Columnas dóricas, vigas de 16 metros, estucos germánicos… ¿Un teatro nazi en mitad de un parque de Hortaleza? Bienvenidos a una de las grandes (y olvidadas) leyendas arquitectónicas del siglo XX español... El Teatro Clara Eugenia, actual sede de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (Orcam), empezó a construirse en 1943 “inspirándose en su diseño en los modelos neoclasicistas establecidos por el arquitecto nazi Albert Speer”, según la base de datos del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM). Albert Speer fue arquitecto de cabecera de Adolf Hitler y ministro de Armamento del Tercer Reich desde 1942.
“Se ha especulado con la posible intervención del propio maestro germano en las obras. Esta atribución se ve reforzada por la magnífica calidad constructiva del conjunto, con vigas de hormigón armado de 16 metros de luz y paredes revestidas por soberbios estucos polícromos de inequívoca raigambre germánica, aunque aparentemente fueron ejecutados por oficiales italianos”, recuerda el COAM sobre un teatro ubicado en el Jardín Isabel Clara Eugenia, en el madrileño barrio de Hortaleza.
El teatro se construyó como salón de actos del Hogar Clara Eugenia, centro para huérfanas del Auxilio Social falangista (1939) gestionado por monjas de la Caridad, en el que Carmen Polo protagonizó actos en la posguerra. “La esposa del Caudillo amadrina a varios niños acogidos en Auxilio Social que fueron bautizados ayer”, contó ‘ABC’ en abril de 1942. El antiguo Hogar Social es ahora un centro de salud mental de la Comunidad de Madrid (CAM).
La pérdida de los papeles del teatro —"Ante la falta de documentación, se suele imputar su diseño a Navarro Sanjurjo”, según el COAM— no ha ayudado a mitigar la sombra de Speer sobre el Clara Eugenia. Durante la reforma del edificio (1997-1999) para convertirlo en la sede de la Orcam, realizada por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la CAM, corrieron todo tipo de teorías sobre la autoría original: “Una monja anciana aseguraba que en su construcción había participado un arquitecto alemán”, cuenta un arquitecto de la CAM implicado en la reforma.
Monjas ancianas, nazis, arquitectos alemanes… Suena peliculero, sí, pero hay más: “Los estucos del Clara Eugenia eran similares a los de la nueva Cancillería del Reich diseñada por Speer; además, el teatro se parece mucho a uno que proyectó Speer en Berlín y no se llegó a construir”, añade el arquitecto.
Que Albert Speer tuviera tiempo para participar en la construcción de un edificio de la Falange en Hortaleza en plena II Guerra Mundial es más que dudoso, lo que no quita para que el Teatro Clara Eugenia sea el ejemplo más evidente (y poco conocido) de la fascinación por la arquitectura nazi de un sector del 'establishment' franquista. Fascinación que no siempre se plasmó en edificios tan ‘speerianos’ como el Clara Eugenia debido a la precaria (en lo económico) y confusa (en lo cultural) situación del régimen (y del país) acabada la Guerra Civil.


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