Buenas linces! Hoy les traigo una segunda parte sobre Quinto Sertorio en Hispania. Espero que les guste Si quieren la primera parte click AQUI Alianza con Mitridates: Ese mismo año 75 AC, Sertorio, viendo la desproporción numérica a la que se enfrentaba y sufriendo carencia de medios, sobre todo botines y dinero con que contentar a sus soldados, se decidió a sellar un pacto de mutuo apoyo con el rey Mitridates del Ponto, el mayor enemigo de Roma, el cual estaba preparando una nueva guerra en Asia Menor. Sertorio envió a Asia una pequeña parte de sus tropas al mando de Marco Mario, uno de los senadores que habían huido de la dictadura de Sila. A cambio de estas experimentadas tropas, Mitridates se comprometió a pagar a Sertorio la increíble cantidad de 3.000 talentos, dinero con el que Sertorio podría abastecer durante mucho tiempo a sus soldados. Mitridates aprovechó que los ejércitos romanos estaban en Hispania para iniciar a fines del 75 AC su nueva ofensiva contra Roma, invadiendo Armenia, reino aliado de los romanos, como primer paso. Pese a la ofensiva de Mitridates, Roma no distrajo fuerzas del frente de Hispania y Sertorio se tuvo que prepara para enfrentar una nueva ofensiva el año próximo. En el año 74 AC la guerra se endureció, pues tanto Sertorio, que usa la táctica de tierra quemada, como Pompeyo y Metelo consistía en atacar las ciudades para forzar a Sertorio a entablar batalla. Este mismo año Pompeyo, siguiendo su estrategia, asedió Palantia (Palencia), logró incendiar la muralla de la ciudad, que había socavado mediante troncos de árboles, pero Sertorio le obligó a abandonar el asedio. Otra estratagema de Pompeyo, indicativa de su forma de actuar en la guerra, fue la empleada en la toma de Cauca (Coca), introduciendo en ellas soldados disfrazados de enfermos que solicitaban atención médica. Los optimates fracasaron en su intento de tomar la capital sertoriana Calagurris (Calahorra, Rioja), la sometieron a un duro e infructuoso asedio, pero Sertorio acudió en su ayuda y levantó el asedio. Los gubernamentales perdieron 3.000 hombres en el intento, pero se hicieron con gran parte de las ciudades de la meseta, gracias a pactos mayormente. Era la nueva estrategia optimate, recurrir a la diplomacia y además, desde Roma conceder la amnistía a todos los populares que abandonen las armas, con lo que muchos generales de Sertorio lo abandonaron y este perdió gran parte de su legitimidad, pues basaba su lucha en ir contra la tiranía de los optimates que dominaban Roma, y ahora esta había desaparecido. Tras un nuevo invierno, en el 73 AC, Pompeyo, esta vez en solitario, inició de nuevo la campaña contra Sertorio. Pompeyo tomó las ciudades de la ”Celtiberia” (centro este de Hispania) que apoyaban a Sertorio, asimismo tomó las importantes ciudades sertorianas de Tarraco (Tarragona) y Dianium (Denia), en el Levante Español. Sertorio, viendo como Pompeyo le comía terreno y viendo como sus aliados empezaban a plantearse la conveniencia de la alianza que mantenían con él, decidió hacerse fuerte en el valle del río ”Iber” o Ebro, entorno las ciudades más fieles: Ilerda, Hosca y sobre todo en su capital, Calagurris. Pompeyo había conseguido por fin ganar la ventaja estratégica con esta última ofensiva, dejando a Sertorio en una precaria posición, ya que cada vez tenía menos aliados que abastecieran a su ejercito. Muerte de Sertorio: Pero el principal problema de Sertorio no era Pompeyo, sino su propio aliado Marco Perpena, el cual trataba a los hispanos injustamente, provocando el descontento de éstos y varias deserciones. Perpena buscaba obtener el mando supremo y no cesaba de levantar a sus soldados romanos en contra de Sertorio, al que acusaba de cobarde por sus métodos guerrilleros, y en contra de su política filantrópica con los hispanos, a los que Perpena consideraba como ”bárbaros inferiores”. Las continuas deserciones y motines, provocados por las maniobras de Perpena, fueron minando a lo largo del año el ejército de Sertorio. Finalmente, Sertorio, viéndose acorralado y presa de furia por las deserciones de sus aliados hispanos, decidió castigarles de la peor forma; asesinando a gran parte de los jóvenes estudiantes de la academia de Hosca (Huesca), muchos de los cuales eran hijos de jefes hispanos. Los jóvenes supervivientes fueron vendidos como esclavos. Este horrible crimen es explicable por el sentimiento de frustración de Sertorio, el cual había dado todo por sus aliados, mejorando su calidad de vida y dándoles el bien más preciado, la libertad, pues Sertorio siempre fue democrático, aceptando las decisiones que el Senado Hispano que había creado tomaba. El abandono de sus aliados cuando la fortuna le daba la espalda fue el colmo para Sertorio, y de ahí que ordenara ese horrible crimen. ”Por mi parte, no creo que una virtud decidida y razonada pueda degenerar por ningún accidente en el vicio opuesto, aunque no es imposible que los mejores propósitos y caracteres bajo el embate de calamidades injustamente padecidas cambien en sus costumbres; y esto es lo que me parece que sucedió en Sertorio; cuando vio que le dejaba la fortuna, irritado por los mismos acontecimientos, se hizo cruel contra los que le ofendían”. Plutarco. La conjura de Perpena daba sus frutos y éste se decidió a acabar de una vez por todas con Sertorio. En el año 72 AC y tras conjurarse con varios de los comandantes de Sertorio, Perpena aprovechó una cena del estado mayor para lanzarse junto a los otros comandantes sobre Sertorio. Entre todos le agarraron y le cosieron a puñaladas, sin que Sertorio pudiera siquiera defenderse. ”Pero cuando Perpenna tomó una copa de vino y la dejó caer en el acto de estar bebiendo haciendo gran ruido, lo que era la señal convenida, Antonio, que estaba tendido al lado de Sertorio, le hirió con un puñal. Volvióse éste al golpe intentando levantarse, pero Antonio se lanzó sobre él y le cogió por ambas manos, de modo que, hiriéndole muchos a un tiempo, murió si poderse defender”. Plutarco. Sertorio Muerte de Sertorio. Autor J.G.Mencia Muerte de Sertorio. Autor Vicente Cutanda Muerte de Sertorio. Tras la muerte de Sertorio, los hispanos que aún quedaban abandonaron el campamento y pactaron su rendición con Pompeyo. Perpena, contento de que los bárbaros que tanto odiaba se fueran, quedó al mando de los soldados romanos del difunto Sertorio. Tras consumar su ambición y convertirse en el jefe supremo, Marco Perpena, demostrando que era un completo incompetente, decidió abandonar la guerra de guerrillas y enfrentarse con Pompeyo en campo abierto. Obviamente Pompeyo lo machacó, derrotándolo completamente y capturándolo. Perpena, para salvar su vida, ofreció a Pompeyo revelar los nombres de los aliados secretos que Sertorio tenía en el Senado, pero Pompeyo, temiendo que Sila desencadenara nuevas ”proscripciones”, decidió asesinar en el acto a Perpena. Tras la muerte de Perpena diversas ciudades se sometieron a Pompeyo, entre ellas Osca. También se sometieron los vascones leales a Sertorio. Sólo cuatro ciudades se resistieron: Tiermes, Uxama (Osma), Clunia y Calagurris, pero las cuatro fueron tomadas por los legionarios romanos. Cabe hacer especial mención a la obstinación final de Calagurris, en cuyo asedio según la propaganda de la época los sertorianos más radicales llegaron a la antropofagia antes de rendirse a las tropas pompeyanas. Este hecho trascendió tanto en la opinión pública que bien entrado el Imperio aún se hablaba de la “fames calagurritana”. La mayoría de los prófugos sertorianos huyeron a Mauritania o se unieron a los piratas cilicios. Tras su victoria, Pompeyo regresó a Roma apresuradamente para ”ayudar” a Craso sofocar la revuelta de esclavos de Espartaco, pero en el año 70 AC celebraría finalmente su ”triunfo” en Roma. Pompeyo celebrando su triunfo en las calles de Roma. Triunfo de Cneo Pompeyo. Pompeyo celebrando su triunfo en las calles de Roma.
Quinto Sertorio en Hispania [Parte 2]
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