Los siete pecados capitales, conocidos también como los 7 pecados capitales, o simplemente, pecados capitales, son la clasificación que hace el cristianismo sobre los vicios en que pueden caer las personas. La palabra capital no hace referencia a que el pecado sea de mayor importancia, sino a que estos son el origen del resto de pecados
La importancia de los pecados capitales se centra en la ruptura de la comunión con Dios, cuando pecamos el Espíritu Santo se entristece y su voz en nuestro interior queda en silencio, así que debemos proceder al arrepentimiento si deseamos vivir una eternidad con Dios.
Qué duda cabe que desde que el hombre es hombre, el pecado capital ha estado siempre presente en su persona. De hecho, incluso se podría decir que desde el hecho primigenio en el que Adán muerde la manzana que le dio a probar Eva, conforma en sí mismo todos y cada uno de ellos. Y, quién sabe, si quizá por ello, en la actualidad, en pleno siglo XXI, el hombre digital sigue condenado.
La pereza
La pereza implica que una persona descuida sus obligaciones, es la falta culpable de esfuerzo, ya sea este físico, espiritual, acedia u ociosidad.[/s
Pecamos de pereza cuando tenemos desgana (siendo esta por nuestra culpa) para llevar a cabo el cumplimiento de las obligaciones, tanto en el trabajo como en el estudio. Incluye el estar ociosos, o la propia procrastinación (dejar para mañana aquello que podrías hacer hoy).
La gula
La gula es el deseo excesivo de placer derivado del consumo de comida o bebida. También podría estar unido al consumo de estupefacientes. Pecar de gula implica beber y comer sin medida, comer por el puro hecho de comer, pese a que cuando lo hagas ya no te encuentres hambriento, y cuando todo el día estás pensando únicamente en comer. También implica beber de forma excesiva hasta llegar a un punto de embriaguez.
La lujuria
La lujuria, es el deseo desordenado de recibir placer sexual. Se es una persona lujuriosa, cuando buscamos el placer sexual en sí mismo, sin importar si es antes o fuera de una unión matrimonial, sin importar que estás ofendiendo por ello a tu pareja, y haciéndolo únicamente por disfrute, sin intención de que la unión sea para lograr el embarazo.
La ira
La Ira implica enfadarse sin medir dicho enfurecimiento, y tener deseo de vengarse por actos en los que se ha visto perjudicado. La ira es una reacción en la que la persona se irrita por un daño sufrido real o aparente, donde sentimos que ha sido vulnerado aquello que pensamos merecer.
La envidia
La envidia, podría ser definida como la tristeza o el rencor que padece el envidioso, motivado por que las cosas le vayan bien a alguien, junto al deseo de que dicha fortuna le acompañe a uno mismo. Se trataría de uno de los 7 pecados capitales, oponiéndose al décimo mandamiento que afirma “No codiciarás los bienes ajenos”.
La avaricia
Es conocido como un pecado capital, ya que por medio de dicho enriquecimiento se cometen otros mucho pecados, y en algunos casos, mucha gente lo “esconde” atribuyendo dicha avaricia a una búsqueda de un ahorro para el futuro. Este pecado capital consiste en tener una fuerte ambición por lograr la posesión de cosas materiales. Somos personas avaras, cuando lo único que queremos es obtener bienes materiales, y no importa lo que hagamos para conseguirlo
La soberbia
El orgullo o la soberbia, es la estima en uno mismo, o amor propio que no debería producirse, en busca de la atención y el honor hacia la propia persona, siendo esto contrario a Dios.