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La Biblioteca de la Atlántida


En las selvas de Ecuador, donde los aficionados siguen buscando El Dorado, puede esconder un tesoro mucho más valioso. Dicen que una civilización existió en la Tierra miles de años atrás, y que en los túneles rocosos debajo de la tierra escondió sus conocimientos con el fin de salvarlos del inminente cataclismo en la Tierra. Se trata de la "biblioteca de la Atlántida."?

Cueva de los Tayos


A una altitud aproximada de 800 metros, en una zona montañosa irregular, en las faldas septentrionales de la Cordillera del Cóndor en Ecuador, se sitúa la entrada “principal”, o más bien, la entrada “conocida” a este fascinante mundo subterráneo.




Juan Moricz era un espeleólogo aficionado nacido en Hungría y nacionalizado argentino. Además es considerado por otros autores como un experto en leyendas ancestrales. Su devoto interés por el mundo subterráneo lo condujo a Sudamérica y, más tarde, a las selvas del Ecuador a mediados de los años 60′, llegando a la zona de los túneles que custodian los indios shuaras en Coangos.


Gracias a su conocimiento del antiguo dialecto húngaro, “el magiar” – similar a la lengua de los nativos shuaras – pudo entablar amistad con los guardianes de estos túneles, que suelen frecuentar debido a la presencia de los Tayos, unas aves nocturnas que son codiciadas en la comunidad indígena por sus huevos.


Fue así como Morizc, con la ayuda de los indios, realizó sus primeras exploraciones entre 1964 y 1969, este último año, en el que además dió a conocer su inquietante hallazgo.

“…he descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio…”





Esta extraordinaria afirmación ponía en segundo plano la propia existencia de los túneles que, de acuerdo a la opinión de Moricz, eran artificiales: Construidos supuestamente por ésta civilización ignorada que vivía en las profundidades de la Tierra.



Biblioteca Metálica

Otro dato detallado en dicha Acta de descubrimeinto y que llamaba considerablemente la atención era la existencia de una Biblioteca Metálica de la cual no se obtenían más datos, aunque despertaba el interés por el legado que aquella cultura habría podido transmitir a nuestros tiempos. Una biblioteca de miles de libros de metal sobre repisas, con libros de entre 10 y 20 kilos, páginas grabadas por un lado con símbolos, diseños geométricos e inscripciones.



El anciano padre Crespi con una de las antiguas láminas de oro en el patio de su parroquia en el pueblo de Cuenca, Ecuador


Las planchas de metal del Padre Crespi

Al enigmático descubrimiento se le suma la historia del Padre Crespi, un Párroco Salesiano de la Iglesia María Auxiliadora de Cuenca y que segun relatos habría custodiado durante algunos años un conjunto de objetos extraños que los nativos le obsequiaron como un gesto de amabilidad y gratitud. Estas enigmáticas piezas, parecían ser muy antiguas, y contenían ideogramas en relieve, una suerte de “código de información” o “escritura”. Sin embargo, ninguna información útil puede obtenerse de ésta historia ya que estos objetos fueron posteriormente robados y el Padre Crespi murió hace ya varios años.








Esculturas parecidas a estas obras plásticas se encuentran registrados en los museos europeos bajo los nombres de Dagon o el caldeo Oanes. La representación con escamas de pez es un tema que requiere atención, puesto que para muchos pueblos antiguos „los dioses eran peces”. En la India se acostumbra representar a Vishnu como una sirena. Sabiendo cual fue el enorme conocimiento de estas civilizaciones no podemos pensar que realmente creían que los dioses eran peces. Mucho más probable es que son los sacerdotes, los consagrados „salvados del Gran Diluvio” que pudieron traer consigo el conocimiento anterior.



Este enviado desde el mar está representado en la antigüedad por la leyenda de Oanes, el gran hombre-pez, el monstruo marino que civilizó a los sumerios.





El célebre astrónomo norteamericano Carl Sagan, junto con los autores franceses Louis Pauwells y Jacques Bergier, concordaron en afirmar que, posiblemente, "la civilización nació en Sumeria, gracias a la venida de misteriosos hombres-peces, llegados del "espacio" y que se instalaron en las profundidades del Golfo Pérsico. Estos visitantes "extraterrestres" serían llamados Akpalus y conocemos su existencia gracias a Beroso, sacerdote babilonio del siglo ÍV antes de Cristo".







Objetos provenientes de las cuevas. ¿Es este el Nimrod con Alas? El Museo Británico registra la escultura gemela de ésta con el nombre El guardián del palacio del Rey asirio de Khorsabad.




Toro alado, Louvre; Mesopotamia-Asiria y Babilonia (1792-539 a.C.)





La Cueva es denominada habitualmente “de los Tayos” debido a que su sistema de cavernas es el hábitat de unas aves nocturnas llamadas Tayos (Steatornis Caripensis), que constituyen la misma especie que se ha hallado en otras cavernas de Sudamérica, como por ejemplo, los “guacharos” en Caripe, Venezuela. El estudio inicial de esta conexión intraterrestre entre especies de aves nocturnas lo abordó detalladamente el sabio alemán Alejandro de Humboldt, en su obra: “Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente” (1800). Es sumamente sospechoso que una misma especie de aves ciegas esté diseminada en diversas cavernas de Sudamérica. ¿Será que todos aquellos laberintos intraterrestres no son cavernas aisladas y guardan una conexión?

En las inmediaciones de la Cueva de los Tayos del Ecuador viven los Shuaras, quienes en el pasado fueron conocidos con el nombre “Jíbaros”, famosos por su bravura y el arte de reducir cabezas. Ellos son los primeros exploradores del sistema subterráneo, ya que cada mes de abril bajaban a la cueva para hurtar los polluelos de los Tayos.


Shuaras


Resulta pues increíble que los idiomas que hablan estas gentes tenga una relación con el húngaro arcaico (es decir antes de su modernización en el siglo 18.) e incluso algunas palabras coinciden. Es más, las denominaciones de ciertos lugares cubren nombres de familias húngaras tales como Jokay, Zalai, Saka, Zoyomi (Zólyomi o Sólyomi?).


“Armstrong dentro de la Cueva de los Tayos"


El escoses Stan Hall, se encuentra personalmente con Móricz en Guayaquil, Ecuador el año de 1972. Para conocer mejor sobre la relación y cooperación que tuvieron sería bueno editar también en húngaro y español su libro „Tayos Gold – The archives of Atlantis”. Stan Hall fue capaz de obtener recursos de la „corona inglesa” – (los oídos de la autoridad húngara continúan sordas como entonces). Así inspirados por Móricz nace la expedición inglesa - ecuatoriana de 1976, teniendo como „jefe honorífico”. al astronauta Neil Armstrong, el primer hombre que piso la luna.

El espeleólogo argentino Julio Goyen Aguado -presente en las primeras expediciones a la Cueva de los Tayos, incluyendo la incursión ecuatoriano-británica- sostenía que la expedición de 1976 fue financiada por la Iglesia Mormona, ya que las planchas metálicas que aludía Moricz recordaban las propias planchas de oro que recibiera el profeta Joseph Smith de manos del ángel Moroni. Teniendo en cuenta diversas leyendas mormonas apuntan a que los citados registros estarían ocultos actualmente en algún lugar de la cordillera de los Andes, es curioso notar que la zona donde se ubica la Cueva de los Tayos se denomina “Morona”, similar al nombre del “enviado” que contactara a Smith. Sea como sea, Aguayo -ya fallecido- sospechaba que Stanley Hall pertenecía a los Servicios Secretos del Reino Unido, además de formar parte de la masonería inglesa, sumamente interesada en encontrar la biblioteca metálica. Neil Armstrong, y recordemos bien esto, también era masón. Los resultados oficiales de la investigación se pueden leer en éste sitio: http://www.terraecuador.net/nucanchig/36_nucanchig_cueva_tayos.htm




La Conspiración

Cuando los colonizadores españoles avanzaban por el continente americano, lo hacían acompañados de los sacerdotes de la Santa Inquisición y misioneros católicos, de distintas órdenes, como los Jesuitas, comisionados por el Vaticano.

Estos jefes religiosos católicos tenían un poder indiscutible en aquella época, tanto en Europa como en América, y según se ha reflejado en las crónicas, organizaban quemas y destrucciones de documentos y objetos paganos de las poblaciones nativas.

Sin embargo, en realidad lo que hacían era hacer desaparecer todas aquellas pruebas que demostraban la existencia de unas civilizaciones muy antiguas, antediluvianas, que habitaron en aquellas tierras fértiles de América. No siempre se quemaba o se destruían los documentos o los objetos ancestrales, sino que muchos de ellos eran trasladados, en secreto, al Vaticano.

La historia de la humanidad es tal vez muy diferente de la que hasta el día de hoy enseñan en las escuelas. Señalemos sólo algunos de estos testimonios: Fray Gregorio García: Origen de los indios del Nuevo Mundo y de India Occidental, Madrid 1729, en los cuales habla de hallazgos tartaro-huno en América del Sur en el territorio actual del Perú. Luego tenemos la revelación y conprobación de Thor Heyeldahl con su expedición llamada Kon Tiki) y las teorías de unos profesores y científicos húngaros como Zsigmond Varga, János Horváth, Jenő Csicsáky, Ferenc Csérep - ese ultimo, debido a la publicación de su investigacion - bajo el título La patria original de los húngaros es America, - fue expulsado de la Academia de Ciencias de Hungría. Se pueden ver otras fuentes: Brasil: Appolinaire Frost: habla de los ancestros sudamericanos de los egipcios; el delta del Amazonas (la isla Marajo): Frobenius: identifica los hallazgos como etruscos; Matto Grosso Brasil; Según Pizarro los indígenas eran „ de piel más blanca que la de los españoles” ).



Momia rubia de Paracas, Perú junto a otra de Color Negro. En el mismo sitio de excavación. La presencia ambas momias, desvirtúa por completo el argumento que los cabellos "se decoloran" por la acción del clima desértico. Los cabellos no se decoloran. El color rubio y los cabellos finos, indican sin lugar a dudas la presencia de blancos precolombinos en Perú




Momia de Piel Blanca, barba, bigotes y cabellos castaños del Museo "Alas Peruanas "antes de ser peruanizada", es decir pintada con barníz para que parezca "más peruana", de acuerdo a las "políticas" del gobierno peruano




Una de las planchas metálicas de la colección del padre Crespi, realizada hace miles de años por una antigua civilización. ¿Nos suena de algo esta iconografía? Hay una pirámide con escalones de piedras y en la cúspide un sol, rodeado por serpientes. Son los típicos símbolos ocultos de los Illuminati y de las logias masónicas y esotéricas. Es la misma religión oculta, que venera a los mismos dioses, y que tienen en la actualidad las sociedades secretas illuminati.


El descubridor húngaro-argentino, Juan Moricz, murió en extrañas circunstancias, nunca aclaradas, en 1991, dejando a Julio Goyen Aguado como heredero de toda su fortuna de tesoros arqueológicos.


Y en 1999, el espeleólogo argentino, de origen vasco, Julio Goyen Aguado, que estuvo presente en la expedición de 1976, y heredero del tesoro Moricz, falleció en un accidente de tráfico, al volcar de madrugada su camioneta en una carretera próxima a San Rafael, en las cercanías de un puente sobre el río Diamante, al sur de Mendoza.

Entre 1995 y 1998 se desató una absurda y cruel guerra entre Perú y Ecuador por una disputa de demarcación de fronteras, conocida como el Conflicto del Cenepa, llamado así por el río Cenepa que dá también nombre a la zona. Se dice que había unos intereses petrolíferos, pero lo cierto es que también dentro de la zona en disputa se hallaba casualmente la Cueva de los Tayos. El conflicto se cobró cientos de muertos.

Una Civilización Intratarretre?


Bulwer Lytton, escritor inglés más conocido por su novela: ‘The Last Day of Pompeii’(Los últimos días de Pompeya), publicó en 1871 un curioso libro titulado: ‘The Coming Race’(La raza que vendrá), en él, cuenta Lytton un extraño viaje al interior de la Tierra, ocurrido a principio del siglo XIX, el viaje comienza en unas minas abandonadas en Inglaterra desde las cuales, y a partir de una galería subterránea secreta, el protagonista de su novela llega a un mundo subterráneo habitado por unos hombres de una mente súper-desarrollada que el protagonista llega a considerar como semidioses, y que poseen una energía que supera lo imaginable, denominada energía Vrill.


Según la novela de Lytton, ese mundo fabuloso se denominaba Agharta (otros autores la nombran como Agharti y Agarttha), y su capital Shamballah (Shamb-Allah), se hallaba en el interior de la Tierra. Los antepasados de esos seres procederían de la superficie exterior de la tierra, habiendo encontraron el acceso a su interior tras terribles terremotos y cataclismos en la superficie exterior del planeta. Esta novela se parece “sospechosamente” a la que Jules Verne había publicado en 1864, pero su contenido es muy diferente, en cuanto a la descripción de una raza humana muy evolucionada, mientras que en la novela de Verne, sólo se mencionan las ruinas de la Atlántida...

En 1816 todos los miembros del Congreso de los Estados Unidos, los rectores de muchas universidades y varios letrados y licenciados de varios estados, recibieron una extraña carta. Estaba firmada el día diez de Abril de 1816 en Saint Louis territorio de Missoury por el capitán de infantería John Cleves Symnes y, se dirigía a los más altos estamentos de la joven nación, en los siguientes términos:


<< Al Mundo Entero,

Yo, afirmo que la Tierra está hueca y es habitable en su interior. Ella está formada por varias esferas sólidas y concéntricas colocadas una dentro de la otra y está abierta en los polos con una apertura en cada uno, situada entre los 12 y los 16 grados. Me comprometo a demostrar la realidad de lo que afirmo, mediante un viaje de exploración al interior de la Tierra, si el mundo acepta ayudarme en la empresa. >>



Aunque obviamente, el “Mundo” rechazó la generosa oferta de Symnes, éste popularizó numerosas conferencias y tuvo un gran impacto en la opinión pública de la época e incluso llegó a hacer una modesta carrera política; dejando a su muerte numerosos apuntes y un pequeño modelo de madera de la “Tierra Hueca”, que se exhibe actualmente en la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia.


En 1933, con gran sigilo, se crea en Berlín una sociedad secreta llamada “La Logia Luminosa” o “Sociedad del Vrill” vinculada estrechamente a los teosóficos y a los rosacruces seguidores de Christian Rosenkreuz, pero en total oposición y enfrentamiento con otra logia “iluminada” de signo opuesto: Los “Illuminati” o “Iluminados de Baviera”, los francmasones seguidores de Cagliostro que practicaban el Rito Egipcio y las doctrinas judías de Sabatai Zeví, aquellos que habían alentado en secreto las revueltas populares, desde la Revolución Francesa hasta la de los bolcheviques…


Las dos sociedades ocultistas realizaban entre ellas y en la sombra un pulso teúrgico que continuaría en un enfrentamiento mágico y sangriento. Rosacruces de ideología aria y francmasones de ritos semíticos, lucharon entre sí en las tinieblas, culminando sus crueles divergencias en la persecución y exterminio por parte de la cúpula Nazi, de todo judío, rojo o francmasón que pudiese ser atrapado, tanto dentro como fuera de Alemania.

La Tierra hueca

La teoría de la Tierra hueca tuvo gran popularidad y difusión durante el Tercer Reich. Algunos de los principales jerarcas nacionalsocialistas estaban convencidos de que la Tierra estaba hueca y que se podía acceder a ella por enormes aperturas en los polos. Al parecer, Adolf Hitler y Rudolf Hess estaban entre ellos.



Para los defensores de la Tierra hueca, como el chileno Miguel Serrano, todos quienes dicen haber llegado a los polos se equivocan ya que no es un punto geográfico en la tierra externa "no se encuentra afuera, sino adentro". La Tierra estaría hendida en sus dos extremos y se curvaría al interior, de modo que si alguien sobrepasa los 83 grados de latitud, al norte o al sur, sin saberlo se hallará en el interior del planeta. La fuerza de gravedad se ubica en el centro de la corteza terrestre, que tiene un espesor de 800 millas. Más allá está el aire, el hueco interior de la tierra. La corteza, en su reverso, constituiría continentes y mares, bosques, montañas, ríos, habitados por una raza superior que entró allí en tiempos remotos y que serán los hiperbóreos de la leyenda. Su civilización sería mucho más avanzada que la de la superficie y algunos de sus guías mantendrían el contacto con muy pocos de los de "aquí". Allí estarían Agharta y Shamballah sumergidas (agharta quiere decir "inaccesible" en sánscrito), de las que hablan tibetanos y mongoles, como sedes del Rey del Mundo y el "Reino del preste Juan", y el oriente simbólico de los templarios.

Haushofer había viajado por Asia Central recogiendo las tradiciones que hablaban acerca de un mundo subterráneo bajo la cordillera del Himalaya, llegando al convencimiento de que Agharta existía de verdad, un mundo constituido por sabios que tenían su capital en Shamballah, la cual se hallaba en el centro de la Tierra y cuya abertura de entrada se encontraba en algún lugar entre la meseta del Pamir y el Tibet.


Por si esto fuera poco, el antiguo guía de Hitler, Joseph Lang, había escrito una profecía en la que se exaltaba el rito de Odin-Wotanel, la cual decía lo siguiente:

<< Llegará un día en que los Ases reconquistarán la ciudad santa de los arios, Asgard y la tierra de los antepasados, el Cáucaso, dominado por la montaña mágica de Elbruz, la montaña que contiene encallados, los restos del Arca de Noé. >>


Cuando los rusos entraron en Berlín en 1945, encontraron entre las ruinas humeantes de la ciudad, los cadáveres de seis hombres de rasgos orientales tumbados formando un círculo alrededor de otro cuerpo, en una postura ritual que parecía indicar un suicidio colectivo. Esos hombres y otros muchos que fueron apareciendo en distintos edificios, fueron identificados como tibetanos.


Las evidencias de rituales mágicos y hechos extraños durante la Alemania de Hitler son muchas y muy variadas.

Muchos miembros de alto rango del régimen nazi, incluyendo a Hitler, pero especialmente Himmler y Hess, mantuvieron enrevesadas creencias ocultistas. Motivados por tales creencias, los alemanes enviaron una expedición a Tibet entre 1938 y 1939 ante la invitación del gobierno tibetano a asistir a las celebración de Losar (Año Nuevo).


Tibet había sufrido durante mucho tiempo los intentos de anexión por parte de China y el fracaso británico por evitar la agresión o de proteger a Tibet. Bajo el mandato de Stalin, la Unión Soviética persiguió encarnizadamente el budismo, específicamente su forma tibetana, que se practicaba dentro de sus fronteras, y en su país limítrofe, la República Popular de Mongolia (Mongolia Exterior). Como contrapartida, Japón apoyaba al budismo tibetano en la Mongolia Interior, que se había anexado como parte de Manchukuo, su “estado de paja” en Manchuria. El Gobierno Imperial, al proclamar que Japón era Shambala, trataba de ganar el apoyo de los mongoles bajo su gobierno para invadir la Mongolia Exterior y Siberia y así crear una confederación pan-mongola bajo la protección japonesa.

En 1919, la Sociedad Thule creó el Partido de los Trabajadores Alemanes. A finales de aquel año, Dietrich Eckart, un miembro del núcleo de la Sociedad Thule, supuestamente inició a Hitler en la Sociedad y comenzó a entrenarle en sus métodos para aprovechar el vril en la creación de una raza aria de superhombres. Hitler tenía mente mística desde su juventud, desde que estudió ocultismo y teosofía en Viena. Más tarde, Hitler dedicó Mein Kampf a Eckart. En 1920, Hitler se convirtió en el líder del Partido de los Trabajadores Alemanes, ahora renombrado como el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (nazi).

La suástica



La suástica es un antiguo símbolo indio de inmutable buena suerte, proviene de la palabra sánscrita svastika, que significa bienestar o buena suerte. Usada por los hinduistas, budistas y jains durante miles de años, también se generalizó en Tibet.


La suástica también ha aparecido en la mayoría de las culturas antiguas del mundo. Por ejemplo, la variante que gira en contra de las manecillas del reloj, adoptada por los nazis, es también la letra “G” en la escritura rúnica medieval del norte de Europa. Los francmasones la tomaron como un símbolo importante ya que “G” podría significar “God” (Dios en inglés), el “Gran arquitecto del universo”, o podría significar también “Geometría”.


A finales del siglo XIX, Guido von List adoptó la suástica como un emblema del movimiento neopagano en Alemania. Los alemanes sin embargo no usaron la palabra sánscrita svástica, sino que la llamaron “Hakenkreuz”, significando “cruz gamada”. Derrotaría y reemplazaría a la cruz, igual que el neopaganismo derrotaría y sustituiría al cristianismo.





Al compartir el sentimiento anticristiano del movimiento neopagano, la Sociedad Thule también adoptó la “Hakenkreuz” como parte de su emblema y la situó dentro de un círculo con una daga Alemana vertical superpuesta. En 1920, siguiendo la sugerencia del doctor Friedrich Krohn de la Sociedad Thule, Hitler adoptó la “Hakenkreuz” dentro de un círculo blanco como el diseño central de la bandera del Partido nazi. Hitler eligió el fondo rojo para competir contra la bandera roja de su rival, el Partido Comunista.

Los Orígenes del Pueblo Húngaro

Alexander Csoma de Körös (Körösi Csoma Sandor) (1784-1842) fue un académico húngaro obsesionado con la búsqueda de los orígenes del pueblo húngaro. Basándose en las afinidades lingüísticas entre el húngaro y las lenguas turcas, creía que el origen del pueblo húngaro estaba en “la tierra de los Yugurs (Uighurs)” en el Turkistán Oriental (Xinjiang, Sinkiang). Creía que si pudiera llegar a Lhasa, encontraría allí la clave para localizar su patria.

El húngaro, el finlandés, las lenguas turcas, el mongol y el manchú pertenecen a la familia de idiomas ural-altáicos, también conocida como la familia turaniana, de la palabra persa Turan para Turkistán. Desde 1909, los turcos tuvieron un movimiento pan-Turaniano encabezado por una sociedad conocida como los Jóvenes Turcos. La siguieron, poco después, la Sociedad Húngara Turaniana en 1910 y la Alianza Turaniana de Hungría en 1920. Algunos académicos creen que los idiomas japonés y coreano también pertenecen a la familia turaniana. Así, se fundaron en Japón la Alianza Nacional Turaniana en 1921 y la Sociedad Turaniana Japonesa a comienzos de 1930. Indudablemente, Haushofer tenía clara la existencia de estos movimientos que buscaban los orígenes de la raza turaniana en el Asia Central, sus objetivos encajaba bien con la búsqueda de los orígenes de la raza aria en la misma zona, por parte de la Sociedad Thule. Su interés en la cultura tibetana hizo que ganara peso la candidatura de Tibet como la clave para encontrar un origen común para las razas aria y turaniana y para obtener el poder del vril que sus líderes espirituales poseían.

Agartha y los Anunnaki


Para la ocultista Helena Blavatsky, Agartha (a la que ella denomina «logia blanca») se levanta sobre la isla del Mar de Gobi donde, en tiempos remotos, aterrizaron los «Señores de la Llama», semi-dioses provenientes de Venus). Las doctrinas esotéricas mas fantasiosas resaltan su fundación hasta hace unos quince millones de años. La idea de mundos subterráneos se pudo haber inspirado en creencias religiosas antiguas como el Hades, el Sheol y el Infierno.

En cambio según la teoría de la escritora Earlyne Chaney, hace eras, almas muy avanzadas vinieron a la Tierra desde otros planetas. Ella las llama anunnaki; su descendencia en la Tierra son los annu. Estos seres fueron quienes trajeron el «arca de la alianza» que fue usado como arma láser y como un mecanismo para el control de la gravedad para la elevación de la civilización de la Tierra. Los anunnaki y los annu ayudaron a construir las grandes civilizaciones de la Atlántida y Lemuria. Finalmente los Anunnaki se marcharon dejando a la Tierra en manos de los annu que se habían emparejado con terrícolas. Cuando el tiempo pasó, la Atlántida empezó a ser tomada por los Hijos de Belial, o la Hermandad Oscura.

Los Annu al darse cuenta que la destrucción de la Atlántida se acercaba, huyeron a otros países especialmente a Egipto. Ayudaron a construir las pirámides con sus arcas de la alianza, no obstante también usaron estos instrumentos para perforar profundo bajo tierra, construyendo túneles y ciudades subterráneas. Cuando el diluvio y el cambio de polos estaban a punto de demoler la Atlántida y Lemuria, los annu entraron en sus ciudades del interior de la Tierra a través de la Gran Pirámide. Después sellaron la pirámide impidiendo a los terrícolas descubrir sus pasajes subterráneos y manteniendo fuera las aguas de la inundación.


Dios sumerio, figura de Ubaid (Mesopotamia, 5000 A.C)



En otras partes de la tierra se conocia a los anunakis como los ananakus (Amerika)y chitauri en Africa, eran representados como hombres altos o gigantes y ademas de aspecto blanco, en ocaciones como aves y como animales terrestres, en africa se los representaba como lagartos, en china como dragones (amaru)y en la india como serpientes (naghas).










La constelación del "dragón" Draco a la que tantos monumentos antiguos parecen estar alineados.


La Kundalini

La Kundalinî o el poder de la serpiente es una concentración de energías divinas y primordiales cuyo despertar es la raíz y corazón del Yoga. Antes de que la interpretación de la Biblia dotara a la serpiente de calificativos maléficos, en la antigüedad se veía en ella encarnadas a la fuerzas vitales y originales siniestras que podían ser creadoras y/o destructoras. Pero sólo el hinduismo entiende que su despertar produce un éxtasis o estado de conciencia superior.



El ojo de Horus



Se cree que en el Paleolítico los seres humanos conocían la existencia del tercer ojo, ya que se han encontrado en diversos puntos del planeta antiguos cráneos que habían sido trepanados en la frente y en la coronilla: una práctica bastante habitual en el centro de Europa y en la AméricaPrecolombina, cuyo fin era "abrir" un ojo artificial, en el lugar exacto en donde debía ubicarse el verdadero ojo sagrado.


Pero la teoría esotérica más antigua sobre el tercer ojo la encontramos recién en Egipto. Para los egipcios sólo los faraones poseían este órgano de visión extrasensorial, al que llamaron el ojo de Horus. En muchas de sus pinturas sagradas, lo representaron como un triple ojo, símbolo de la trinidad ocultista de] dios Tot. Y también en numerosos sarcófagos, estatuas y en los relatos del "Libro oculto de la morada" (la gran obra religiosa de los habitantes del Nilo) el tercer ojo aparecía asociado a una serpiente, ya que este animal, enrollado en espiral sobre la frente de un iniciado, permitía leer el destino.

La otra civilización que se ocupó de la existencia del tercer ojo fue la hindú. Los lamas tibetanos, en su intento por lograr el desarrollo interior a través de la capacidad de la mente, consideraban el tercer ojo como un punto de proyección hacia la conciencia cósmica. Asociaban este sitio con el sexto chakra (uno de los centros superiores de energía del cuerpo humano, situado entre ambas cejas), adjudicándole las funciones de aguzar la intuición y de permitirle al hombre el éxtasis.

Casi todas las técnicas para---abrir`el tercer ojo son herencia de los monjes del Tibet.

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Bastante loco pero es lo que hay...
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