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Las Grandes cosas sin resolver 2º parte

Info3/21/2009
La casa del ``duende de esparto´´ Uno de los primeros sucesos paranormales acontecidos en la España del siglo XX, más concretamente en Valencia, fue el que tuvo lugar en la casa del Duende de Esparto. En esta casa, llegado el mes de mayo, un fenómeno poltergeist comenzó a producirse. Todo se centraba en una casa en la Plaza del Esparto, donde vivía la familia Colomero. Los Colomero aseguraban escuchar extraños ruidos en la vivienda a las mismas horas; por la mañana temprano, por la tarde y a altas horas de la madrugada. E incluso algunos habitantes del edificio también aseguraban escuchar el acontecimiento paranormal. Tal fue la noticia que todo el vecindario se torno de terror y desconcierto ante los sucesos extraños de la familia de la casa. La noticia se difundió rápidamente por la ciudad y comenzaron a llegar a Valencia multitud de personas en busca de respuestas, o simplemente arrastradas por el morbo de aquellos ruidos del más allá. El 6 de Julio de 1915, un grupo de guardias civiles ordenados por el Gobernador Civil Sr. Motilla, junto con el inspector provincial Rodríguez, el jefe de policía, Oliveras, y el capitán Alicart, fueron los encargados de registrar el inmueble minuciosamente e investigar el caso. Según los informes policiales textualmente: “A las diez de la noche comenzaron los ruidos. Estos eran más perceptibles en los tabiques ligeros que en las paredes llamadas vulgarmente maestras” La búsqueda no fue como se esperaba, ya que no encontraron ninguna señal de donde podrían proceder aquellos ruidos, por lo que dieron una explicación al suceso: “He aquí la causa: Dos camas, un armario que antes no lo era, una pared mediera que divide dos casas, un tabique vibrante, o que debe vibrar. Todo esto produce los ruidos seguramente” Con tal respuesta se marcharon, pero los ruidos no cesaron. Todo lo contrario, estos fueron poco a poco incrementándose cada día en la casa de los Colomero. Y seguían llegando más y más curiosos a la Plaza del Esparto para poder ver o escuchar con sus propios oídos al “Duende” de la casa. Todo esto repercutió en peleas de personas que se agolpaban allí, supongo que por diferentes opiniones al respecto. Ya el “Duende del Esparto” era famoso en el lugar, y un aliciente turístico para todo aquel que pasará por Valencia. Era la portada de los diferentes periódicos españoles, y todo ello aumentaba los incidentes y los problemas a la ciudad. Un ejemplo de estos: Las Provincias: “La Casa de los Ruidos. Nueva estrategia de la fuerza pública. Un reto a los espíritus y una contestación inmediata. Las autoridades en ridículo” Levante: “La casa Misteriosa: la cosa se pone cada vez más seria. Los ruidos siguen en distintos sitios. Una inspección y dos registros sin resultados” Pueblo: “La Casa de Tócame Roque: Brujas y almas en pena. Los ruidos del nº 7. El descubrimiento de un juez. Las autoridades en ridículo. Carga brutal de la policía” Las iglesias más cercanas realizaban misas y ceremonias especiales para pedir por aquellas almas que se manifestaban en la casa o para ahuyentar a las ánimas del Purgatorio. Además, con todo el revuelo ocasionado por el supuesto poltergeist, el Ayuntamiento tomo parte y mandó al arquitecto jefe municipal, el Sr. Aymami para que se investigara más afondo las calles cercanas al lugar. El Sr. Aymami, introdujo micrófonos en diferentes tabiques donde se producían los ruidos y revisó todo el alcantarillado, aparte de diferentes puntos importantes de la estructura de la casa. Pero su búsqueda fue negativa, ya que no pudo encontrar nada para poder dar una explicación a tal suceso. Así pues, nunca se supo de donde procedían aquellos golpes (raps), y tampoco el por qué de estos. El 13 de Julio de 1915, los fenómenos desaparecieron sin dejar rastro. Y a día de hoy no se han vuelto a producir más en la casa nº 7 de la Plaza del Esparto, en Valencia. El arca de Noe La Biblia, en el libro del Génesis (capítulos 6 al 9) nos narra la extraordinaria historia del diluvio universal y el arca que fue construida para salvar la raza humana y preservar la creación. Pero, ¿tenemos vestigios de que realmente el arca existió? Cuando Dios observó la violencia, la maldad y, en definitiva, los pecados del género humano, decidió borrarlo de la faz de la tierra, acabar con todo. Y lo haría provocando un gran diluvio cuyas aguas arrasarían la superficie del planeta. No obstante, reconoció a un hombre bueno, a un hombre justo: Noé. Él sería el elegido para preservar la dinastía del hombre. El creador avisó a Noé de lo que iba a ocurrir, y le dio instrucciones detalladas de qué debía hacer para salvarse él, su esposa y también a sus hijos Sem, Cam y Jafet (así como sus respectivas mujeres). Su misión era construir un arca en la que, además de su familia, introduciría siete parejas de cada uno de los animales puros y una pareja de los impuros. Con suficiente alimento para todos. Las indicaciones fueron precisas: Un barco con forma de casa y un tejado a dos aguas. Multitud de estancias. 300 codos de eslora, 50 codos de manga y 30 codos de puntal. Las medidas, aunque de todo punto insuficientes para la diversidad animal del planeta, sí son adecuadas para la navegabilidad y los rigores de las aguas bravas. Según las escrituras, llovió durante 40 días y 40 noches. Después, las aguas fueron descendiendo en su nivel, y el arca fue a asentarse sobre el monte Ararat. El monte Ararat se halla en la actual Turquía, y tiene 5.165 metros. En 1959 un piloto aéreo turco tomó unas fotografías del monte, en las que parecía vislumbrarse los restos de un barco, algo que corroboraron expertos como el experto estadounidense en fotogrametría Brandenburger, posteriormente. Sus dimensiones coincidían, además, con las medidas del arca descritas en la Biblia. También el explorador francés Ferdinand Navarra visitó el monte en varias ocasiones, en los años 50, llegando a encontrar un gran madero tallado, que debió pertenecer a una enorme estructura más compleja. Llevó los restos a Francia para ser estudiados. Estas son algunas de las exploraciones que hicieron soñar al hombre moderno con la demostración fehaciente de las palabras del Génesis. Se han sucedido, a lo largo de los años, diversas expediciones, la mayoría de ellas fracasadas. En otras, no se obtuvieron resultados concluyentes. No podemos todavía afirmar ni negar la realidad del arca. Es cierto que existe una anomalía en el monte Ararat, que todavía no ha podido ser demostrada, confirmada, ni desmentida. No obstante, si el descubrimiento de una milenaria arca de madera en dicho monte se produjese, lo que conseguiríamos no sería una respuesta a una pregunta sino, probablemente, cientos de preguntas sin respuesta Las misteriosas luces de Marfa en Texas Las luces misteriosas son visibles durante las noches claras, cerca de Marfa, en el estado norteamericano de Texas. Hubo miedo y superstición en el pasado. Hoy en día, esas luces siguen siendo un enigma para la ciencia, amén de un importante enclave turístico. Robert Reed Ellison fue el primero en informar acerca de estas luces en 1883. En un primer momento pensó que podían ser fogatas de los indios apaches, pero más tarde, los investigadores precisaban que, durante el día, no se lograban encontrar restos de cenizas u otros elementos de pruebas de que fueran fuegos los que provocaban aquellas luces. Una vecina de la zona, la señora Giddens, contaba cómo en una ocasión su padre se perdió en una ventisca. Las luces aparecieron y hablaron con él, informándole de que iba en dirección equivocada. Las luces lo guiaron hasta una cueva, y una gran bola de luz permaneció con él hasta la mañana siguiente, cuando por fin pudo encontrar el camino a casa. Las leyendas que corren entre los habitantes del lugar hablan de que las luces representan a los colonos que fundaron estas tierras, o bien señales de los mineros que buscaban oro en este lugar. Incluso llegaron a pensar que era Pancho Villa y sus hombres que se desplazaban por las montañas. Otras leyendas son las que cuentan los indios americanos. Para ellos, las luces son guerreros vengativos que tratan de atraer a los soldados a alguna trampa o una tribu en busca de su jefe. Para otros representan a un antiguo jefe apache que guarda así aquellas historias para que nadie pueda robarle el oro que esconden. Las luces son de color blanco, amarillo y naranja. La ciencia ha podido demostrar que las luces existen en realidad, pero aún no ha podido precisar ni lo que son ni de dónde proceden. Algunos creen que es un resplandor de algo, pero los científicos tampoco pueden precisar a este respecto qué refleja o cómo puede hacerlo. La única razón que se ha podido postular con más fuerza es que las luces se tratan de gases que emiten los pantanos cercanos. Por la noche, el gas de las aguas estancadas puede provocar estos reflejos en el cielo. Aún así sigue siendo una teoría de poco peso. Otras explicaciones razonables son las que indican que las luces pueden ser causadas por hechos similares a los que producen los espejismos, provocadas por las condiciones atmosféricas cuando el frío y el aire caliente crean un efecto visible al doblar la luz. Lo que sí sabe la ciencia, y no nos cabe duda de ello, es que no se sabe qué nos quieren decir aquellas luces… ni porqué están ahí… Teorias sobre la Atlantida “Más allá de las columnas de Hércules“. Fueron las palabras que nos legó Platón en sus diálogos de Timeo y Critias; las únicas indicaciones plausibles para localizar un reino mitológico, la Atlántida, un lugar fantástico, colmado de riquezas y avanzado tecnológicamente. Las ansias por traspasar fronteras humanas y descubrir imposibles; la fe que siempre hemos puesto en que hay seres superiores y sociedades por encima de la nuestra nos ha embarcado a lo largo de la Historia en la búsqueda de nuestros propios límites. Encontrar la Atlántida es un reto, una frontera que marcaría el límite de una nueva era. Es la posibilidad de encontrar lo sobrehumano, la perfección que todos ansiamos para nuestra sociedad. Es algo más que descubrir una civilización perdida. Se trata de demostrar la posibilidad de que haya culturas superiores, sociedades muchos más desarrolladas que las actuales, e intentar aprender de ellas. Sin embargo, ocultas en el fondo del mar, quizás a sabiendas de adónde podría conducir su descubrimiento y del uso que podría darse de esos nuevos conocimientos, las ruinas de aquella mítica Atlántida permanecen escondidas nadie sabe dónde. Aún así, durante siglos y siglos se ha estudiado de todas las maneras posibles su localización exacta, y el punto de partida ha sido siempre esas “columnas de Hércules”. Estas se encuentras en el Estrecho de Gibraltar, por lo que lo lógico era determinar que “un poco más allás de las columnas”, podría ser en las cercanías de las Islas Canarias. Durante años ha sido la teoría más extendida. Sin embargo, más allá de este lugar, hay otros muchos lugares que se han ido estudiando. Son éstos los más nombrados: - El Atlántico central Se llegó a sugerir que el dorsal existente en el fondo del mar, desde las Azores hasta las costas de Islandia, durante algún tiempo estuvieron por encima del mar. Fue una de las primeras teorías que se estudiaron, y una de las más apoyadas hasta el siglo XX. Sin embargo, se ha podido demostrar que esa dorsal en forma de S no se está hundiendo cada vez más, sino que, al contrario, su movimiento es de elevación, por lo que cada vez está más alta. Esta teoría está actualmente desechada. - América del Norte. Las teorías sobre la Atlántida han implicado a grandes personajes de la Historia. Nombres como los de Cristóbal Colón se han unido alguna vez a la causa por averiguar su paradero. De sus relatos se obtuvieron, o se intentaron aplicar, algunas teorías en las que se creía ver en aquel continente algunos de los rastros de la antigua Atlántida. Incluso el escritor Francis Bacon, en su libro “La Nueva Atlántida” equipara a aquella tierra con la mencionada por Platón. Sin embargo, esta teoría también se ha desechado, en este caso por motivos étnicos y culturales, ya que los indicios que se tienen de las sociedades americanas antiguas no se asemejan en nada a las que creen tuvieron en la Atlántida, mucho más avanzada cultural y socialmente. - Los puentes continentales Bien es sabido que hace muchos siglos el continente africano estuvo unido tanto a Europa como a América del Sur. Algunas teorías, débiles, abogaron porque algunos de esos puentes que unían los continentes coincidiera con la tierra buscada. Sin embargo, los geólogos echaron pro tierra esta teoría al afirmar que esos puentes continentales dejaron de existir hace varios millones de años, en fechas anteriores a cuando se data el reino de la Atlántida. - La isla de Bimini en las Bahamas Es ésta una de las teorías más fantásticas que pueda imaginarse, ya que se basa en una “visión” de un curandero. Éste afirmó haber viajado en el tiempo y en esa transgresión temporal, dijo haber conocido el reino de la Atlántida. Sus visiones que describió detalladamente, coincidían con lo mencionado por Platón. Edgar Cayce, el visionario, de 1945, afirmó que los atlantes conocían la ciencia de la fisión nuclear, y que fue en una explosión cuando el reino fue destruido totalmente. Cayce situó aquel reino bajo la isla de Bimini en las Bahamas, y además predijo que 23 años después, en el año 1968 se descubriría algo relacionado con los antiguos templos que allí había. Inicialmente aquello no fue tomado muy en serio hasta que 23 años después, en 1968, tal y como había predicho Cayce, un zoólogo, Valentine, descubrió bajo la isla de Bimini las estructuras de una formación pétrea correspondiente a un fabuloso puerto muy antiguo que se había hundido. el muro que rodeaba el puerto medía 600 kms. de longitud. desde entonces, las controversias acerca de este muro de piedra han estado a la orden del día, pues algunos geólogos afirman que se trata de una formación natural, mientras que otros creen ver en esas piedras el trabajo de la mano humana. - Las Islas Cícladas Es la teoría más moderna y la más apoyada últimamente. Son muchos los que piensan que Platón se equivocó al mencionar que la Altántida estaba “más allá de las columnas de Hércules”, y que tampoco fue en el 9.000 a.C. sino en el 900 a.C. Aproximadamente, por aquellos años en el Mediterráneo ocurrió una gran catástrofe que cambió toda la fisonomía de la zona. La isla de Minas de Kalliste, la actual Santorini, estalló como consecuencia de una erupción volcánica. Fue tal el cráter que se abrió, que la mitad de la isla se hundió bajo el mar. A la lava y ceniza que expulsó y que prácticamente devastó la isla, se le unió la gigantesca ola que se levantó y que acabó por arrasar las costas más cercanas. La ola, de 60 metros de altura, llegó a una velocidad de 240 km/h. hasta las costas de Creta y se adentró hasta la misma Knossos, anegándola. Por el otro lado, siguió su camino hasta las costas de África, adentrándose en el continente y barriendo todo el litoral africano. Hay, incluso, quien busca en el Antiguo Testamento rastros de aquel suceso al afirmar que la separación del Mar Rojo del que se habla en el éxodo de los israelitas, fue ni más ni menos que consecuencia de aquella ola. Por otro lado, la sociedad atlante tiene sus mayores semejanzas en cuanto a cultura y tradiciones, con la sociedad minóica, otro punto de encuentro en el que se apoyan las teorías que afirman que las ruinas de la Atlántida se encuentran en el mismo centro del Mediterráneo, junto a las costas de Grecia. Han pasado siglos desde entonces. Muchos, Y nadie ha sido capaz de confirmar nada de cuanto se leyera un día en los textos de Platón. ¿Existió realmente aquella Atlántida? y si es así, ¿dónde está? y ¿por qué no se ha encontrado hasta ahora?. Quien sabe si alguna vez se encontrará algo. Quien sabe si en algún tiempo remoto se podrá descubrir que fue de aquella sociedad fantástica… La Sala de Ambar, un misterio imperial http://sobreleyendas.com/wp-content/uploads/2008/07/sala-de-ambar.jpg Cuando Catalina entró en la Sala de Ámbar quedó maravillada ante semejante belleza. Desde que la viera por primera vez en San Petersburgo había quedado prendada de ella y había deseado trasladarla completamente a su palacio en Tsarskoye Selo. Setenta y seis soldados había necesitado para trasladarla a cuestas, panel a panel, durante seis días. Y aún así, no habían sido suficientes como para cubrir toda la sala, por lo que los huecos en las paredes los habían rellenado con otros mosaicos y con espejo. Además, los bajos de la Sala los habían tenido que pintar en el mismo color miel. Pero ahora, al fin, aquélla era su maravilla. La que todos considerarían desde entonces como la “Octava Maravilla del Mundo“. Allí, frente a esa Sala, pude revivir su misteriosa historia, la que la llevó a ser trasladada por primera vez desde Charlottenburg en Berlín, hasta San Petersburgo, a la residencia imperial del zar Pedro el Grande, en el año 1717, como regalo del emperador alemán Federico Guillermo I de Prusia. En San Petersburgo fue instalada la Sala de Ámbar en el Palacio de Invierno, pero años después fue la Emperatriz Elisabeth quien la mandó llevar hasta el Palacio de Catalina en Tsarskoye Selo en el año 1755. Fue dos años después cuando la zarina Catalina mandó instalar cuatro mosaicos traidos especialmente de Florencia para completar el trabajo, y encargó la obra al maestro Rastrelli. Allí se acopló, entre otros muebles, una cómoda que había sido realizada por unos ebanistas de Berlín en el año 1711. Curiosamente, casi 250 años después de que se instalara aquella Sala de Ámbar en el Palacio de Catalina, lo único que se conserva es esa cómoda, que apareció en 1997 en un almacén, abandonada, del Museo de Artes Aplicadas de Berlín, y uno de los mosaicos florentinos, el llamado de “los sentidos del tacto y el olfato“, que un tal Achtermann intentó vender en ese mismo año por cinco millones de marcos, tras haberla encontrado en el desván de su casa. Pero, ¿cómo desapareció? ¿qué ocurrió con aquella maravilla imperial de ámbar y qué se ha hecho de ella?… … lo cierto es que durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes, ávidos de recopilar obras de arte por todo el mundo, saquearon el Palacio de Catalina cuando llegaron hasta la ciudad rusa. Y una de las habitaciones desmanteladas totalmente fue, precisamente, el famoso Salón de Ámbar. Corría el año 1941 cuando los soldados de la Werhmacht se llevaron todos aquellos paneles dorados hasta el castillo de Königsberg. Sin embargo, no sería ese su último traslado, pues cuatro años después, a punto de caer ya el régimen nazi, el Salón de Ámbar fue nuevamente trasladado a un sitio desconocido. Fue la última pista que se tuvo de aquella maravilla coral. Desde ese preciso momento, comenzaron a surgir las leyendas que han dado vida a este misterio; se han contado todo tipo de historias, pero quizás la más fundada fuera la de que aquellos paneles acabaron en una mina perdida cercana al Báltico, donde quizás se quemaron. Las teorías se fueron haciendo cada vez más fuertes, y no hace mucho, Peter Haustein, un enamorado de la Arqueología, además de Diputado alemán y al mismo tiempo estudioso y buscador durante diez años de la Sala de Ámbar, encontró y descifró unos documentos de un oficial de la antigua Luftwaffe alemana, ya fallecido. Segun estos documentos, bajo una mina abandonada cerca de la frontera con la República Checa, en Deutschneudorf, habría escondido un gran tesoro de obras y joyas valiosas, expoliados por los nazis durante los años de la Guerra, y entre ellos, podría estar el famoso Salón de Ambar. Sin embargo, y como la historia no podía acabar siendo desvelada tan fácilmente, comenzó a extenderse el rumor de que aquel pasadizo minero podría estar cargado de bombas y trampas… y así, en febrero pasado comenzaron las excavaciones para sacar a la luz aquel famoso tesoro oculto… Mientras tanto, como buenos turistas, de lo más que podemos disfrutar ahora mismo, aparte de aquella cómoda y aquel mosaico recuperado (que por cierto había sido robado por el padre del chico que intentó venderlo cuando era soldado nazi), es de una reconstrucción idéntica a la original, hecha con el mismo material y emplazada en el mismo lugar que estaba la famosa Sala de Ámbar. Seis toneladas de ámbar y veinticuatro años de trabajo fueron necesarios para inaugurar en mayo de 2003 esta fantástica maravilla. Ahora que aquel misterio se ha hecho un poco más famoso gracias al libro de Matilde Asensi, “El Salón de Ambar”, quien sabe si nos encontraremos a poco tiempo de volver a encontrar una de las grandes maravillas artísticas del mundo. La tumba de Tutankamon: comienza la maldicion “Cosas maravillosas“, dijo Howard Carter, respondiendo a la pregunta de Lord Carnarvon por lo que veía en su interior. Y acto seguido acabó por romper el sello de la entrada y deslizándose cámara adentro buscó aquel fabuloso tesoro escondido entre las arenas y las piedras del Valle de los Reyes durante más de 3.000 años. Nada más entrar pudo observar que la tumba ya había sido profanada anteriormente; sin embargo, extrañamente, los ladrones nada parecían haberse llevado. Tras aquella segunda puerta la luz de sus antorchas iluminaron el mayor tesoro que ningún arqueólogo pudiera imaginar antes: figuras de animales, estatuas, joyas, oro. El silencio se hizo aún más sepulcral; todos los invitados a la apertura quedaron absortos ante semejante belleza. Carter se dio cuenta inmediatamente de que había cambiado la Historia para siempre, que su descubrimiento había sido el más importante de toda la historia de la Egiptología hasta ese momento, y probablemente en muchos años más. Y aún les faltaba por visitar la cámara mortuoria. La tumba tenía cuatro cámaras; en la tercera de ellas estaba la Sala del Tesoro en la que una colosal estatua de Anubis guardaba y protegía el cofre donde se guardaban los órganos de Tutankamón. La última era la cámara mortuoria, y al fin, Carter pudo constatar que los sellos estaban intactos. Las consecuencias fueron inmediatas: la momia aún estaba dentro, y, desde ese momento, los ojos del mundo se volvieron hacia aquella expedición a la que se seguía con una mezcla de expectación, emoción pero también temor. Las primeras muertes no tardaron en llegar. Apenas siete semanas después de haber abierto la cámara mortuoria, lord Carnarvon, el mecenas de la expedición y mejor amigo de Howard Carter, murió por una neumonía. O al menos eso es lo que figura en su certificado de defunción, pues algunos científicos aseguran que fue por una septicemia, producto de una infección en una herida que se hizo y que desembocó en aquella neumonía fatal el 5 de abril de 1923. En un país como Egipto, tan espiritual, donde el hogar eterno es el lugar donde moran los ka o almas de los muertos, aquello fue la primera señal de que una maldición se había lanzado sobre aquel descubrimiento. Máxime cuando, supuestamente, cuentan que aquel mismo día de abril de 1923, las luces de todo El Cairo se apagaron, y el fiel perro de Lord Carnarvon, a miles de kilómetros de distancia, en su Inglaterra natal, cayera muerto en aquel mismo instante en que su amo había muerto. Sin embargo, aquella muerte no había sido la primera. Durante meses Howard Carter había estado excavando toda aquella zona en busca de una misteriosa tumba y de un desconocido faraón que podría estar enterrado por allí. Ansiaba encontrar a Tutankamón, pero hasta entonces la búsqueda había sido en vano. Dicen que cierto día Carter se presentó con un canario, y que cuando le preguntaron, aclaró que era para que le trajera suerte. A los pocos días de estar el canario en el campamento, sus ayudantes lo avisaron de que habían desenterrado lo que parecían unos escalones que bajaban a algún sitio. La habían encontrado. A fin de cuentas, parecía que aquel pájaro sí les había traído suerte. Pues bien, el mismo día en que Carter abrió la cámara mortuoria, una cobra, considerada el animal sagrado asociado a los faraones, atacó al canario y lo mató. Los trabajadores egipcios empezaron a murmurar que era el espíritu de Tutankamon encarnado en aquel animal. Seis meses después de la muerte de Lord Carnarvon, falleció su hermano Aubrey tras ser operado, aparentemente sin importancia. Arthur Mace, el ayudante personal de Carter murió al poco de una pleuresía. En 1926 lo hizo el egiptólogo francés que había asistido a la apertura, Georges Bendi, al caerse en las escaleras visitando la tumba. Otro de los visitantes diplomático, un príncipe egipcio, murió tiroteado. Un compañero del francés, el egiptólogo egipcio James Breasted lo hizo de una infección; George J. Gould, norteamericano, se resfrió en la tumba y murió poco después. Richard Bethel, secretario personal de Carter, lo encontraron muerto de un infarto, y poco después, fue su padre, el que se suicidó tirándose por una ventana, y así hasta una veintena de extrañas muertes. ¿La maldición? ¿pura casualidad? ha habido tumbas en las que se han encontrado tablillas grabadas con una maldición, costumbre que tenían desde que estas tumbas eran saqueadas, como medio para ahuyentar a los ladrones. Sin embargo, Howard Carter siempre mantuvo que nunca encontraron una tablilla así. Ha habido científicos que adujeron que todo se debió a la inhalación de gases, pero siempre se suelen tomar las medidas necesarias sabiendo que una tumba cerrada durante tantos años expulsa al exterior en su momento de la apertura infinidad de bacterias. Generalmente, suelen dejar la tumba abierta dos días, para que se airee, antes de entrar. De todos modos, lo cierto es que no hay nada lógico que induzca a pensar que hay una maldición y el mejor ejemplo de ellos es Carter, el más implicado, a quien no ocurrió nada. Pero como decíamos en nuestro primer artículo sobre la maldición de Tutankamon, subyace en la mentalidad social que a quienes profanan una tumba, siempre debe sucederles algo. Profecias sobre el nazismo Hitler es una de las figuras más estudiadas no sólo desde el punto de vista histórico, sino también desde el esotérico. Todos los terribles sucesos que se produjeron en torno a sus ideales y sus actos debían tener un origen más allá de lo puramente personal; en algún momento de la Historia, aquellos fatídicos años de la Segunda Guerra Mundial debían haberse predicho de algún modo, de igual manera que lo estuvieron las batallas napoleónicas o la Primera Guerra Mundial. Los investigadores indican que las primeras profecías sobre el nazismo se remontan a la mismísima Biblia, y más concretamente, en el Antiguo Testamento, en los libros de Esther y de Daniel, profeta menor. Sin embargo, estas profecías no alcanzan la exactitud que muchos años más tarde tuvieron las profecías de Nostradamus o de Stormberger. En la Biblia sólo se hacen alusiones indirectas a este régimen nazi, no como algo que estaba por suceder, sino por hechos que concuerdan con sucesos ocurridos en la Gran Guerra de modo que sólamente se establecen paralelismos. Así, Esther habla de Amán, maestro y segundo al mando tras Jerjes, el gran Rey persa. Políticamente, Amán había tenido que luchar por su puesto de privilegio con Mardoqueo, un judío, un listo rival que siempre estuvo maquinando contra él. Amán, desde su llegada al poder, estableció una fuerte política antisemita, pues según él, había demasiado predominio hebreo en la sociedad persa. Es el primer paralelismo que se establece con los ideales de Hitler. Sin embargo, tras bastante tiempo, Amán acabó por ser derrotado y murió colgado junto a sus diez hijos. Sin embargo, el misterio radica en que en el libro de Esther aparecen tres cifras junto a este hecho. Estos tres signos hebreos equivalen al año 5707 del calendario judío, equivalente al mismo tiempo al año 1946 de nuestro calendario, año que como todos sabemos fue el de los juicios de Nuremberg en el que los once principales dirigentes vivos del régimen nazi fueron condenados y colgados. El segundo paralelismo no viene solamente por esa extraña fecha anotada en el libro de Esther, sino por el número de muertos, once en ambos casos, y por el mismo final, colgados. Por otro lado, el libro de Daniel hizo mención a Antíoco IV Epífanes del que dijo literalmente “surgirá al fin en lugar de éste un hombre despreciable, quien no se conferirá dignidad real, sino que se introducirá mediante la astucia y se apoderará del reino a fuerza de intrigas“. Los creyentes de las profecías sobre el nazismo ven en este Antíoco el antecedente profético de Hitler, pues tamibén éste último consiguió el puesto gracias a su tremenda astucia y a las muchas intrigas que realizó hasta que logró ser nombrado Führer. Como Antíoco, del que en su momento profetizaron su muerte diciendo “vendrán contra él las naves de los quittim, y tendrá que desistir…“, y que acabó ante las naves romanas, Hitler lo hizo cayendo ante el poderío americano, primer paso para inclinar definitivamente la balanza en favor de la Alianza. Las posteriores profecías sobre el nazismo fueron periflando más claramente los hechos que se sucedieron en el siglo XX, y tanto Nostradamus en el siglo XVI, en sus célebres Centurias que predijo que de Occidente vendría un niño joven y podre que seduciría con su lengua y tiranizaría la Tierra, un hijo de Alemania que no observaría ley alguna, como siglos después en el XIX, Stormberger quien predijo que después de una primera gran guerra, dos décadas después vendría una segunda aún más larga, reflexionaron y avisaron sobre la aparición de un lider natural que arrasaría al Mundo. Predicciones astrológicas, los misterios del tercer Anticristo, el que está por llegar, las tesis sobre el esoterismo y las esvásticas, son todas tesis lo suficientemente arraigadas como para prestarles al menos un momento para conocer un poco mejor su Historia, y si hoy lo hemos hecho comenzando por sus origenes, en un próximo capítulo nos centraremos en Nostradamus, el más reconocido profeta de la Historia de la Humanidad. Fin...
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