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Donde estamos y lo que se viene en la economía.

Info•11/10/2017
LA ECONOMÍA ENTRO EN RECUPERACIÓN FIRME A PESAR DE LOS ENORMES DESEQUILIBRIOS MACROECONOMICOS. PERO NO HABRA INVERSORES GENUINOS – LOS QUE SE INSTALAN Y ARRIESGAN - HASTA ASEGURAR ESTABILIDAD INSTITUCIONAL. El relanzamiento de la macroeconomía Panorama Inicial Haber obtenido un buen resultado eleccionario ha generado diversas consecuencias, desde un jefe del ejecutivo que comienza a mostrarse consolidado como político pragmático hasta la percepción que la coalición podría seguir gobernando un nuevo período más una inicial reducción de la incertidumbre en las decisiones macroeconómicas. Se ha reducido mucho la posibilidad que la anterior administración pueda volver a ser una alternativa pero aún conserva suficientes adictos y retiene el poder de perturbar la reorganización de una oposición consistente. A muy pocas horas de las elecciones la nueva administración inició el camino concreto de la consolidación fiscal y las reformas estructurales para modificar la característica antigua del estancamiento estructural del país. Existe ahora una administración que luce externamente consolidada y enfrenta una oposición dividida y transitoriamente desorientada. Cuentan con una mejor perspectiva negociadora en la agenda legislativa. Pero la forma en que esta administración actúe marcara el futuro de los próximos años siempre que no se modifiquen las condiciones financieras internacionales. Las reformas imprescindibles tienen una mejor oportunidad de lograrse que antes de las elecciones. Esta administración está enfocada en solucionar dos problemas macroeconómicos centrales: la coyuntura, corrigiendo los desequilibrios del corto plazo y lo más importante y desafiante que es modificar el estancamiento de más de medio siglo. Los problemas de la coyuntura, del corto plazo La macroeconomía sigue muy desbalanceada. Han tomado decisiones correctas, pero quedan pendientes cambios para corregir esos desbalances. La administración actual siempre utilizó metas de inflación en base a la tasa de interés nominal, pero la inflación no cedió lo suficiente. Si bien la inflación de 2017 será menor a la de 2016, aun no logra los niveles promedio conseguidos por la administración previa. El déficit fiscal además de muy elevado es creciente. La administración actual decidió no bajar el gasto público pero cambió la forma en que utiliza los recursos con más énfasis en el gasto social y en obras públicas, bajando los subsidios económicos. Eligieron pagar el costo político de subir las tarifas públicas que apenas cubrían el 15/20% del costo de producir los servicios para poder atender el gasto social y la obra pública. Los ingresos cayeron en términos reales y tanto el déficit primario como el déficit fiscal global subieron. Para cubrirlos la administración actual decidió tomar – en forma transitoria - deuda especialmente externa, al tiempo que eliminó el uso de reservas internacionales y monetarias. En el imprescindible contexto de mantener un cambio libre asumieron con la lógica de mercados más grandes y menos trastornados por medio siglo de inflación, que con esta libre flotación el tipo de cambio de mercado resultante sería el de equilibrio. Pero el tipo de cambio está influenciado por la fuerte entrada de capitales producto del endeudamiento externo (y de la alta tasa de interés interna) que mantiene bajo el tipo de cambio, complicando no sólo la necesaria reversión del déficit de la cuenta corriente, y facilitando el ahorro en dólares a una sociedad que no quiere pesos y grandes ganancias a unos operadores hiperentrenados por décadas de inflación y descontrol. Si bien muy necesario - dada la coyuntura económica con que asumieron a sabiendas la administración - la baja de la inflación, el endeudamiento y la flotación del tipo de cambio (se contraponen entre si y se limitan a sí misma. Ese es un problema conocido y asumido por la administración desde un primer momento: la combinación de un elevado déficit fiscal de 6 puntos del PBI con un alto déficit de cuenta corriente de 5.5 del PBI y el atraso cambiario deja a las claras que el modelo elegido es transitorio y que será modificado porque no puede seguir creciendo de manera indefinida la deuda externa y la emisión de deuda cuasifiscal resultado de la esterilización con emisión de LEBAC para financiar el déficit, comprando los dólares que el Tesoro consigue en el exterior. Nadie puede siquiera imaginar que esta política macroeconómica pueda continuar. Este enfoque transitorio de la macroeconomía ha resultado políticamente útil pero sin corregir los problemas de fondo; solo los ha contenido postergando la resolución y con un costo político limitado a la cadenciosa letanía de los residuales de la administración anterior que solo atinan a focalizarse sobre el endeudamiento ya entregados al reconocimiento de su fracaso y la ahora mediática corrupción. Datos de la realidad para no confundir recuperación con exitismo. La realidad sin embargo no ha cambiado: se debe bajar la inflación reducir el déficit fiscal que es el mayor problema y el más complejo porque genera un dólar barato y grandes dificultades para exportar y sin las exportaciones no se puede pagar el endeudamiento tomado. No hay lugar para el pensamiento mágico porque la situación de la economía argentina es dramática; hay enormes, sólidos e inelásticos déficit fiscal y déficit comercial, 28% de pobreza, un sistema impositivo kafkiano cuya reforma tomará años, una inflación de dos dígitos resistente y que no cede, con fuertes corporaciones poco dispuestas a conceder nada pero que puede mostrar que a pesar de los grandes desequilibrios macroeconómicos ha iniciado un leve proceso de recuperación. Pero eso es insuficiente: los inversores no especulativos, los que se instalan y arriesgan tienen muy en claro en que la iniciativa tomada por esta administración por sí sola no alcanza y que para ser creíbles como para llevar y fijar el dinero al suelo se requiere un amplio consenso con la oposición. Ese es el verdadero requisito: que dentro de 3 ó 4 años no cambie todo de nuevo. Al principio querían ver el rumbo que tomaba la administración. Después, le exigieron ganar las elecciones y ahora demandan respaldo pleno y un apoyo social a fuertes reformas económicas como la flexibilización laboral. Lógico, nadie invertiría en un lugar inestable, sin instituciones serias y duraderas. Y ese es el mayor problema. Si a eso se agregan las reiteradas actitudes propias de estudiantes secundarios como duplicar el impuesto a las gaseosas con azúcar ¨por salubridad¨ lo que se consigue es que la tontería de gravarlas desde un 8% a 16% lo que se consigue es que lo opuesto: Coca Cola decidió frenar una inversión de US$ 1.000 millones anunciada durante el 2016. Con esto, ya todos están convencidos que el ministro de Producción le hace un flaco favor al equipo económico en todas sus acciones, incluidas las personales. El problema estructural Ya hemos mencionado reiteradamente el problema estructural: en medio siglo el PBI per cápita en la Argentina creció a razón de apenas 0.7% promedio por año, con lo cual nuestro país sólo puede duplicar su ingreso por habitante cada 100 años cuando el mundo en desarrollo lo hace cada 25 años. Para superar la pobreza habría que crecer el doble de lo que se creció en 60 años. El ingreso per cápita del país que en 1870 era el 50% más alto que el del promedio del mundo y en 1913 era dos veces y media más alto, en 1970, era el doble y hoy está sólo 27% por encima. En otras palabras, el mundo aprendió a crecer, nosotros no. Para salir de este estancamiento se necesitan inversiones, mayor productividad y mayor empleo bajando el costo laboral. No debe dejar de observar que la pobreza llegó al 30%. Y no está aún claro el diagnóstico de lo que fue mal en los últimos 100 años y en consecuencia qué es lo que hay que hacer para cambiar. La pobreza cero no existe y la propia definición de pobreza es un concepto abstracto relacionado con el ingreso de cada país. Para bajar la tasa de pobreza al 10% que hoy está en 28,6% en 20 años (a Chile le tomó 27 años y no tiene pobreza cero) habría que duplicar la tasa de crecimiento de la Argentina de los últimos 60 años. La tasa de crecimiento, a su vez, está en función de tres variables: cuánto crece el empleo, la acumulación de capital, y cuánto la productividad. Cuando se mira la historia argentina, puede apreciarse que se invierte poco, pero sobre todo la productividad de esa inversión es bajísima. Hoy el país se encuentra frente a una oportunidad única de comenzar a corregir la macro de corto plazo y avanzar con la agenda estructural de mediano y largo plazo. El gran interrogante es cuán decidido está el gobierno para encarar los desafíos económicos que tiene por delante. El gran interrogante es si aprovechará el apoyo político para emprender los cambios que son necesarios o se enredará en gradualismo dispersos. En definitiva, la gran pregunta es si mantendrá los lineamientos generales del modelo macro elegido y los precavidos ritmos de los dos primeros años de su mandato o si mostrará firme liderazgo para comenzar a corregir y acelerar los tiempos de dichas correcciones. Las elecciones ganadas generaron una oposición desorientada y dividida que junto con la casi extinción de los despojos de la administración anterior abren un panorama que permitiría avanzar hacia modificaciones de mediano y largo plazo. Si la administración actual sigue con el actual modelo macro elegido o si asumirá el liderazgo para corregir ya no está por verse: se han enfocado a ello. Por un tiempo más, estimado en varios meses la configuración macroeconómica elegida seguirá igual, con una moderada reducción del déficit fiscal primario y algunas reformas superficiales que cuentan con más chance de lograr los consensos necesarios para que puedan ser aprobadas. Durante 2018 se debería poner en marcha el gran cambio. El comienzo del gran cambio Con eficiencia y seriedad, en forma oportuna y a pocas horas después de ganar las elecciones se anunció que se propondrá una reforma tributaria - hace más de una semana - la administración lanzó su idea de lo que sería una reforma tributaria que, en sus ejes centrales, intenta reducir gradualmente la presión impositiva y promover la inversión y la generación de empleo. La necesidad de equilibrar las cuentas públicas obliga a una menor carga tributaria sobre la producción y el empleo con la eliminación de determinadas exenciones impositivas y la modificación de impuestos internos sobre sectores específicos, procurando ofrecer algo de equidad y eficiencia al esquema tributario nacional que es una maraña ineficiente. Con eficiencia y seriedad, en forma oportuna y a pocas horas después de ganar las elecciones se anunció que se propondrá una reforma tributaria que reduciría gradualmente la presión impositiva y promovería la inversión, la competitividad y la generación de empleo. Tal lo que todos esperaban. Pero no se dijo como, ni se anunció un análisis y reformulación integral del sistema impositivo kafkiano que nos oprime. Se habló de 1) una reducción en el impuesto a las ganancias corporativas no distribuidas, que bajaría de 35% a 25% en un lapso de 5 años, aplicable a la reinversión de utilidades de las empresas; poca cosa. 2) la devolución anticipada del IVA por inversiones, para bajar el costo de los proyectos de inversión; 3) la reducción de las contribuciones patronales para fomentar el empleo formal; 4) una reducción indirecta del impuesto sobre los créditos y débitos bancarios (el conocido impuesto al cheque) 5) la reducción de los impuestos a los ingresos brutos, algo a ser muy negociado con las provincias. 6) nuevamente se cayó en la inocente juvenilia de introducir la posibilidad de impuestos nuevos al consumo de vino, cervezas bebidas alcohólicas y tabaco a sabiendas que se incluían para tener algo que dar de baja en las negociaciones. En oportunidades algunos ministros sorprenden al decir que consideran productos suntuarios o perjudiciales para la salud a las bebidas alcohólicas o con un alto agregado de azúcares (bebidas cola). 7) En cuanto a la modificación del ajuste de los beneficios sociales cambiando una fórmula de ajuste con muchas variables que favorecían el aumento por encima de la inflación de las jubilaciones y pensiones, rápidamente – y no solo la oposición – calcularon con precisión irrefutable que con ese tipo de ajuste serían los jubilados quienes contribuirían con $ 100.000 de reducción de ingresos a mejorar el déficit fiscal. Ni Lopez Murphy cuando pretendió reducir las jubilaciones un 13% y fue eyectado del cargo en minutos, presentó tamaño dislate. 8) Se propone la extensión del impuesto a las ganancias para las intereses ganados por las personas físicas (las empresas ya se encontraban gravadas). Las alícuotas del 15% en caso que se trate de instrumentos en moneda extranjera e indexados y del 5% para las inversiones financieras en pesos, sin cláusula de ajuste parecen razonables, pero como el 92% de los depósitos son de personas jurídicas, esta cláusula es otra incluida para ser cedida, algo de lo que se da cuenta hasta el más distraído de los analistas. Se incluyó la excusa de excluir a los pequeños ahorristas, implementado un mínimo no imponible que se aplicaría para inversiones con interés anuales menor a los $52.000 eximiendo del impuesto a los plazos fijos inferiores a los $260.000 a las tasas de interés de mercado vigentes actualmente. Para los montos superiores el impacto en rendimientos sería casi despreciable con un recorte menor a 1 punto porcentual en el caso de los depósitos a plazo, en un medio ambiente con una inflación superior al 20%. En el mercado de capitales, no hay impacto porque las acciones estarían exentas y los bonos las personas físicas son un porcentaje muy bajo del volumen operado. Tiene coherencia tanto lo propuesto seriamente como lo incluido para ser quitado (ya lo han hecho). Se requerirá negociación, tiempo y muy difícilmente pueda cumplirse con el plazo del jefe de esta administración que intenta ver todo sancionado antes de finalizar el año. PUEDE AHORA SI AFIRMARSE QUE LA ECONOMIA ENTRO EN RECUPERACIÓN La coyuntura en el mes de noviembre La construcción Sorprende el rebote que se observa en el sector de la construcción porque en la segunda mitad de 2016 se achicaba más de -20% anual, ahora crece a al 11/15% El nivel de actividad de octubre de la construcción empuja fuerte el crecimiento de la economía, impulsa ciertas industrias y tanto al l mercado inmobiliario como al empleo. Hubo un alza de 13,4% anual en octubre, según informó el INDEC con diez meses de un 10% de aumento frente a una caída de 12,7% durante 2016. El empleo formal en la construcción también aumentó. La cantidad de puestos de trabajo en el sector aumentó en 445 mil en el mes de septiembre, lo cual implica un crecimiento de 11%. El mercado inmobiliario Hubo aumento en la cantidad de escrituras en la Ciudad de Buenos Aires durante todo el año a causa de la mejora en la cantidad de permisos de obra y el lanzamiento del crédito hipotecario. Las compra-venta de inmuebles aumentaron 43% durante septiembre y llegando al 44% en los primeros nueve meses. El 29% del total de escrituras de septiembre fueron con garantía hipotecaria, la proporción más alta registrada desde el año 2001. Los permisos de edificación aprobados aumentaron 10,6% en septiembre aumentado no sólo respecto de 2016, sino también en relación al 2015 año en que cayeron 11%. Producción Manufacturera Quinto mes consecutivo al alza, con una suba promedio de 4,4% respecto de 2016. Hubo en septiembre una mejora de 2,3% interanual, con un incremento de 1,5% en los primeros nueve meses del año, en contraste con la baja registrada en el mismo período de 2016 (-4,6%). Las industrias metálicas básicas, registraron un aumento de 23,3% i.a. en septiembre (7,2% acumulado), impulsado principalmente por la industria siderúrgica Impulsa a este sector la industria automotriz y la maquinaria agrícola, que aumentan la demanda. Con subas anuales de 28,2% la producción en conjunto. La industria automotriz, aumentó 10,1% anual por el crecimiento de la demanda externa (las exportaciones se incrementaron en un 16,4%). En cuanto a la demanda interna, si bien las ventas de automóviles de producción nacional a concesionarios se redujeron 10% en septiembre, los patentamientos de vehículos 0Km registraron un alza del 11%. Siguió igual en octubre, 21,5% anual en las ventas de 0Km, El resto de las industrias U n escenario más variado. La producción de alimentos y bebidas y productos químicos, bajaron durante septiembre, un 5%. En el caso de la producción alimenticia, todos los rubros registraron caídas con la excepción de las carnes rojas. La industria química estará muy complicada por las restricciones que impuso Estados Unidos a las exportaciones de biodiesel de empresas argentinas. Otros como el de edición e impresión (16% i.a.), el del papel (5,8%) y la refinación del petróleo (5,4%), aumentaron por las fuertes bajas de 2016. Por el buen resultado electoral el riesgo país sigue 345 puntos básicos en su menor nivel de los últimos diez años lo cual demuestra que la confianza de los inversores financieros extranjeros es alta por lo cual la demanda de papeles argentinos es firme. Desde las PASO el riesgo soberano cayó 112 puntos básicos, 30 puntos por la baja del riesgo de la región y 82 por la reducción del riesgo propio argentino. El casi inexistente índice bursátil argentino aumentó un 33% desde las PASO y el dólar futuro cedió 5%, estimado ahora en $18.40 para diciembre. A pesar del desorden macroeconómico aun sin solución, la economía continúa con su recuperación, a un ritmo más elevado en los últimos tres meses. En agosto la economía argentina mantuvo cuatro meses de crecimiento a con un ritmo anualizado de 7.0%., muy alto. Es una recuperación bastante fuerte y duradera que la registrada en los otros dos ciclos expansivos anteriores (en 2013 y en 2015). Ya llegó a un cuarto trimestre de recuperación con una aceleración en el último trimestre). La recuperación de 2015 duró apenas 4 trimestres y la del 2013 sólo 5 trimestres, en esta oportunidad, los indicadores sugieren que la recuperación actual continuará y se extenderá por más tiempo que las anteriores. La demanda doméstica La demanda interna generó un mejor nivel de actividad. En el tercer trimestre de 2017, la mejora del PBI que fue de 1.3% se debió al aumento de la demanda doméstica, que fue 2.0% (8.2% anualizado), mostrando la inversión aumento anual de 22.5% anualizado (lo cual es mucho) y el consumo privado un aumento de 5.5% anualizado. Pero el sector externo neto sigue siendo el factor contractivo que no permite crecer al PBI. El sector externo (exportaciones menores que las importaciones) fue en extremo negativo e hizo bajar 5.2 puntos al crecimiento del Producto. Esto se debió a que el aumento de las cantidades importadas fue siete veces mayor al incremento de los volúmenes exportados (21% vs 3% a/a). Si el sector externo neto no hubiese sido un factor fuertemente contractivo, el PBI, en vez de crecer un 4.6 hubiera crecido un 9.8% interanual a una tasa de crecimiento superior a la de China. El más grave problema y el peor gerenciado Corta vida tuvo la reparación histórica a los jubilados que fue usada como excusa para incentivar el blanqueo. La exteriorización de capitales cumplió su cometido, ya que fueron blanqueados más de US$ 100.000 millones un 80% quedó en el exterior, donde seguirá protegido de la inestabilidad nacional. No obstante se recaudaron us$ 6.000 millones que nunca se usaron para el primer relato de esta administración: la mentira de la Reparación Histórica usada para ganar gobernabilidad en el momento necesario. Esta administración tiene una necesidad imperiosa (en realidad es una necesidad nacional) reducir el déficit fiscal, lo que coloca al sistema jubilatorio en el ojo de la tormenta, porque el 56% del déficit heredado en las cuentas del Estado ha sido generado por un reparto indiscriminado de prebendas jubilatorias sin aportes y miles de privilegio corrupto. El Proyecto Presupuesto 2018, se ve obligado a destinar el 59% del gasto primario a Jubilados y PAMI, lo que representa un aumento de 12 % contra 2016 que fuera 47% del total. La seguridad social crece en gasto pero el sistema de previsión y seguridad está totalmente desfinanciado, desordenado y es la caja de muchos movimientos oscuros. La suma de las jubilaciones, pensiones y PAMI representa el 10% del PBI, casi el doble del gasto en educación (5,6%) y salud (6,0%) en 2017. Y el 9,1% del PBI afectado a jubilados supera y oprime otros gastos como las erogaciones globales en ciencia (0,3%), vivienda y urbanismo (1,2%) y agua potable y cloacas (0,6%). El gasto en jubilaciones y asistencias varias tiene inexorable tendencia alcista y ascenderá a 3,0% del PBI en 2017. Y en consecuencia el déficit fiscal global ascenderá a 7,6% del PBI en 2017. El sistema jubilatorio estatal es en la realidad objetiva el peor obstáculo para crecer, ya que atenta contra el ahorro, la inversión y la formación de capital, obstaculizando la productividad, la creación de puestos de trabajo y la mejora del salario. Pero en la vida real resulta imposible e inconcebible de eliminar o siquiera reducir sin caer en un caos social. Por eso las soluciones son de largo plazo y no están siendo bien encaradas.
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