Uno de los aspectos más desconocidos de la Segunda Guerra Mundial fue la participación de fuerzas armadas latinoamericanas en el conflicto. Esta “ayuda” en favor de los Aliados tomó fuerza cuando Estados Unidos entró en la guerra tras el ataque japonés a Pearl Harbor y, dentro de su ejército, muchos latinos formaron divisiones del ejército regular, sobre todo ciudadanos de Puerto Rico, que llegaron a luchar en el frente europeo.
Lo más conocido de esta colaboración latinoamericana, sin embargo, son las unidades aéreas, donde destacaron los aviadores argentinos y mexicanos. Pero de Sudamérica, el único país que envió formalmente soldados de sus fuerzas armadas al área de conflicto en Europa fue Brasil, que originalmente dispuso de la creación de tres divisiones.
Brasil luchaba por consolidarse como potencia sudamericana y para eso quería reforzar sus vínculos con Estados Unidos y apoyar decididamente a la lucha contra el EJE, además varios de sus navios fueron torpedeados por submarinos alemanes. El gobierno del presidente brasileño Getulio Vargas insistió ante Washington la necesidad de que fuerzas brasileñas se sumaran a la lucha Aliada en el control del norte de África, pero los generales estadounidenses desestimaron esta opción, al considerar que la colaboración traería más problemas que aportes.
Pero el gobierno de Vargas aumentó su presión hasta que el mismo Roosevelt ordenó a sus generales aceptar la ayuda brasileña.
Adoptó como distintivo "La Víbora está Fumando", en respuesta a aquellos que consideraban que era más fácil ver a una víbora fumar a que Brasil entrara en la guerra.
El Estado Mayor del Ejercito Brasileño dispuso la creación de tres divisiones, pero solo pudo formar una, por problemas de logística. Esta única división fue bautizada como Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB), compuesta por más de 25 mil soldados.
La FEB recibió la orden de combatir el 13 de septiembre de 1944 y fue posicionada en Italia, con la misión de avanzar al norte, en la conquista total de la península italiana.
El duro bautizo para los brasileños llegó 24 de noviembre de 1944, en la batalla de Monte Castello. La FEB se topó con la 232º División Panzer de la Wehrmacht. Eran 9 mil alemanes contra 25 mil brasileños, pero la experiencia de las fuerzas nazis y los severos problemas estratégicos de los sudamericanos junto a temperaturas de 15 grados bajo cero, complicaron a la FEB y alargaron la batalla casi tres meses.
Los brasileños intentaron tres veces conquistar la posición alemana en el Monte Castello, pero fueron repelidos de forma contundente por los nazis. Los oficiales sudamericanos aprendieron de sus errores y en el cuarto ataque, después de tres meses, doblegaron la resistencia germana.
Después de ese difícil comienzo, la FEB logro importantes victorias. En los ocho meses de guerra que libró, la FEB registró 443 muertos y más de 3 mil heridos, pero capturó más de 20 mil prisioneros, incluyendo dos generales nazis.
La Fuerza Aérea Brasileña tambien participó en la guerra antisubmarina en el Atlántico Sur y, en Europa, como integrante de la Fuerza Expedicionaria Brasileña, tambien en Italia..
Fueron enviadas dos unidades aéreas de la FAB, el 1º Grupo de Aviación de Caza, el Senta a Pua!, y la Primera Escuadrilla de Llamadas y observación (1ª ELO).
Una muestra del valor mostrado por los brasileños, fue el combate de 3 soldados de patrulla, que se toparon con una unidad alemana de casi 100 hombres. Recibieron orden de entregarse pero se tiraron al suelo y abrieron fuego contra los alemanes, hasta acabar la munición. Despues, se enfrentaron con sus bayonetas avanzando, muriendo frente a la superioridad numérica de los alemanes. Como reconocimiento al valor de esos soldados, los alemanes dejaron junto a sus tumbas, una cruz con el epitafio:
“DREI BRASILIANISCHEN HELDEN”
(tres héroes brasileños).
(tres héroes brasileños).
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