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La historia de Bryyan Jackson es terrible y a la vez conmovedora.
Cuando sólo tenía 11 meses de nacido, su padre, Brian Stewart, le inyectó sangre infectada con el virus del VIH.
Hizo esta monstruosidad sólo para evitar pagar la manutención de su hijo.
Su padre le inyectó sangre infectada con VIH para que muriera, él tenía sólo 11 meses, comenzó a desarrollar la enfermedad a los 5 años de edad.
Su padre tenía problemas mentales, tan sólo le interesaba deshacerse de las responsabilidades a toda costa.
El caso fue tan shockeante que el juez le dijo que lo que había hecho era imperdonable y que ardería en el infierno por siempre.
Lo normal hubiese sido de que Bryyan haya muerto, pero sorpresivamente sobrevivió.
Debido a los medicamentos, Bryyan perdió la capacidad de oír. Tomaba 24 pastillas al día, más sueros e inyecciones.
Milagrosamente, Hoy con 24 años de edad, el virus del VIH es indetectable en su sangre, los médicos dicen que está completamente curado y que no puede contagiar a nadie.Lo más sorprendente de todo esto no es lo que hizo su padre, o que Bryyan se haya salvado, si no que Bryyan perdonó a su padre por todo lo que hizo.
“Cada día rezo para que mi padre sea mejor persona”
Realmente un verdadero ejemplo de ser humano.