Año tras año, la Real Academia Española incorpora nuevas palabras al diccionario, siempre había alguna que otra polémica y este año no es la excepción.
Que es muy sorprendente y desconcertante.
Está aceptada como vulgarismo y como término en desuso; tal y como indica, hace referencia a la palabra albóndiga.
Como la persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo.
De nuevo el vulgarismo de así.
Sí, aunque no lo creas habla del CD-ROM. Significa “disco compacto que utiliza rayos láser para almacenar y leer grandes cantidades de información en formato digital”.
Si hablamos de provocar un conflicto en algo o en alguien.
Siendo la versión más vulgar para referirse a culo o nalgas.
Como bien indica el término: deshacer un cambio.
Como modalidad del habla de algunos grupos hispanos de los Estados Unidos en la que se mezclan elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés. I’m standing on my terraza right now…
Del inglés freaky: extravagante, raro o excéntrico.
Como adaptación del anglicismo whisky.
Proveniente de señor, se considera en algunos países latinoamericanos el tratamiento que se antepone al nombre de un hombre.
Otra forma considerada vulgar, para nombrar al décimo mes del año.
Palabra rara o mal dicha
Como sinónimo de papanatas.
Un coloquialismo proveniente de Paraguay, México y Puerto Rico. Este palabro hace referencia a un hombre que, por su atractivo físico, es objeto de deseo.
Para nombrar a la toalla, y toballeta para designar a la servilleta. Ambas también están consideradas en desuso.
El mensaje digital que se envía a través de la red social Twitter y que no puede rebasar un número limitado de caracteres. Si nos paramos a pensar… ¿deberán actualizar el diccionario si el futuro nos depara tuits de más de 140?
Por su composición (vagar + mundo), podría parecer que es una palabra más lógica que la archiconocida vagabundo, pero frente a su predecesora la RAE la ha considerado en este caso como vulgarismo.