La urgente situación del planeta ha hecho que la conciencia ecológica no sea un opción ni un lujo, sino algo común y necesario. Cualquiera puede detectar una actitud irrespetuosa con el entorno, pero muchos somos los que vemos lejana nuestra influencia en el planeta. Sí, la polución está causando estragos en a nuestro alrededor, pero algunos pueden pensar que no será para tanto, que podemos controlar la situación. Pero, si pudieras verla reflejada en algo apetitoso como un helado, el drama se haría más real.
Este era el objetivo de los estudiantes de arte Hung I-chen, Guo Yi-hui y Cheng Yu-ti, de la Universidad Nacional de las Artes de Taiwan: remover conciencias. Para ello, elaboraron una línea de helados llamados Pollsted Water Popsicles.
Los estudiantes, para elaborar estos polos, recogieron agua contaminada de 100 localidades de Taiwán y congelaron las muestras. Para poder exponerlas, preservaron cada uno de los helados con resina de poliéster.
Al ver estas creaciones, uno puede creer que los helados están hechos con algún ingrediente rompedor, que podrían ser la obra de un cocinero de vanguardia. Pero la realidad es mucho más sencilla e impactante. Al ver los polos más de cerca se puede observar la basura contenida dentro de cada molde: tapas de botellas, envoltorios, pelo y colores imposibles.
La colección consta de 100 piezas con envoltorios también diseñados especialmente para la ocasión. El proyecto fue nominado al Young Pin Design Award y presentado en el World Trade Center de Taipei.
La idea del equipo es recordar a hombres y mujeres el impacto de sus vidas en el planeta. Así lo recuerda Hung I-chen en una entrevista a Quarz: “Estos helados parecen deliciosos. ¿Todavía quieres comértelos?”