Esta es la historia de Sarah Smith, una mujer de 42 años que decidió hacer lo que muchas no hacemos o se nos olvida, aunque sabemos lo beneficioso que es.
Ella, se propuso esta meta con el objetivo de combatir sus dolores de cabeza, se propuso beber 3 litros de agua diarios, y los resultados mejor que los que esperaba
Un médico convenció a Sarah el médicamento más efectivo era beber agua, ella pensó en lo ecónomico y accesible que era este reto y decidió probar porque estaba desesperada.
Le que fue difícil ya que ella prefería jugos, té y bebidas saborizadas.
Se sacó una fotografía el día en el que empezó, y vio la gravedad de su problema de no beber suficiente agua. Notó la deshidratación en su rostro, y cómo esta había causado que su aspecto fuera 10 años mayor a los escasos 42 años que tenía. Ojeras, arrugas, manchas rojas y cara sin brillo eran protagonistas en su aspecto
La primera semana se trató de adaptación. Decidió que en vez de beber agua durante todo el día, tomaría una jarra durante la mañana, otra durante la tarde y una más antes de ir a dormir.
La segunda semana ya comenzó a notar los cambios. Todavía tenía arrugas y ojeras debajo de sus ojos, pero increíblemente cada vez menos marcadas, y las manchas en su cara comenzaron a disminuir, así como también la celulitis en sus piernas. Además, esto no solo estaba mejorando su aspecto, sino también sus migrañas y aumentando su energía.
Terminado el experimento se sentía y se veía como una mujer completamente diferente. Sentía como si su piel hubiese vuelto atrás, como cuando era niña.
Todo el mundo nota el cambio,y le pregunta que cuál es su secreto, ella dice "Simplemente beber agua"