La Alemania de Hitler, que acabó con la vida de miles de personas con gas Zyklon-B durante la Segunda Guerra Mundial, nunca utilizó gas sarín o de otro tipo contra los soldados enemigos.
Según algunas versiones, Hitler no utilizó armas químicas en el campo de batalla porque él mismo fue víctima de un ataque del gas mostaza en 1918, durante la Primera Guerra Mundial.
Él y varios de sus compañeros perdieron parcialmente la vista mientras huían de su trincheras por un ataque con gas. Sin embargo, no existen pruebas históricas de que el Führer se negara a usar gases en el campo de batalla debido a esta experiencia personal.
Quizás el motivo se deba a otra de las grandes figuras políticas de la época, el Primer Ministro británico Winston Churchill, quien abogó sin ningún tipo de reparos por el uso de las armas químicas durante la Primera Guerra Mundial.
Escribió en 1919:
No puedo entender esa aprensión respecto al uso del gas. No es necesario utilizar las gases más mortíferos: se puede usar aquellos que infundan terror pero no tengan efectos graves permanentes para los afectados.
Es muy probable que si Hitler hubiera decidido usar gas sarín durante la Segunda Guerra Mundial, Churchill se habría vengando usando sus propias armas químicas, por lo que, como la guerra es como el ajedrez, Hitler habría tenido que sacrificar muchas piezas, algo que no se podía permitir.
Como parte de la dotación del soldado de la Wehrmacht durante toda la guerra figuraba una mascara antigás y los británicos repartieron a la población miles de mascaras de todos los tipos, hasta especiales para bebés o animales, ante el temor a ser bombardeados por la Luftwaffe con gases letales.
¿Vosotros que opináis?
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