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ESTÁ claro que Jesús respetaba la Palabra de Dios, la Biblia. Solo hay que ver la forma en que reaccionó cuando el Diablo lo tentó (Mateo 4:4-11). Por ejemplo, ¿cómo respondió cuando Satanás lo desafió a convertir unas piedras en pan? Se negó a hacerlo citando las palabras de Deuteronomio 8:3, que Moisés pronunció por inspiración divina. ¿Y qué dijo cuando el Diablo le ofreció todos los reinos del mundo a cambio de que le adorara una sola vez? Jesús rechazó la propuesta citando nuevamente un principio bíblico, el cual se encuentra en Deuteronomio 6:13.
Fíjese en este detalle: Jesús, que era el mismísimo Hijo de Dios, no basó sus respuestas en lo que él pensaba, sino en la Biblia. La respetaba tanto que nunca desobedeció una instrucción bíblica por seguir una tradición humana (Juan 7:16-18). A diferencia de él, muchos líderes religiosos de su tiempo no respetaban las Sagradas Escrituras. Para ellos, sus tradiciones eran más importantes. Por eso, Jesús les dijo sin rodeos: “Ustedes han anulado la palabra de Dios para seguir sus propias tradiciones. ¡Hipócritas! Bien habló el profeta Isaías acerca de ustedes, cuando dijo: ‘Este pueblo me honra con la boca, pero su corazón está lejos de mí. De nada sirve que me rinda culto; sus enseñanzas son mandatos de hombres’” (Mateo 15:6-9, Versión Popular
).
Muchas religiones de la actualidad —tanto cristianas como no cristianas— reconocen que la Biblia merece respeto. Ahora bien, ¿qué se puede decir de las religiones que conoce usted? ¿Rechazan las tradiciones humanas que chocan con lo que enseña la Biblia? Analicemos tan solo dos costumbres que son claramente contrarias a las enseñanzas bíblicas.
ESTÁ claro que Jesús respetaba la Palabra de Dios, la Biblia. Solo hay que ver la forma en que reaccionó cuando el Diablo lo tentó (Mateo 4:4-11). Por ejemplo, ¿cómo respondió cuando Satanás lo desafió a convertir unas piedras en pan? Se negó a hacerlo citando las palabras de Deuteronomio 8:3, que Moisés pronunció por inspiración divina. ¿Y qué dijo cuando el Diablo le ofreció todos los reinos del mundo a cambio de que le adorara una sola vez? Jesús rechazó la propuesta citando nuevamente un principio bíblico, el cual se encuentra en Deuteronomio 6:13.
Fíjese en este detalle: Jesús, que era el mismísimo Hijo de Dios, no basó sus respuestas en lo que él pensaba, sino en la Biblia. La respetaba tanto que nunca desobedeció una instrucción bíblica por seguir una tradición humana (Juan 7:16-18). A diferencia de él, muchos líderes religiosos de su tiempo no respetaban las Sagradas Escrituras. Para ellos, sus tradiciones eran más importantes. Por eso, Jesús les dijo sin rodeos: “Ustedes han anulado la palabra de Dios para seguir sus propias tradiciones. ¡Hipócritas! Bien habló el profeta Isaías acerca de ustedes, cuando dijo: ‘Este pueblo me honra con la boca, pero su corazón está lejos de mí. De nada sirve que me rinda culto; sus enseñanzas son mandatos de hombres’” (Mateo 15:6-9, Versión Popular
).
Muchas religiones de la actualidad —tanto cristianas como no cristianas— reconocen que la Biblia merece respeto. Ahora bien, ¿qué se puede decir de las religiones que conoce usted? ¿Rechazan las tradiciones humanas que chocan con lo que enseña la Biblia? Analicemos tan solo dos costumbres que son claramente contrarias a las enseñanzas bíblicas.