La altura máxima a la que un ser humano puede sobrevivir a una caída
El ser humano puede morir de maneras ciertamente “tontas”, en cambio, puede sobrevivir a caídas espantosas. La primera y posiblemente más famosa de todas fue la de Vesna Vulovic en 1972.
El problema con Vesna es que tuvo “ayuda” (entre otros, el carrito), o incluso el problema con el legendario Felix Baumgartner y su caída supersónica, es que tenía un equipo diseñado para ello. Por tanto, si sacamos de la ecuación todo aquello que no implique a una sola persona sin equipo, premeditación o ayuda “divina” en forma de carritos empotrados, tenemos que remontarnos a 1943 con Alan Magge.
El soldado fue capaz, a 6 mil metros de altura, de resistir los continuos desmayos por la falta de oxígeno a gran altitud. Toda una proeza que quedará para los anales de la historia pero, ¿qué ocurre si nos lanzamos desde una altura aún mayor? Según la NASA, a más de 19 mil metros nuestra sangre no lo podría resistir. Ahí tenemos la frontera, aunque los datos son “algo” limitados teniendo en cuenta que no existen casos.
Vivir sin dormir, ¿dónde está el límite?
en 1896, los doctores J. Allen Gilbert y George Patrick mantuvieron a un profesor y dos estudiantes despiertos en su laboratorio de la Universidad de Iowa durante 90 horas. Desde entonces, el hombre ha ido batiendo este curioso y peligroso récord hasta 1965. El joven de 17 años Randy Gardner se convertía en la persona que ha permanecido más tiempo voluntariamente despierta, nada menos que 264 horas (alrededor de 11 días).
¿Habría muerto de seguir despierto? En algún momento sí, aunque sólo sea por las secuelas derivadas de la privación del sueño, pero no sabemos cuánto tiempo más podría haber aguantado. Lo cierto es que ningún humano ha muerto por la falta de sueño, y por razones éticas evidentes, los científicos no pueden encontrar ese punto de ruptura en el laboratorio. Por tanto y hasta nuevos datos, las 264 horas de Gardner son el límite entre la vida y la muerte.
Y si aceleramos nuestro cuerpo, ¿dónde está el límite entre la vida y la muerte?
La aceleración lateral genera una cifra en nuestro interior debido a la asimetría de las fuerzas. Según los últimos estudios, a 14 G de aceleración lateral se pueden desgarrar los órganos. Una fuerza de 1 G es la fuerza normal de gravedad que sentimos en tierra firme, mientras que 14 G es igual a la atracción de un planeta 14 veces más grande.
En cambio, la aceleración hacia adelante o hacia atrás parece resultar más sencilla para el cuerpo, principalmente porque permite que la cabeza y el corazón se aceleren juntos. Experimentos militares en los años 40 y 50 con un “desacelerador humano”, una especie de trineo de cohetes que zigzagueaba de un lado a otro de la base de la Fuerzas Aéreas en California, sugieren que podemos disminuir a una velocidad de 45 G o el equivalente de la gravedad de 45 planetas como la Tierra, y todavía vivir para contarlo.
Aunque no está comprobado, los investigadores sugieren que a partir de 50 G nos convertiríamos en papilla.
Y la radiación, ¿dónde está el límite?

Para el ingeniero nuclear, P. Caracappa, el límite está en 5 y 6 Sieverts (Sv es la unidad derivada que mide la dosis de radiación absorbida). En estos casos y según el experto, en pocos minutos desmenuzará demasiadas células como para que nuestro cuerpo puedo arreglarlo de inmediato.
Podemos comparar con lo ocurrido en Fukushima. Algunos trabajadores de la central nuclear japonesa absorbieron entre 0,4 y 1 Sv de radiación por hora mientras se enfrentaban al desastre nuclear. Aunque sobrevivieron en el corto plazo, el riesgo de cáncer de por vida aumentó exponencialmente.
¿El tiempo que podemos sobrevivir sin beber agua?
Por si alguno no lo sabía, somos aproximadamente un 70% de agua, lo que significa que necesitamos mantener esos niveles más o menos estables. El sudor, la orina, la respiración, las lágrimas o incluso las heces, todo en conjunto nos obliga diariamente a recuperarnos bebiendo agua con frecuencia.
¿Cuánto tiempo se puede vivir sin agua? Es difícil saberlo, entre 3-5 días se puede aguantar si no hay prácticamente ejercicio. Más de 10 días debería suponer la muerte, probablemente antes.
¿El tiempo sin respirar?
O lo que es lo mismo, el tiempo que podemos aguantar sin enviar oxígeno al cerebro. Lo normal, salvo excepciones, es que sea de cuatro minutos. Sin embargo, el tiempo que una persona puede mantenerse en apnea o aguantando la respiración puede ser mucho mayor a base de entrenamiento.
Si damos por valido este tipo de modalidad, el récord de apnea estática, con respiración de oxígeno al 100% antes de la prueba, es del español Aleix Segura, que aguantó la respiración 24 minutos y 3 segundos.
¿Y las máximas y mínimas temperaturas que podemos soportar antes de morir?
a semanas pasada hablábamos de las máximas. Teniendo en cuenta que la temperatura corporal considerada como normal en un ser humano es de 37 grados, debemos acudir a la hipertermia o “golpe de calor”. Se define médicamente como una temperatura corporal central de entre 37,5 y 38,3 grados.
Siendo así, por encima de los 40 grados es muy probable que sea fatal debido al daño causado a las enzimas respiratorias. Sin embargo, nosotros podemos sobrevivir a temperaturas ambientales mucho más altas. Los estudios dicen que la mayoría de los seres humanos tenemos una temperatura límite de 55 grados con humedad normal (no más del 50%), a partir de entonces, moriríamos muy rápido.
En cuanto a las mínimas, a partir de -20 grados bajo cero nuestro cuerpo se congela en muy poco tiempo. Pensemos que si nuestra temperatura corporal baja de los 32 grados, estaríamos en una fase de hipotermia severa.