GIFLa guerra deja tras sí algo más que las heridas físicas. Decenas de millones de personas que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial quedaron sin conocer el paradero de sus seres queridos. El Servicio Internacional de Búsquedas (SIB) en Bad Arolsen, Alemania, “presta servicios a las víctimas de la persecución nazi y sus familiares, procurando establecer su paradero con la ayuda de los archivos que se le han confiado”. Tras gestionar el SIB durante 50 años, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)se aparta del rol como administrador.
Cuando la Segunda Guerra Mundial tocó a su fin, había millones de personas dadas por desaparecidas. En 1943, la Cruz Roja Británica había creado un departamento, conocido como la Oficina Central de Búsquedas, que dio comienzo a la labor de búsqueda y registro de los datos de las personas desaparecidas.
A medida que avanzaba la guerra, la Oficina se trasladaba de un lugar a otro, hasta que se estableció definitivamente en Bad Arolsen, Alemania. Se eligió la ciudad de Bad Arolsen porque se hallaba en una posición central entre las zonas de ocupación británica, estadounidense, soviética y francesa; además, contaba con grandes edificios que la guerra no había dañado y con buenas conexiones telefónicas y telegráficas.
En 1947, la Organización Internacional para los Refugiados tomó a su cargo la administración de la Oficina, que, en 1948, adquirió el nombre por el cual se la conoce desde entonces: Servicio Internacional de Búsquedas (SIB). En abril de 1951, el SIB pasó a ser responsabilidad de la Alta Comisión Aliada para Alemania y, en 1954, cuando Alemania oficialmente dejó de ser un país ocupado, la administración del servicio pasó a manos del CICR.
Si se colocaran en hilera, los archivos del SIB sumarían 26 kilómetros de documentos. Los nazis dirigían 22 campos de concentración con más de 1.000 estructuras anexas. Sin embargo, el SIB cuenta con un conjunto de documentos casi completo sólo para Buchenwald y Dachau. La documentación referida a los otros campos es parcial o inexistente.
Los registros constan de documentos individuales y listas, pero el SIB también guarda los efectos personales hallados durante la liberación de los campos de concentración de Neuengamme y Dachau y restituye esos objetos a los ex reclusos o los entrega a sus familiares, cuando se lo solicitan.
Incluso en la actualidad, más de 60 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el SIB sigue recibiendo numerosas solicitudes de información de parte de víctimas de la persecución nazi y de sus familiares. Para los sobrevivientes, es sumamente importante que se determine con precisión lo que sucedió con sus familiares.

SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG:




