LA TORRE DE BASILEA
El Banco de Pagos Internacionales (BPI) o Bank for International Settlements es una organización internacional que fomenta la cooperación financiera y monetaria internacionales y sirve de banco para los bancos centrales. No responde ante ningún gobierno y tiene la sede central en Basilea (Suiza).
Con esta institución iniciamos una revisión de las instituciones económicas que más están sonando en los medios que hablan de la crisis. Si tener una cultura económica básica siempre ha sido importante, aunque nuestro sistema educativo no lo haya tenido tan claro, con esta crisis de dimensiones apocalípticas ha quedado claro que es fundamental conocer la economía y los que influyen en ella si queremos entender algo de lo que está pasando en el mundo.
La fundación del Banco de Pagos Internacionales tuvo lugar en 1930, de la mano de Montagu Norman (el entonces Gobernador del Banco de Inglaterra) y Hjalmar Schacht, uno de los últimos ministros de Hitler.
Su objetivo inicial era responder a la necesidad de posibles transferencias monetarias, fruto de los acuerdos de paz que tuvieron lugar tras la I Guerra Mundial.
Curiosamente, cuando finalizó la II Guerra Mundial, el BPI estuvo a punto de ser disuelto con el argumento de que había servido a fines lucrativos para el gobierno de la Alemania Nazi durante el período de guerra. Sin embargo, nunca llegó a disolverse.
El BPI permaneció abierto a los negocios a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, aceptando el oro robado nazi y llevando a cabo operaciones de divisas de la Alemania nazi. El banco fue utilizado tanto por los Aliados, como por las potencias del Eje como un punto secreto de contacto para mantener abiertos los canales internacionales de financiación. "Alemania perdió la guerra, pero ganó la paz económica, en gran parte gracias al BPI", indica el libro.
Con sede en la ciudad suiza de Basilea, el BPI puede presumir de ser la institución internacional más antigua existente. Su plantilla está conformada por trabajadores de casi 60 países en todo el mundo.
Fundado por un tratado internacional y protegido por el Convenio de la Sede de 1987 con el Gobierno suizo, el BPI goza de protecciones similares a las concedidas a la sede de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las embajadas diplomáticas. Las autoridades suizas necesitan el permiso de la administración del BPI para entrar en los edificios del banco, que se describen como “inviolables”.
El BPI tiene derecho a comunicarse en código y a enviar y recibir correspondencia en bolsas cubiertas con la misma protección que las embajadas, lo que significa que no se pueden abrir.
Emplea a casi 600 personas de 58 países distintos. Está integrado por los 56 bancos centrales o figura homóloga de los países de Algeria, Argentina, Austria, Brasil, Finlandia, Francia, Alemania, España, Banco Central Europeo, Israel, EE.UU y Rusia, entre otros.
El Club más exclusivo del mundo tiene dieciocho miembros. Se reúnen cada dos meses, un domingo por la noche a las 7 pm, en la Sala E en una torre circular cuyas ventanas tintadas miran a la estación central de tren de Basilea.
Sus deliberaciones duran una hora, tal vez una hora y media.
Algunos de los presentes traen un colega con ellos, pero los ayudantes raramente hablan durante estos cónclaves confidenciales. La reunión se cierra, los asistentes se van, y los que quedan se retiran a cenar en el comedor en el piso dieciocho, sabedores de que la comida y el vino serán excelentes. La comida, que continúa hasta las 11 pm o la medianoche, es el lugar donde se realiza el trabajo real. El protocolo y la hospitalidad, perfeccionadas durante más de ocho décadas, son impecables. Cualquier cosa que se diga en la mesa de ese comedor, se sobreentiende, no será repetida en otros lugares.
Pocos de los asistentes serían reconocidos por los transeúntes, a pesar de que incluyen a un buen número de las personas más poderosas del mundo.
Entre las "supuestas funciones" del BPI están:
– Ser un foro cualificado que promueve la discusión y análisis de políticas financieras entre los bancos centrales y dentro de la comunidad internacional.
– Ser un centro de investigación económica y monetaria.
– Principal contraparte de los bancos centrales en sus transacciones financieras; es decir, garantiza las transacciones entre bancos centrales de los diferentes países y les permite compensar saldos.
– Interviene en las operaciones financieras internacionales.
En relación a los servicios financieros que ofrece, podemos mencionar que dispone de 140 clientes (entre bancos centrales e instituciones) y que aproximadamente el 4% de las divisas de los bancos centrales han sido mediante el BPI. Ofrece rentabilidad a los fondos y liquidez de los mismos, funcionando como un vehículo de inversión de la tesorería de los bancos centrales.
También financia a corto plazo a sus clientes y es administrador de una serie de préstamos gubernamentales internacionales.
El escritor británico Adam LeBor realizó la primera investigación profunda de las actividades del banco basándose en una serie de documentos y entrevistas con importantes figuras del mundo financiero.
"El BPI es una institución única: es una organización internacional, un banco muy rentable y un instituto de investigación fundado y protegido por tratados internacionales", cita el portal 'Global Research' un extracto del libro de LeBor, titulado 'Tower of Basel : The Shadowy History of the Secret Bank that Runs the World' ('Torre de Basilea: La Vaga Historia del Banco Secreto que Dirige el Mundo').
Con esta institución iniciamos una revisión de las instituciones económicas que más están sonando en los medios que hablan de la crisis. Si tener una cultura económica básica siempre ha sido importante, aunque nuestro sistema educativo no lo haya tenido tan claro, con esta crisis de dimensiones apocalípticas ha quedado claro que es fundamental conocer la economía y los que influyen en ella si queremos entender algo de lo que está pasando en el mundo.
La fundación del Banco de Pagos Internacionales tuvo lugar en 1930, de la mano de Montagu Norman (el entonces Gobernador del Banco de Inglaterra) y Hjalmar Schacht, uno de los últimos ministros de Hitler.
Su objetivo inicial era responder a la necesidad de posibles transferencias monetarias, fruto de los acuerdos de paz que tuvieron lugar tras la I Guerra Mundial.
Curiosamente, cuando finalizó la II Guerra Mundial, el BPI estuvo a punto de ser disuelto con el argumento de que había servido a fines lucrativos para el gobierno de la Alemania Nazi durante el período de guerra. Sin embargo, nunca llegó a disolverse.
El BPI permaneció abierto a los negocios a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, aceptando el oro robado nazi y llevando a cabo operaciones de divisas de la Alemania nazi. El banco fue utilizado tanto por los Aliados, como por las potencias del Eje como un punto secreto de contacto para mantener abiertos los canales internacionales de financiación. "Alemania perdió la guerra, pero ganó la paz económica, en gran parte gracias al BPI", indica el libro.
Con sede en la ciudad suiza de Basilea, el BPI puede presumir de ser la institución internacional más antigua existente. Su plantilla está conformada por trabajadores de casi 60 países en todo el mundo.
Fundado por un tratado internacional y protegido por el Convenio de la Sede de 1987 con el Gobierno suizo, el BPI goza de protecciones similares a las concedidas a la sede de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las embajadas diplomáticas. Las autoridades suizas necesitan el permiso de la administración del BPI para entrar en los edificios del banco, que se describen como “inviolables”.
El BPI tiene derecho a comunicarse en código y a enviar y recibir correspondencia en bolsas cubiertas con la misma protección que las embajadas, lo que significa que no se pueden abrir.
Emplea a casi 600 personas de 58 países distintos. Está integrado por los 56 bancos centrales o figura homóloga de los países de Algeria, Argentina, Austria, Brasil, Finlandia, Francia, Alemania, España, Banco Central Europeo, Israel, EE.UU y Rusia, entre otros.
El Club más exclusivo del mundo tiene dieciocho miembros. Se reúnen cada dos meses, un domingo por la noche a las 7 pm, en la Sala E en una torre circular cuyas ventanas tintadas miran a la estación central de tren de Basilea.
Sus deliberaciones duran una hora, tal vez una hora y media.
Algunos de los presentes traen un colega con ellos, pero los ayudantes raramente hablan durante estos cónclaves confidenciales. La reunión se cierra, los asistentes se van, y los que quedan se retiran a cenar en el comedor en el piso dieciocho, sabedores de que la comida y el vino serán excelentes. La comida, que continúa hasta las 11 pm o la medianoche, es el lugar donde se realiza el trabajo real. El protocolo y la hospitalidad, perfeccionadas durante más de ocho décadas, son impecables. Cualquier cosa que se diga en la mesa de ese comedor, se sobreentiende, no será repetida en otros lugares.
“Los banqueros centrales están más a gusto y más relajados con sus compañeros de los otros bancos centrales que con sus propios gobiernos”, recordó Paul Volcker, el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, que asistía a los fines de semana de Basilea.
Pocos de los asistentes serían reconocidos por los transeúntes, a pesar de que incluyen a un buen número de las personas más poderosas del mundo.
Entre las "supuestas funciones" del BPI están:
– Ser un foro cualificado que promueve la discusión y análisis de políticas financieras entre los bancos centrales y dentro de la comunidad internacional.
– Ser un centro de investigación económica y monetaria.
– Principal contraparte de los bancos centrales en sus transacciones financieras; es decir, garantiza las transacciones entre bancos centrales de los diferentes países y les permite compensar saldos.
– Interviene en las operaciones financieras internacionales.
En relación a los servicios financieros que ofrece, podemos mencionar que dispone de 140 clientes (entre bancos centrales e instituciones) y que aproximadamente el 4% de las divisas de los bancos centrales han sido mediante el BPI. Ofrece rentabilidad a los fondos y liquidez de los mismos, funcionando como un vehículo de inversión de la tesorería de los bancos centrales.
También financia a corto plazo a sus clientes y es administrador de una serie de préstamos gubernamentales internacionales.
El escritor británico Adam LeBor realizó la primera investigación profunda de las actividades del banco basándose en una serie de documentos y entrevistas con importantes figuras del mundo financiero.
"El BPI es una institución única: es una organización internacional, un banco muy rentable y un instituto de investigación fundado y protegido por tratados internacionales", cita el portal 'Global Research' un extracto del libro de LeBor, titulado 'Tower of Basel : The Shadowy History of the Secret Bank that Runs the World' ('Torre de Basilea: La Vaga Historia del Banco Secreto que Dirige el Mundo').