La palabra Arrepentimiento, significa buscar el perdón de nuestros pecados, pero más allá de eso, se trata de la transformación de nuestras actitudes
El arrepentimiento significa buscar el perdón sincero de nuestros pecados, pero más allá de eso, se trata de la transformación de nuestras actitudes y de nuestra vida.
Una palabra que encontramos en el Nuevo Testamento: "METANOIA", significa un cambio profundo de mentalidad, algo así es lo que debemos buscar.
El arrepentimiento o penitencia no es una cuestión de infligir dolor o dificultad en nosotros mismos por nuestro propio bien, sino que significa sentir remordimiento sobre aquellas acciones que fueron dañinas para nuestra alma o para los demás.
La penitencia, el ayuno, la oración, las obras de misericordia, dar a los más necesitados, etc… se hace porque queremos agradar al Señor y sabemos que su Reino se acerca, nos arrepentimos con el fin de creer en la buena noticia.
Se trata de un profundo cambio de mentalidad, un profundo cambio en nuestro interior que nos permite ver con mayor claridad lo que Dios está haciendo en nosotros y por nosotros.
A continuación, el Padre Eliécer Salesman, en su libro: "Cómo hacer una buena confesión", nos da algunas pautas para conseguir el arrepentimiento
Tres viajes A realizar para conseguir arrepentimiento:
1.- El Calvario
Ir al Calvario y recordar todo lo que Jesús sufrió por nosotros (leamos por ejemplo, el Capítulo 27 de San Mateo)
Esto ayuda mucho a arrepentirse de los pecados pues ellos fueron los que crucificaron a Jesús.
2.- Imaginar el Cielo
Ir con la imaginación al Cielo y pensar en las alegrías y felicidad que allá nos esperan. Pero pensar: todo eso lo perderé si sigo pecando.
Este pensamiento lleva a aborrecer completamente el pecado.
3.- Imaginar el infierno
Ir con la imaginación al Infierno. "los malos tendrán castigo eterno" (Mateo 25,46) y pensar que allá podemos ir también nosotros si no abandonamos nuestros pecados y malas costumbres.
A millones de personas los ha salvado esto y los ha alejado de sus pecados.
Hagamos pues estos tres viajes con la imaginación: veremos el buen resultado
A continuación, te ofrecemos una oración que puede ayudarte al arrepentimiento antes de ir a hacer una confesión.
Comenzamos con la Señal de la Cruz
Oración de perdón y arrepentimiento para antes de la confesión
Dios mío, heme aquí de nuevo con el ánimo de recibir tu perdón a través del poderoso Sacramento de la Penitencia.
Bajo tu mirada, bajo a examinar con cuidado mi conciencia y a escudriñar lo profundo de mi corazón en busca de aquellas fallas que han causado heridas en mí mismo y en los demás.
Ilumina mi mente y corazón para poder ver todos mis pecados y dame tu gracia para que me acerque con toda confianza a tu amado Sacerdote que está aquí como tu representante.
Ayúdame a conocer bien la causa de mis pecados y a encontrarle una solución verdadera. Te pido perdón por ofenderte con ellos. Haz que los deteste sinceramente y que me corrija.
Arrepentido por los errores cometidos, acudo a tu divinidad, a tu amor de Padre para que me cobijes y me llenes de tu poder para no volver a cometerlos
Y a ti, Oh Virgen María, Madre de todo consuelo y de las divinas gracias, concédeme ser sincera(o) en mi confesión y renacer a la gracia de una manera más generosa y entusiasta.
Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor
Amén
Finalizamos con la Señal de la Cruz
El arrepentimiento, la metanoia, la reconciliación, el hacer penitencia y la conversión, son todas las palabras que describen el viaje por el cual nos abrimos al amor y a la compasión de Dios y nos ayudan a vivir mejor con nuestros hermanos, permitiendo que nuestra perspectiva de vida haga un cambio radical, para responder así al don que Dios nos ha regalado.
"La Penitencia o arrepentimiento no es simplemente un ejercicio que hacemos de vez en cuando. Es, por decirlo así, de lo que se trata nuestra vida.
La tradición de la Cuaresma, por ejemplo, hace un llamado a todos para ver las semanas previas a la Pascua como un tiempo... que identifica nuestra vida humana y toda nuestra historia como un proceso de conversión que se pone en marcha ahora con el fin de encontrarnos con el Señor al final de los tiempos". (Benedicto XVI, Audiencia General, Miércoles de Ceniza 2012)