas se mantiene cerca del promedio de los últimos 17 años, el precio de las materias primas agropecuarias, el principal impulsador del sector, se encuentra lejos de su máximo de 2011/12.
La campaña agrícola en la zona núcleo y la rentabilidad serán muy buenas, pese a los problemas climáticos, y es uno de los pilares del crecimiento del 2017. Sin embargo, tanto las economías regionales como las zonas agrícolas alejadas de los puertos sufren las deficiencias graves de logística e infraestructura y el incremento de los costos de transporte.
Reactivación, reducción de la inflación y política macroeconómica
Algunas variables conocidas esta semana muestran algunos indicios acerca de la marcha de la actividad económica. La que indica cierta reactivación es la recaudación nacional de impuestos que marca en los últimos meses un crecimiento relativo que podría estar anticipando un posible primer trimestre al alza de la actividad agregada.
El gráfico muestra la relación entre la recaudación tributaria y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Los recursos tributarios fueron muy altos en marzo por el blanqueo de capitales.
Pero si se descuentan estos ingresos extraordinarios, hubo un crecimiento en términos reales en relación a meses previos. En consecuencia, durante el primer trimestre de 2017 la recaudación exhibió una mejor dinámica. Habría leve repunte de la actividad económica para el primer cuarto de este año, que sería de 0,2%
Los datos de la recaudación de abril (en especial los relacionados con la actividad) que se conocieron en la semana podría aportar positivamente a una economía que iniciaría una lenta fase de recuperación.
El nivel de actividad llegó a su más bajo nivel en noviembre de 2016 y el año 2017 se inició mal en enero y tuvo un pésimo febrero. Sin embargo en marzo hubo recuperación pero solo en algunos sectores.
Hay una mejora acumulada desde septiembre hasta marzo de 2.4%, que indicaría un crecimiento anualizado de 4% tomando solamente ese período.
En los pasados 6 meses el consumo privado se ha reactivado mínimamente, y es positivo la mejora de la confianza del consumidor en el mes de abril (12.8% mensual), especialmente en el GBA (clave para los objetivos electorales de octubre perseguidos por esta administración).
Política Monetaria
La administración genera impulsos dispersos y descontrolados: la aceleración de la obra pública, la Reparación Histórica a jubilados (que será inevitablemente un boomerang excesivamente negativo y aprovechable por toda la oposición), el aumento de planes sociales, las mayores transferencias a provincias, el PROCREAR, créditos subsidiados para la vivienda, nuevos planes de consumo en cuotas (lo hecho hasta ahora en esa área por el Ministerio de Industria ha sido muy negativo, dicho esto suavemente) y otras medidas desperdigadas sin relación entre sí.
Esto se debe, como se ha dicho, a que es muy difícil mantener coherencia administrativa mínima con 21 ministerios, 88 secretarías, 208 subsecretarías y 305 direcciones nacionales y la multitud de familiares y amigos sin formación alguna que…colaboran rentablemente.
Inflación
Al mismo tiempo debe bajar la inflación: el IPC GBA del Indec aumentó en diciembre 1.2%, 1.3% en enero, 2.5% en febrero y 2.4% en marzo, con lo cual la inflación acumulada en el primer trimestre del año llegó a 6.3%, obligando a que desde abril a diciembre la inflación promedio no pueda superar el 1.1% mensual para cumplir con la meta anual de 17% (diciembre/diciembre), algo que no va a ocurrir porque la política monetaria aumentado las tasas para alcanzar el objetivo inflacionario lo impedirá.
La inflación tiene dos componentes: el denominado núcleo que no contiene los aumentos estacionales y los precios regulados ni tarifas controladas y la que se genera desde el sector privado.
Esta última es imposible de controlar dada la cultura desarrollada en el sector privado muy concentrado en pocas empresas que incrementa siempre anticipada y preventivamente los precios.
No más de 100 empresas marcan la pauta de muchos precios en forma casi oligopólica arrastrando a todos sus proveedores. Al estar sumamente presionadas por los impuestos y las hiperpositivas tasas de interés las empresas dominantes mantienen muy bajo inventario y tienen el poder de trasladar plazo y tasa a sus proveedores Pyme quienes a su vez repiten el proceso hasta el nivel más bajo de la cadena productiva generando una gran tensión al productor primario y en consecuencia inseguridad al 49% de la población que no depende de los sueldos del estado.
La inflación núcleo, la que monitorea el BCRA (sin precios regulados y estacionales) aumentó en marzo 1.8%, nivel más alto que el necesario para el BCRA. Para cumplir las metas entre enero y marzo debería haber sido de 4.4% pero resultó 5.1%.
Los analistas en general consideran que la inflación en el mes de abril será de un nivel más alto que el necesario para bajar la inflación core a 15.5% anual que es el número necesario para llegar al 17%.
Pero la inflación nivel general se aceleró entre febrero y abril y la inflación núcleo subió en marzo, razón por la cual aumentaron la tasa de interés de referencia 1.5% y la tasa de LEBAC a un mes en 2%.
No hay posibilidad de bajar estas tasas hasta noviembre por lo cual la reactivación visible está comprometida.
Luego del aumento de la inflación de febrero-abril, habrá una desaceleración desde mayo con un 1.5% mensual, y el 2017 puede llegar al 22%, con tasas de interés altas pero en descenso.
Sector Externo
El dólar será muy barato en el próximo trimestre, aumentado desde septiembre por la incertidumbre electoral. El conjunto de los analistas estiman para fin de año un tipo de cambio de $/u$S17.40/17.60.
Entre el segundo y cuarto trimestre del año, ingresarán U$S28.000 mill. de nueva deuda externa neta de los pagos que hay que hacer que son U$S7.500 mill. Ingresan Préstamos Financieros (U$S10.500 mill.) e Inversión de Cartera y Directa U$S7.500 mill con pagos de servicios reales y financieros por U$S12.000 mill. y la compra de dólares por parte del sector privado no financiero por al menos U$S10.000 mill.
Por lo tanto, la proyección de flujos para 2017 indica que las reservas serán de U$S50.000 mill. para fin de año, lejos del 15% del PBI (que era lo propuesto por el Central).
Con el balance cambiario equilibrado, el precio del dólar está contenido y esto es percibido por el mercado, el cual se ve reflejado en el relevamiento de expectativas dado a conocer el 3 de mayo, donde la proyección de tipo de cambio se ubicó en $17,60 para diciembre, recortando 20 ctvs. desde el relevamiento del mes anterior.
Las ganancias financieras para quienes cuentan con el dinero, contactos y recursos han sido espectaculares: la bolsa rindió más de 30% en dólares en 2017, y el riesgo soberano de la Argentina de 400 puntos es el menor desde que comenzó la gestión de este gobierno. Ni hablar de quienes han invertido en pesos contra dólares sin riesgo. Poca gente, mucho dinero, exceso de ganancias, mala distribución. Eso, explotado por la oposición puede resultar letal para esta administración en octubre.
Será después de la elección cuando se juzgará desde la población si el reordenamiento ha llegado a la gente.
Positivas acciones en el sector externo:
Esta administración tiene una gestión activa e importante para reinsertar al país en el mundo. En cuatro meses, el presidente estuvo en Brasil, Chile, España, Holanda, EE.UU. y ahora Japón y China.
En Brasilia se ajustó la relación bilateral, en Chile el tratado bilateral en Madrid y en Holanda, ambos países no son de los más importantes de Europa, pero influyentes para el tema inversiones.
A fin de abril Trump con bienvenida y en mayo Japón más la visita de estado a China. Se ha hecho una actividad exterior muy seria para un país como Argentina en la región, Europa y EE. UU. y ahora Asia. Todas visitas fueron con los jefes de estado.
Lo de Trump fue muy importante. El éxito de los limones, simbólico porque la apertura del mercado es menos que el 0.8% de las exportaciones argentinas a EE.UU.
Un saldo positivo sin resultado cuantitativo en lo inmediato pero importante efecto en el mundo financiero para la inversión.
Trump definió en la región sus tres socios: Colombia, Perú y Argentina. La agenda que presentó Argentina para el encuentro con Trump contenía: inversión, influencia china en la región, comercio y Venezuela. Trump ignoró la inversión porque la decide el sector privado y dijo que no le interesaba conversar de China, pero agregó fuerte cooperación en seguridad.