Un estudio publicado en la revista de La Academia Americana De Neurología, reveló que al llegar a los 40 años, la falta de ejercicio, además de provocar mayor envejecimiento en el cuerpo, podría causar que el cerebro sea más pequeño.
Para llegar a esa conclusión se realizó una investigación en la que participaron más de 1000 personas con 40 años de edad, que no sufrían de demencia ni enfermedades del corazón.
Los voluntarios realizaron pruebas con caminadoras mientras eran analizados con escáneres cerebrales. Las pruebas se repitieron dos décadas después. Los expertos encontraron que existía una correlación delicada entre el volumen del cerebro y la actividad física. En aquellos casos en los que el ejercicio era poco frecuente o incluso nulo, se mostró un acelerado envejecimiento cerebral.
El estudio también detalló que quienes sufren alteraciones en la presión arterial y el ritmo cardíaco, cuando no realizan ejercicio, tienen más probabilidades de tener cerebros más pequeños dos décadas más tarde.
No es la única investigación de este tipo.
Un estudio de la Universidad de Illinois en Estados Unidos confirmó que las personas que se mantienen en forma con actividades físicas, poseen mayor volumen cerebral y una materia blanca más integra que aquellos que no acostumbran ejercitarse.
Otro estudio con ratones confirmó que el ejercicio hace que las neuronas del hipocampo segreguen una proteína que estimula el crecimiento de las neuronas.
Los expertos subrayan que la mala salud cardiovascular a lo largo de la vida podría tener un efecto negativo sobre el cerebro, e insisten sobre la importancia de realizar actividad física para obtener beneficios y tener un corazón saludable.
Según un especialista en medicina deportiva, después de llevar una rutina de ejercicios supervisados por tres meses los pacientes de la tercera edad mejoran su memoria, asi como su capacidad de reacción y capacidad cognitiva.
La ciencia ha confirmado que los ejercicios físicos tienen un efecto poderoso en el cerebro y lo ayudan a mantenerse joven.
Para llegar a esa conclusión se realizó una investigación en la que participaron más de 1000 personas con 40 años de edad, que no sufrían de demencia ni enfermedades del corazón.
Los voluntarios realizaron pruebas con caminadoras mientras eran analizados con escáneres cerebrales. Las pruebas se repitieron dos décadas después. Los expertos encontraron que existía una correlación delicada entre el volumen del cerebro y la actividad física. En aquellos casos en los que el ejercicio era poco frecuente o incluso nulo, se mostró un acelerado envejecimiento cerebral.
El estudio también detalló que quienes sufren alteraciones en la presión arterial y el ritmo cardíaco, cuando no realizan ejercicio, tienen más probabilidades de tener cerebros más pequeños dos décadas más tarde.
No es la única investigación de este tipo.
Un estudio de la Universidad de Illinois en Estados Unidos confirmó que las personas que se mantienen en forma con actividades físicas, poseen mayor volumen cerebral y una materia blanca más integra que aquellos que no acostumbran ejercitarse.
Otro estudio con ratones confirmó que el ejercicio hace que las neuronas del hipocampo segreguen una proteína que estimula el crecimiento de las neuronas.
Los expertos subrayan que la mala salud cardiovascular a lo largo de la vida podría tener un efecto negativo sobre el cerebro, e insisten sobre la importancia de realizar actividad física para obtener beneficios y tener un corazón saludable.
Según un especialista en medicina deportiva, después de llevar una rutina de ejercicios supervisados por tres meses los pacientes de la tercera edad mejoran su memoria, asi como su capacidad de reacción y capacidad cognitiva.
La ciencia ha confirmado que los ejercicios físicos tienen un efecto poderoso en el cerebro y lo ayudan a mantenerse joven.