Supuesta fotografía realizada por el cronovisor de Jesús en el momento de la crucifixión
Aseguraban que podía fotografiar el pasado basándose en que las ondas sonoras y visuales son energía y por tanto están sometidas a las mismas leyes físicas que la materia. Su prueba fue una foto de Jesucristo agonizante en la cruz
En 1972 inventaron una máquina que, aseguraban, podía fotografiar el pasado, basándose en que las ondas sonoras y visuales son energía y por tanto están sometidas a las mismas leyes físicas que la materia. Su prueba fue una foto de Jesucristo agonizante en la cruz
Parece algo increíble y difícil de creer pero, ¿y si pudieramos fotografiar el pasado? Plasmar los hechos acontecidos en un lugar determinado años atrás.
SIn embargo en el año 1972 el semanario italiano Domenica del Corriere sorprendía a sus lectores con un insólito titular: Inventada la máquina que fotografía el pasado.
La noticia era increíble y afirmaba que un equipo de doce físicos, encabezados por un monje, había creado un artefacto capaz de fotografiar el pasado y que incluso había registrado la vida entera de Cristo. Y demostraba tan inaudito anuncio con una imagen del rostro sufriente de Jesús en la Crucifixión
En 1972 inventaron una máquina que, aseguraban, podía fotografiar el pasado, basándose en que las ondas sonoras y visuales son energía y por tanto están sometidas a las mismas leyes físicas que la materia. Su prueba fue una foto de Jesucristo agonizante en la cruz
Parece algo increíble y difícil de creer pero, ¿y si pudieramos fotografiar el pasado? Plasmar los hechos acontecidos en un lugar determinado años atrás.
SIn embargo en el año 1972 el semanario italiano Domenica del Corriere sorprendía a sus lectores con un insólito titular: Inventada la máquina que fotografía el pasado.
La noticia era increíble y afirmaba que un equipo de doce físicos, encabezados por un monje, había creado un artefacto capaz de fotografiar el pasado y que incluso había registrado la vida entera de Cristo. Y demostraba tan inaudito anuncio con una imagen del rostro sufriente de Jesús en la Crucifixión
Los fundamentos de este descubrimiento se basan en el conocido principio de la física clásica, según el cual «la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma».
El inventor del aparato, Alfredo Pellegrino Ernetti, un benedictino, aseguraba haber construido su máquina basándose en el concepto de que las ondas sonoras y visuales son energía y, por tanto, están sometidas a las mismas leyes físicas que la materia. Igual que desde las partículas más ínfimas se puede recomponer un elemento en su forma primitiva, el artefacto sería capaz de acceder a las ondas luminosas y sonoras del pasado, reorganizándolas en las mismas imágenes y sonidos que las integraron en su origen.
Cronovisor ¿Verdad o fraude?
Cuesta creer que un hombre de la elevada talla intelectual y moral de Alfredo Pellegrino Ernetti, se involucrara en un fraude tan burdo. A nadie le extrañaría que, de existir el ingenio capaz de recuperar el pasado, hubiera sido interceptado y vetada su difusión por las autoridades civiles o religiosas, temerosas de las consecuencias derivadas de su uso, ya que con él se podrían conocer los secretos de grandes personajes y se resolverían muchas incógnitas históricas. Como afirmaron algunos, «sería posible, por ejemplo, contemplar los milagros de Jesús». Pero ¿y si se descubriera, por ejemplo, que tales prodigios no sucedieron tal como nos han contado sino que fueron inventados por sus discípulos? Entonces se produciría una crisis religiosa sin precedentes.
El inventor del aparato, Alfredo Pellegrino Ernetti, un benedictino, aseguraba haber construido su máquina basándose en el concepto de que las ondas sonoras y visuales son energía y, por tanto, están sometidas a las mismas leyes físicas que la materia. Igual que desde las partículas más ínfimas se puede recomponer un elemento en su forma primitiva, el artefacto sería capaz de acceder a las ondas luminosas y sonoras del pasado, reorganizándolas en las mismas imágenes y sonidos que las integraron en su origen.
Cronovisor ¿Verdad o fraude?
Cuesta creer que un hombre de la elevada talla intelectual y moral de Alfredo Pellegrino Ernetti, se involucrara en un fraude tan burdo. A nadie le extrañaría que, de existir el ingenio capaz de recuperar el pasado, hubiera sido interceptado y vetada su difusión por las autoridades civiles o religiosas, temerosas de las consecuencias derivadas de su uso, ya que con él se podrían conocer los secretos de grandes personajes y se resolverían muchas incógnitas históricas. Como afirmaron algunos, «sería posible, por ejemplo, contemplar los milagros de Jesús». Pero ¿y si se descubriera, por ejemplo, que tales prodigios no sucedieron tal como nos han contado sino que fueron inventados por sus discípulos? Entonces se produciría una crisis religiosa sin precedentes.
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