Mandy Suzanne Smith busco a su pequeño Zachary del colegio, y observo que algo no andaba muy bien. Él niño tenía una pequeña erupción supuestamente por hiedra venenosa en los pies y en sus ojos, debido a esto su madre le aplico una crema calmante en los pies. Al día siguiente, todo su cuerpo estaba lleno de erupciones y comenzó a tener fiebre. La madre del pequeño no sabía qué hacer así que fue directo al hospital con su hijo.
Los doctores no estaban completamentes seguros de lo que le estaba ocurriendo a Zachary. Pensaron que se trataba de una infección viral, pero el tratamiento que le colocaron no hizo ningún efecto. Su estado era peor cada vez mas y las erupciones eran cada vez peor.
Una enfermera tenia el presentimiento de que Zachary tenía padecía del síndrome de Stevens-Johnson, esto se trata de una enfermedad muy extraña y peligrosa que afecta la piel. Generalmente comienza con varios síntomas parecidos a la gripe, pero puede convertirse mortal rápidamente.
Este síndrome de Stevens-Johnson es ocasionado por una reacción alérgica a varios medicamentos. Su madre Mandy estaba muy segura de que aquellas pastillas que le dio a su hijo Zachary días antes para calmar una migraña pudieron haber ocasionado el síndrome.
De pronto toda la piel de Zachary empezó a cubrirse de ampollas y a pelarse por completo. Ya que el 90% de su piel estaba cubierta por la enfermedad. Los doctores tuvieron que provocarle un coma artificial para poder quitarle la capa superior de la piel muerta que tenia y después envolverlo en un sustituto de piel artificial, para que de esta manera su cuerpo lograra comenzar a formar piel nueva.
Por suerte, Zachary un mes después logro salir del coma y su cuerpo empezó a recuperarse rápidamente y parecia no haber sufrido ningún daño de forma permanente por la enfermedad