Es la traducción de la fiesta del consumismo masivo originaria de Estados Unidos y que se celebra al día siguiente del Día de Acción de Gracias. A pesar de que el término Black Friday surge en 1966 en Filadelfia, no será hasta 1975 cuando se popularizó el término, que describía el estado de colapso que sufrían las calles y carreteras 24 horas después de la fiesta más popular en este país.
El caos se ha extendido ahora a las tiendas y la «moda» ha tenido una acogida frenética en Occidente. Nuestro país ha «confrontado» este año al cuarto «Black Friday» consecutivo, con un éxito rotundo de ventas, jugosos descuentos e incentivos que se prolongarán en días consecutivos, con la celebración, el lunes 28, del «Cibermonday».
Carteles de un 20% a un 70% actuarán como iluminaria invitando al consumo desmedido. El bolsillo se resentirá, a veces, engañado por productos que se camuflan de compra perfecta para ocultad su poca rentabilidad. Y es que en muchos casos, los descuentos ofrecidos en un buen número de comercios no son tal.
A pesar de que en la mayoría de los casos, el Viernes Negro representa mucha ventaja en otros casos, no. El Black Friday tiene un lado oculto donde muchos consumidores lo ignoran y se dejan llevar por las ofertas y descuentos del momento antes de analizar bien la situación. La parte oscuro posiblemente ya la conozcan, pero siempre es bueno retroalimentar, por tal razón hice un video sobre aquel o aquellos lados oscuro para este día. Mucho ojo.