¿Para qué sirven los Fidget Spinner?
El spinner no es más que un pequeño artilugio que cabe en la palma de la mano y consta de tres hélices con un centro giratorio para hacer rotar el juguete. En principio esa es precisamente la gracia, hacerlo girar, girar y girar. Y ya está.
Catherine Hettinger, una ingeniera química en prácticas, fue inicialmente acreditada por algunos periódicos de ser la inventora, en 1993 solicitó una patente para un "juguete girador". En una entrevista con The Guardian respondió que el origen del juguete venia de cuando ella padecía miastenia gravis, una enfermedad autoinmune que no le permitía jugar con su hija. En 2004, Hettinger perdió la patente por no poder pagar los 400 dólares estadounidenses que se le pedían por los derechos de renovación. Un par de décadas después, sin embargo, el invento se hizo muy popular y se venden millones de unidades en todo el mundo. Su gran popularidad entre los escolares ha hecho que en algunos colegios se hayan llegado a prohibir ya que se considera que distraen al alumnado.
Muchos de ellos incluso se comercializan como herramientas de ayuda para pacientes con autismo, déficit de atención, estrés, ansiedad y hasta depresión, pues se venden para, presuntamente, aumentar la capacidad de enfoque.
Sin embargo, hoy se ha convertido en un juguete popular y, más que eso, en el eje de una controversia que involucra a las familias y la comunidad docente, ya que muchos colegios se han visto obligados a prohibir su uso, ante la avalancha de aparatos en clase.
Para algunos se trata de una moda, como el yoyó, el trompo, el cubo de Rubik y muchas otras, que terminará desapareciendo para fortuna de todos aquellos a los que hoy la cabeza les da vueltas buscando la forma de deshacerse de este artefacto.
