Está considerada junto a Santo Tomás de Aquino y la Inmaculada Concepción, como Patrona de la Universidad Central de Venezuela, según los Estatutos Republicanos decretados por el Libertador Simón Bolívar, en Caracas el 24 de junio de 1827 (artículo 244).
Hoy 30 de agosto, se celebra a Santa Rosa de Lima, la primera santa americana canonizada. Nacida el 30 de abril de 1586 en la vecindad del hospital del Espíritu Santo de la ciudad de Lima, entonces capital del virreinato del Perú, su nombre original fue Isabel Flores de Oliva. Era una de los trece hijos habidos en el matrimonio de Gaspar Flores, arcabucero de la guardia virreinal, natural de San Juan de Puerto Rico, con la limeña María de Oliva.
Cuando vivía en su casa, se dedicó ya a una vida de piedad y de virtud, y cuando vistió el hábito de la Tercera Orden de Santo Domingo, hizo grandes progresos en el camino de la penitencia y de la contemplación mística. A partir de entonces, se recluyó prácticamente en una cabaña que había construido en el huerto. Llevaba sobre la cabeza una cinta de plata, cuyo interior era lleno de puntas sirviendo así como una corona de espinas. Su amor de Dios era tan ardiente que, cuando hablaba de El, cambiaba el tono de su voz y su rostro se encendía como un reflejo del sentimiento que embargaba su alma.
La santa pasó los tres últimos años de su vida en la casa de Don Gonzalo de Massa, un empleado del gobierno, cuya esposa le tenía particular cariño. Durante la penosa y larga enfermedad que precedió a su muerte, la oración de la joven era: “Señor, auméntame los sufrimientos, pero auméntame en la misma medida tu amor”.
Tenía una gran devoción a San Bartolomé. De hecho, desde 1614, cada año al llegar la fiesta de San Bartolomé, el 24 de agosto, demostraba su gran alegría. Y explicó el porqué de este comportamiento: “Es que en una fiesta de San Bartolomé iré para siempre a estar cerca de mi redentor Jesucristo”. Y efectivamente, Dios la llamó el 24 de agosto de 1617, a los treinta y un años de edad. El capítulo, el senado y otros dignatarios de la ciudad se turnaron para transportar su cuerpo al sepulcro. El Papa Clemente X la canonizó en 1671.
La festividad de Santa Rosa de Lima se celebra el 30 de agosto en la mayor parte de los países, pese a que el Concilio Vaticano II la trasladó al 23 de agosto.