Conozco muchas personas que cuando eran jóvenes quisieron estudiar medicina y aunque esta era una carrera costosa, exigente y sumamente demandante en tiempo, ellos tenían la disposición de hacer todos los esfuerzos que estuvieran en sus manos para lograr acabarla con éxito
Muchos de ellos pensaron que tenían la vocación para ser profesionales de la salud, pero se vieron impedidos de continuar al tener que enfrentarse a situaciones donde era insoportable aguantar ver carne al rojo vivo, fluidos olorosos saliendo del organismo y pensar que un caso de estos en algún momento podría llegar a la puerta de su consultorio médico necesitando que ellos lo resolvieran, la sola idea les espantaba. Fue entonces que dijeron no más, yo no puedo con esto. Ahora se dedican a hacer algo completamente diferente para ganarse la vida.
Una situación inusual
Pero como el médico de este vídeo hay personas que están hechas para soportar ver, oler y hacer las cosas más repugnantes que uno se pueda imaginar. Ellos si que sirven para especializarse en problemas de piel y otras enfermedades donde tienen que ver casos realmente desagradables y actuar con tranquilidad para darles solución. Me atrevería a decir, incluso, que parecen disfrutar demasiado de su profesión.
El hecho es que muchas personas, por aprender cómo funciona el cuerpo o porque simplemente lo disfrutan en extremo, no resisten la tentación de ver casos en los que el médico pica, corta y hurga hasta poder reventar, drenar y limpiar cuanta cosa está concentrada en un orificio o bajo la piel. A partir de esa fascinación y curiosidad que el público en general siente por este tipo de cosas, algunos médicos han decidido abrir las puertas de sus consultorios y mostrarle a aquellos interesados en el tema los detalles de sus, dirían algunos, asquerosos procedimientos.
Este vídeo fue grabado varios minutos después de que la consulta médica iniciaría.
Las personas que aparecen en el vídeo son el médico que atendió el caso quien grabó el vídeo y lo compartió en sus perfiles de redes sociales, a ninguno se le logra ver el rostro en ningún momento por lo cual se ha perdido el rastro de su identidad. Pero grabaron lo suficiente para darnos cuenta que ella disfruta mucho su trabajo, por perturbador que este sea, y que él está muy nervioso ante el procedimiento que le van a hacer, por lo cual sólo atina a comportarse chistoso y a hacer bromas al respecto.
Según lo poco que se sabe él paciente se dedica a lavar carros y días antes de acudir al médico, había sufrido una fuerte quemadura en la palma de la mano, dejó que esta evolucionara, pero en el transcurso de su espera le apareció una tremenda ampolla. Sabía que no podía seguir sin intervención y fue entonces cuando acudió al consultorio médico.
A continuación, el procedimiento al que fue sometido para reventar la ampolla y retirar toda la piel sobrante de su mano.
Primero la doctora había hecho una diminuta incisión para darle vía libre al líquido que se había acumulado dentro de la ampolla, por eso al apretar, este comienza a salir en grandes chorros hasta vaciarse. Luego ella procede a retirar por medio de unas tijeras toda la piel que cubría la ampolla y que estaba ya muerta, como era de esperarse al retirar la capa externa de la piel de la mano, queda al descubierto la carne al rojo vivo, es realmente impactante de ver, pero hacer lo que el médico hizo era necesario para que la quemadura poco a poco se sane y luego nazca nueva piel.
Una gran ampolla.
Esa especie de membrana que se logra ver luego de que había ya retirado toda la piel muerta y que se encontraba entre esta y el tejido rojo, es proteína y también debía ser removida porque si se dejara se descompondría e infectaría toda la herida producida por la quemadura.
Muchos médicos prefieren no tapar la herida y dejarla al aire libre para que se seque más rápido, este es un procedimiento riesgoso porque queda expuesta a más bacterias que pueden generar infecciones y los cuidados deben ser más extremos para que nada entre en contacto con el tejido porque de lo contrario el pobre hombre va a ver luces del dolor.