Los efectos se empiezan a notar al cabo de unos 20 minutos. Empiezas a sentirte relajado, algo somnoliento, incluso. Dependiendo de cuánto has tomado, puedes sufrir alteraciones de la percepción y tal vez visión borrosa. Los efectos llegan a su punto álgido al cabo de una hora. Con dosis altas, puede haber problemas de coordinación o incluso pueden producirse lagunas de memoria. En cualquier caso, aunque aún sigas consciente, no recordarás absolutamente nada.
Xanax es la marca del alprazolam, un fármaco perteneciente al grupo de las benzodiacepinas, que suelen prescribirse para tratar la ansiedad. Como ocurre con todos los medicamentos que se toman por vía oral, el cuerpo lo absorbe a través del estómago, atravesando la membrana mucosa y entrando en el hígado. De ahí, pasa al torrente sanguíneo y llega al cerebro, donde atraviesa la barrera hematoencefálica, una membrana que sirve como filtro para sustancias peligrosas. Las benzodiacepinas, como muchos otros fármacos, son capaces de atravesar esta barrera.
Por tanto, si tomas Xanax con fines recreativos, lo que conseguirás es un tremendo efecto sedante. Y como en tu caso no tienes ningún desequilibrio químico, ahí quedará todo. De hecho, al tomar Xanax estás creando un desequilibrio químico en el cerebro —el mismo que el fármaco se supone que debe corregir— pero en dirección opuesta.
El problema es que con el tiempo necesitas dosis cada vez mayores para obtener los mismos efectos”. Por eso, los consumidores de Xanax como droga recreativa en grandes cantidades pueden llegar a desarrollar importantes síntomas de abstinencia. “Pueden llegar a ser horribles”. Entre los posibles síntomas están el insomnio, la ansiedad, ataques de pánico y náuseas. Se sabe también que dejarlo de golpe puede provocar convulsiones.
Xanax es la marca del alprazolam, un fármaco perteneciente al grupo de las benzodiacepinas, que suelen prescribirse para tratar la ansiedad. Como ocurre con todos los medicamentos que se toman por vía oral, el cuerpo lo absorbe a través del estómago, atravesando la membrana mucosa y entrando en el hígado. De ahí, pasa al torrente sanguíneo y llega al cerebro, donde atraviesa la barrera hematoencefálica, una membrana que sirve como filtro para sustancias peligrosas. Las benzodiacepinas, como muchos otros fármacos, son capaces de atravesar esta barrera.
Por tanto, si tomas Xanax con fines recreativos, lo que conseguirás es un tremendo efecto sedante. Y como en tu caso no tienes ningún desequilibrio químico, ahí quedará todo. De hecho, al tomar Xanax estás creando un desequilibrio químico en el cerebro —el mismo que el fármaco se supone que debe corregir— pero en dirección opuesta.
El problema es que con el tiempo necesitas dosis cada vez mayores para obtener los mismos efectos”. Por eso, los consumidores de Xanax como droga recreativa en grandes cantidades pueden llegar a desarrollar importantes síntomas de abstinencia. “Pueden llegar a ser horribles”. Entre los posibles síntomas están el insomnio, la ansiedad, ataques de pánico y náuseas. Se sabe también que dejarlo de golpe puede provocar convulsiones.