Fue poco antes del mundial de Sudáfrica 2010.
Mexxi había venido a la Argentina a pasar unos días de vacaciones.
Todos sabemos que es un gran jugador, pero es medio tímido y no se anima mucho a encarar a las mujeres.
El viejo de Mexxi que me debe algunos favores (pero esa es otra historia), me pidió que lleve al pibe a dar una vuelta por la noche porteña, a ver si lo hacía avivar un poco.
Lo llevé al boliche Esperanto, y las minas cuando lo reconocieron se le tiraban encima, pero el pibe muy lenteja no definía.
Entonces tuve que actuar yo, vi que estaba la Lopelito y le dije que Mexxi la quería conocer. Agarró viaje enseguida y la llevamos para un telo. El pibe no se animaba a entrar, entonces fuimos los tres pero en el telo no dejaban entrar de a tres, solo parejas.
Salimos del hotel y le dijimos a Mexxi que se metiera en el baúl del auto, que una vez dentro del telo lo metíamos a escondidas en la habitación y nos enfiestábamos los tres.
Cuando se metía en el baúl nos vió la cana y pensaron que lo queríamos secuestrar.
Estuvimos un rato en la comisaría, tuve que coimear al comisario para zafar (igual garpó Mexxi)
La única macana es que no me pude garch.ar a la Lopelito.