Hay veces cuando te ves en situaciones que no te encantan, y por más ideas que tienes no logras concretar. Te emocionas y empiezas con algo… que después termina abandonado en el cajón del olvido.

Cuando quieres encender una fogata, necesitas dos cosas: una chispa para iniciar el fuego y leña para mantenerla viva. La motivación sería la chispa, el impulso de emoción que te hace querer iniciar cosas difíciles. Los hábitos y la disciplina son la leña, lo que tus metas requieren para poderse concretar.
1. Pon tus prioridades en orden

¿Qué es lo más importante en este momento?
2. Conecta con tu motivación
¿Por qué quiero hacer esto?
¿Por qué es importante?
¿Realmente me voy a esforzar para conseguirlo? ¿Por qué?
¿Estoy dispuesta a enfrentar los obstáculos que surjan en el camino? ¿Por qué?
¿Qué pasa si no cumplo?

3. Haz tu objetivo tangible y medible

4. Olvídate del resultado
1 ) Tener la certeza de que tarde o temprano lo conseguirás.
2 ) Olvidarte del resultado y enfocarte en el proceso

Contesta a la siguiente pregunta:
¿Qué actividad harás repetidamente para que tu meta sea una realidad?
¿Qué actividad harás repetidamente para que tu meta sea una realidad?
5. Logra tu objetivo
Busca como incorporar la actividad en tu rutina diaria. Tal vez se te facilita a las 8 de la mañana, después de bañarte o a las 6 pm, cuando llegas a casa.
Esfuérzate por salir del hoyo y hacer las cosas de manera distinta. Ponte alarmas y notas para recordar el compromiso que has hecho con tu meta.
Esfuérzate por salir del hoyo y hacer las cosas de manera distinta. Ponte alarmas y notas para recordar el compromiso que has hecho con tu meta.

6. Crea tu ancla
mantenerte enfoque

Puedes hacer tambien:
7. Evalúa y mide tu progreso

[list]
-Registra tu avance -Revisa tu plan de acción: ¿Qué aprendí esta semana?
¿Mi acción diaria está funcionando?
¿La puedo mejorar?
-Celebra tus logros
¿Mi acción diaria está funcionando?
¿La puedo mejorar?
8. Enfócate en completar

Completar sí o sí, pase lo que pase, cueste lo que cueste – llegar al 100%.
9. Hecho es mejor que perfecto
Abandona tu perfeccionismo y deja de perder tiempo en los detalles. Suficiente y hecho es mejor que perfecto y por siempre a medias. Confórmate con hacer las cosas un 80% bien, el resto es vanidad.
